El chat está cambiando la sociedad

Algunas investigaciones acerca del chat han demostrado que los vínculos que se establecen exceden el factor utilitario dando lugar a un aspecto sumamente humanizado y que implica un importante monto de afecto.

Por otro lado, el chat ha cambiado pautas de vida de sus usuarios. Los chateros son personas concisas en sus intervenciones, gente que prefiere los unívocos. La agilidad y rapidez de respuesta en la comunicación son visibles, así como la pérdida de la timidez y la ganancia en la confianza en sí mismos.

«La única gran diferencia de la interacción fuera del chat con la que ocurre dentro, es que los usuarios no pueden verse. Esa obvia diferencia no impide que los lazos de amistad, compañerismo y solidaridad existan. Tampoco impide que los chateros expresen sus emociones» (Tanya Elizabeth Imaña Serrano, Tesis de Grado: La mediación tecnológica del chat como proceso comunicativo alterno en las relaciones humanas. Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) – Bolivia).

“El chat es el alma de las relaciones en la nueva sociedad de la información, retornando a la conquista de espacios presenciales que se han ido perdiendo. Representa desde un nuevo laboratorio de lengua hasta un cambio en las formas de conocer y relacionarse con otros, permite la creación de grupos en un nuevo orden social de la subcultura cibernética en relación con las viejas formas de organización cultural” (Turrubiates, R., 2000: Chat, Chat… Ágoras cibernéticas y comunicación global. En: ¡Ciudadanos a la red! Buenos Aires).

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Borrar el sonrojo

Aunque tradicionalmente se asocia a la buena salud, los coloretes, el rubor, el sonrojo, cuando viene acompañado de episodios de ansiedad, de casos de timidez extrema, puede llegar a ser un problema. El denominado popularmente rubor facial, blushing en la literatura anglosajona, no es más que una reacción orgánica que hace enrojecer determinadas partes del cuerpo, en especial las mejillas.

I. COLLÍN | OVIEDO Nada de esto tendría que ser un problema hasta que cualquier circunstancia provoca el enrojecimiento y el sujeto que padece este rubor facial agudo acaba cesando toda vida social, refugiándose en sí mismo y desarrollando, en fin, una fobia social aguda.

Las mismas consecuencias puede provocar otro fenómeno igualmente asociado a situaciones de estrés, la hiperhidrosis o sudoración exagerada de alguna parte del cuerpo. Para tratar estas enfermedades en los casos en que, efectivamente, llegan a serlo, la Clínica Universitaria de Navarra acaba de crear una unidad de hiperhidrosis y rubor facial en la que han desarrollado un tratamiento multidisciplinar de estas dos patologías y que, en un 80 por ciento de los casos, logra corregirlas.

En esta unidad contemplan y atienden el rubor facial y la hiperhidrosis desde los clásicos tratamientos dermatológicos, el psicológico conductual y, también, del psiquiátrico. No obstante, en los casos más extremos ninguno de estos tratamientos logra corregir definitivamente el rubor facial. En esas situaciones especiales es en las que este equipo de médicos recomienda la cirugía con una técnica exitosa en un ochenta por ciento de casos, según explica el doctor Carlos García Franco.

Es importante detallar que no todos los pacientes pueden someterse a este tratamiento y que, en muchos casos, un tratamiento dermatológico adecuado como puede ser una inyección de toxina botulínica en la zona soluciona problemas como el sudor excesivo en manos o axilas.

Para los casos en los que es posible, necesaria y efectiva la cirugía con el propósito de eliminar el rubor facial extremo, se trata de efectuar dos incisiones a cada lado del tórax, con el objeto de seccionar la cadena simpática que controla la sudoración y el enrojecimiento de la cara. Las incisiones que se practican en el tórax son de dos centímetros como máximo. A través de ellas se introduce una ópica para localizar la cadena simpática responsable del rubor facial y, una vez localizada, se secciona a la altura del segundo ganglio simpático.

Esta intervención quirúrgica se practica en los dos lados del tórax, pero se trata de una operación relativamente sencilla, que no debería durar más de una hora. Se requiere anestesia general y un ingreso de 24 horas. Aproximadamente una semana después de la intervención, el paciente ya puede hacer una vida completamente normal. En los pacientes con rubor facial extremo, este tipo de operación se ha mostrado eficaz en un ochenta por ciento de los casos.

En lo referido a la hiperhidrosis, el éxito roza el cien por ciento de los casos, aunque los doctores dedicados a esta unidad especial explican que, en determinados casos y tras la operación, la hipersudoración se traslada a otras partes del cuerpo menos embarazosas para el paciente y, por tanto, no responsables de traumas derivados de esta patología. En ambos casos, el del rubor y la sudoración excesiva, es necesario recordar que antes de la intervención quirúrgica se practican las otras posibilidades, tanto la terapia psicológicay psiquiátrica como la puramente dermatológica en el caso de la sudoración excesiva.

Fuente original: Borrar el sonrojo – Sociedad – La Opinión de Tenerife

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Técnicas de relajación contra la ansiedad


RELAJACIÓN MUSCULAR

La técnica de la relajación muscular profunda es debida a Edmond Jacobson, un médico de Chicago que describió esta técnica en su libro titulado «Relajación Progresiva». Esta técnica está basada en la premisa de que las respuestas del organismo a la ansiedad provocan pensamientos y actos que comportan tensión muscular. La relajación muscular profunda reduce la tensión fisiológica y es incompatible con la ansiedad: El hábito de responder de una forma anula el hábito de responder de la otra.

Con esta técnica se han conseguido excelentes resultados en el tratamiento de la tensión muscular, la ansiedad, el insomnio, la depresión, la fatiga y otras dolencias.


RESPIRACIÓN CONTROLADA

La respiración controlada es un procedimiento que ayuda a reducir la activación fisiológica y, por tanto, a afrontar la ansiedad. La técnica consiste en aprender a respirar de un modo lento: 8 ó 12 respiraciones por minuto (normalmente respiramos entre 12 y 16 veces por minuto), no demasiado profundo y empleando el diafragma en vez de respirar sólo con el pecho.

Es aconsejable empezarla a aplicar antes de afrontar la situación conflictiva, al notar los primeros síntomas de ansiedad. Mientras aplica la respiración controlada puede ser beneficioso que repase el nivel de tensión de los diferentes grupos musculares (especialmente de los que usted tiene habitualmente más tensos) y que intente reducir la tensión de los mismos.

Si quieres saber más sobre técnicas de respiración puedes acceder a este Manual de entrenamiento en respiracion

Material procedente de la página web de la Asociación Catalana para el Tratamiento de la Ansiedad y Depresión (ACTAD).

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Pensamientos sobre el miedo

“Sufro con todos aquellos que tienen miedo. Yo misma sufro de eso. Se dice que la mayor parte de los trastornos de ansiedad se curan rápida y fácilmente. ¿Por qué entonces no hemos sido sanados? ¿Será porque en el mundo nada es sano? ¿Por qué debemos ser curados precisamente nosotros?

Una terapia exige grandes esfuerzos, y muchos de nosotros estamos cansados de asumir tales esfuerzos. Muchos, entre los cuales me encuentro, hemos tratado con diversos medios de vencer este miedo. A menudo me invade una rabia inexplicable, contra mí misma, especialmente contra mí misma; esto es lo autodestructivo del miedo: no se puede ir en contra de sí mismo. Hay tantas cosas que no pueden ser sobrepasadas, tal vez no se debería ni siquiera intentarlo, pero el miedo es como un permanente paseo hacia la nada, hacia un precipicio. La rabia de nunca terminar de caer pero al mismo tiempo tampoco de salir, a pesar de no haber estado dentro, se vuelve contra uno mismo, contra la propia incapacidad. Tal incapacidad nos enfrenta con aquello que tememos.

Nuestra pérdida de la capacidad de defendernos es inentendible para alguien que no haya atravesado por eso. Inentendible para alguien que desconozca esta pérdida de la defensa, esta pasividad impuesta y abarcativa.

Es como si uno fuera un animal y el miedo se nos sentara en el lomo: uno no se lo puede sacudir de encima, ni siquiera se puede tratar, pues sólo el intento implicará el uso de tanta fuerza de la cual no se dispone. Uno tiembla, se estremece, es desesperante cuando se es derrotado por el miedo y este no quiere ceder.

Pero también se es feliz cuando se es vencido por el miedo –y he aquí la otra cara del miedo–, pues nos protege de tener que confrontar con un mundo que pretendería imponernos sus reglas. El mundo no nos impuso ninguna regla. Tal vez debamos por eso vivir con ese miedo, no obstante éste sea un gran sufrimiento. ¿Será tal vez el miedo nuestra única defensa a contraponer a un mundo brutal y horroroso?

Nos dañamos a nosotros mismos con esta retirada del mundo, vemos muy poco de lo ajeno, esta ajenidad a la cual no podemos participar, pero no dañamos a nadie. Esto es ya mucho. Nuestro único enemigo es nada menos que el todo, y además nosotros mismos somos un plus que se suma a nuestro miedo, pero no derrotamos a nadie, pues nuestro miedo no se deja vencer. Se sienta sobre nosotros y es plano: no se lo puede uno sacudir de encima.”

Texto escrito por Elfriede Jelinek, autora teatral, novelista y ensayista austriaca, Premio Nobel de Literatura 2004. No asistió a la ceremonia de entrega de su premio debido a su fobia social.

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Casi todo se decide en los primeros 5 años de vida

Extraigo aquí las que a mi parecer son las reflexiones más interesantes que hace Eduard Punset acerca del desarrollo personal en una reciente aportación de su blog:

El crecimiento paulatino del tamaño del cerebro del feto en una época –hace dos millones de años– en que el homínido se empieza a poner de pie fue, desde un punto de vista energético, un avance fabuloso, pero, desde un punto de vista fisiológico, acarreó un estrechamiento de la pelvis.

La contradicción de un cerebro cada vez mayor y una pelvis cada vez más estrecha sólo tenía una solución: que el feto naciera prematuro. Y es lo que ocurre, nacemos prematuros. Un ser prematuro es un ser absolutamente indefenso.

Resulta que una de las primeras cosas que hemos descubierto en la irrupción de la ciencia en los procesos emocionales es que casi todo se decide desde que el bebé está en el vientre de la madre y hasta que tiene cuatro o cinco años. Cuando digo casi todo, se deciden dos cosas que hemos aprendido a identificar y que son fundamentales en la vida de cualquier persona.

– Una es un cierto sentimiento de seguridad en uno mismo que permite lidiar con el enemigo más atroz que tenemos los homínidos: el vecino, el otro homínido. No hay desafío mayor en la vida que el del otro homínido. Los grandes especialistas neurólogos de la inteligencia explican claramente que la inteligencia es un subproducto de la relación social. Lo que nos hace inteligentes es el contacto con los demás, es el tener que intuir lo que está pensando o cavilando el cerebro del que tengo enfrente; no sea que me quiera ayudar y no sepa cómo, no sea que me quiera manipular y lo sepa demasiado bien. Necesitamos una cierta autoestima para poder, en su día, irrumpir en el resto del mundo, el de los mayores.

– La segunda cosa importantísima que hemos descubierto en los bebés es la curiosidad, que no hay que perder nunca. La curiosidad para lidiar adecuadamente en lo que todos estamos empeñados, aunque no lo queramos admitir, que es conseguir el amor del resto del mundo.

O sea que uno de los descubrimientos esenciales en esta reflexión es la importancia del entorno afectivo que perdura desde la concepción hasta, más o menos, los cinco años.

Fuente original: Blog de Eduard Punset

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Sesión de Musicoterapia

Canciones para mis sesiones diarias de musicoterapia:

RESISTIRÉ

AL OTRO LADO DEL RÍO

PASÁNDOLO BIEN

ACUARELA

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA

La músicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza la música en todas sus formas con participación activa o receptiva por parte del paciente (Congreso Mundial de Musicoterapia, París, 1974).

La terapia musical dio resultados científicamente comprobados en el año de 1930, en la ciudad de Nueva York, a partir de ahí se da el siguiente concepto terapéutico: La acción de la música es una eficaz terapia que actúa sobre el sistema nervioso y en las crisis emocionales, aumentando o disminuyendo las secreciones glandulares, activando (o disminuyendo) la circulación de la sangre y, por consiguiente, regulando la tensión arterial. La música influye en nuestra mente y en nuestro organismo mediante la creación de emociones.

Cualquier pieza musical puede influir ya sea de manera negativa o positiva, tanto puede causarnos depresión, angustia, estrés, ansiedad o ira, como puede relajarnos, causarnos alegría o equilibrio psíquico. No hace falta saber de música para saber como influye cualquier pieza en nuestro organismo, basta con sentir qué tipo de emociones despierta en nosotros. Las emociones negativas liberan sustancias químicas en nuestro organismo que obstaculizan su funcionamiento, las emociones positivas liberan sustancias positivas que colaboran a su buen funcionamiento. La música actúa dentro de nosotros, de nuestra mente por medio de vibraciones naturales que participan en cualquier tipo de materia. En este caso, estas vibraciones se filtran en nuestra mente y a su vez ésta envía la orden a afectando a nuestro organismo. De esta manera la música puede curar daños como desequilibrios nerviosos, influye sobre el corazón y los pulmones, y más allá de cualquier enfermedad, también actúa positivamente sobre casos de alcoholismo, tabaquismo, drogas y hasta la prevención de suicidios.

La música posee las cualidades de una droga, positivamente hablando, ya que tiene la capacidad de estimular o reprimir funciones del organismo. Al mismo tiempo, la música dispone de un tipo de lenguaje que es imposible convertir en palabras. Es un lenguaje único que solamente se puede interpretar por medio de la energía y la vibración, si nosotros no tenemos este conocimiento en conciencia, nuestra mente y nuestro cuerpo sí, nuestro espíritu también, así que basta una pieza musical para que mente, cuerpo y espíritu actúen solos. Por eso, más allá del misticismo y la espiritualidad, se encuentra la ciencia, la cual ha adoptado a la música como una forma de curación en los tratamientos de psicoterapia moderna. Los cuatro tratamientos más utilizados en la terapéutica musical son: la audición pasiva, la audición activa, la interpretación y la labor creativa. El principal valor terapéutico de la musicoterapia reside en su influencia sobre las distintas emociones. También ejerce efectos sobre el metabolismo, la presión el pulso y el volumen sanguíneo, la energía muscular, la respiración y las secreciones internas.

La música añade ayuda a superar depresiones psíquicas, aliviar el insomnio y la tensión nerviosa y sobre todo, desvía la atención del paciente a disminuir su angustia. La música nos permite despertar el sentido de unidad, de integración social, ayudándonos a comprender y aceptar las ideas ajenas.

Pero la música es mucho más que una terapia, la música consigue lo que difícilmente se consigue por medio directo de la ciencia o las religiones, la música eleva el nivel emocional de la mente humana.

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