Asociación de afectados por trastornos de ansiedad

La asociación AMTAES nos informa de su participación en la Reunión de la Red de Investigación Interdisciplinar

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Falta más psicoterapia

La depresión y la ansiedad son dos trastornos mentales que figuran entre los más extendidos del mundo y, sin embargo, muchas veces se quedan sin tratar ya que la falta de acceso a recursos psicoterapéuticos lo dificulta y favorece que se opte por el recurso más fácil: la medicación.

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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha llevado a cabo una encuesta de casi 500 respuestas a personas de entre 18 y 74 años, con el objetivo de conocer los síntomas más frecuentes de la depresión y la ansiedad, las diferentes terapias para afrontarlos o el modo en que este problema perturba la vida cotidiana de estas personas.

Según los datos que obtuvieron, el 57% de la muestra cree que ha tenido problemas de ansiedad alguna vez en su vida, mientras que el 34% dice haber tenido depresión en algún momento. De las personas que decían haber padecido alguno de estos trastornos, el 32% nunca acudió al médico, por lo que no se confirmó el diagnóstico. Del otro 68% que sí acudieron al médico, en el 92% de los casos se les diagnosticó depresión o ansiedad.

Este estudio afirma que, tanto los desencadenantes, como los síntomas de la depresión y la ansiedad, son múltiples y complejos. Entre las causas más frecuentes que identifican los encuestados se encuentran: los problemas laborales o académicos (46%), los de pareja (40%) o los problemas de salud (37%). Además casi un tercio de ellos piensan que los conflictos familiares y las dificultades económicas, han influido en la aparición de su trastorno; y un 22% identifica algún suceso traumático, como un accidente o la muerte de alguien cercano, como el desencadenante.

De los resultados se desprende la necesidad de aportar información a la sociedad, sobre las opciones de tratamiento que existen para los trastornos de ansiedad y la depresión, así como de la eficacia de los mismos. Es significativo que sólo el 54% de los que afirman haber tenido alguno de estos problemas, han seguido tratamiento. Entre las razones que les llevaron a no seguir ningún tratamiento, un 52% de los casos pensaron que podían manejar la situación por ellos mismos, un 24%, reconoce no creer en la eficacia de los tratamientos y, un 19%, nunca pensó en hacerlo.

Al igual que ya denunció la OCU, en 2012, en su informe: Más psicoterapia y menos pastillas (puede verse una reseña en el artículo publicado por Infocop), vuelven a encontrar que en España los antidepresivos y los ansiolíticos son el principal tratamiento para estos trastornos, a pesar de que todas las guías de práctica clínica y las investigaciones, concluyen que, la opción más eficaz y la que debe aplicarse en primer lugar es la psicoterapia. A pesar de esto, encontraron que el 51% de los encuestados siguió un tratamiento farmacológico, el 10% recurrió a la naturopatía, el 9% utilizó los deportes o la actividad física, solo el 9% combinó la medicación y la psicoterapia, el 7% utilizó la relajación o la meditación, el 6% cambió su estilo de vida como forma de combatir la enfermedad y el 2% optó por la medicina alternativa.

Como conclusión, la OCU afirma que para reducir el impacto de estos problemas de salud, es necesario un diagnóstico rápido y adecuado, y el fácil acceso a tratamientos eficaces. En este sentido, llevan tiempo denunciando la dificultad para acceder a tratamientos de psicoterapia en el Sistema Nacional de Salud de nuestro país, lo que favorece que se opte por la medicación, que es el recurso más fácil, aunque no siempre el más adecuado.

Fuente: Organización de Consumidores y Usuarios

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Gema tiene fobia social

Gema tiene 30 años y sufre fobia social desde los 16. Teme salir a la calle y sentirse juzgada, observada, amenazada y agredida. Todo empezó en el instituto.

Fuente origial: El diario de Navarra

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Los grupos de ayuda mutua y sus efectos terapéuticos

Desde sus orígenes, las redes de apoyo y ayuda mutua han encarnado una filosofía que reconoce, desarrolla y estimula el poder de las personas no sólo para ayudarse a sí mismos, sino también para ayudar a otras personas a ayudarse a sí mismas.

Términos como apoyo, autoayuda o ayuda mutua han sido utilizados indistintamente para referirse a grupos que confían en redes entre iguales como un medio para enfrentarse a problemas específicos, satisfacer unas necesidades comunes y obtener los cambios sociales o personales deseados.

El punto de partida del movimiento de ayuda mutua surge en los años 40, con la fundación de los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA), y lo hace con el único propósito de ofrecer un medio social como principal instrumento de cambio frente a una enfermedad. Desde entonces, personas con diversos problemas o circunstancias vitales empiezan a reunirse y tratar de fomentar la ayuda mutua. Así, por los años 60 y principios de los 70, tienen lugar el movimiento de mujeres, en pos de la promoción y la defensa de la autoayuda y en la toma de conciencia de la identidad femenina, el movimiento por los derechos de las personas con discapacidades, y el movimiento gay. Sin embargo, no es hasta los años 70 cuando se produce un mayoritario interés por los sistemas de apoyo social y un reconocimiento de los efectos positivos que tienen en la salud física y psicológica de sus integrantes.

Los grupos de ayuda mutua constituyen actualmente un sistema de apoyo importante para enfrentarse a situaciones estresantes o a enfermedades y son definidos como el apoyo accesible a un individuo en la relación con otros individuos, grupos o comunidades que viven situaciones similares.

Aspectos básicos en el concepto y funcionamiento de los GAM

  1. La mutualidad y reciprocidad.
  2. La experiencia común de los miembros como criterio específico de pertenencia al grupo.
  3. El compromiso individual de cambio y de estar dispuesto a implicarse como igual en el grupo.
  4. La autogestión o autogobierno del grupo ya que tanto el programa como la filosofia del grupo son decididos por los propios miembros.
  5. El control social que ejerce el grupo sobre sus miembros como mecanismo que facilita el cambio actitudinal y conductual a través del compromiso individual con las normas definidas por ellos.
  6. Importancia de la acción que se realiza después de las sesiones de grupo y que, en realidad, es el aspecto más importante del cambio de los miembros del grupo.
  7. La información, guía y orientación, y en general la percepción de apoyo social implícita en la dinámica igualitaria y recíproca de estos grupos

Los objetivos de un GAM

– Ayudar a sus miembros a salir del aislamiento que están viviendo y ayudarles a reconocer el impacto negativo que tiene en sus relaciones interpersonales.

– Proporcionarle una atmósfera en la que puedan experimentar, identificar, expresar y validar sus sentimientos acerca de lo que les pasa, los intentos llevados a cabo para su mejoría y en la que tenga lugar la motivación al cambio.

– Fomentar dentro del grupo un espíritu de adecuada empatía, reconocimiento positivo y autenticidad, de forma que pueda mejorar su autoestima y aprendan a ser más flexibles en sus expectativas de ellos mismos y de los otros.

– Ayudar a los miembros a comprender la importancia de participar con el otro en objetivos comunes y en la reciprocidad de la ayuda.

– Facilitar el reconocimiento de los diversos síntomas y signos presentes en las personas con un trastorno de ansiedad, la naturaleza multicausal de los trastornos y las vías de tratamiento de los mismos.

– Proporcionar alguna forma de efecto terapéutico a personas que no han encontrado beneficios completos en los tratamientos a los que han acudido o para los que, los tratamientos especializados e individuales resultan demasiado caros o se encuentran lejos de la residencia habitual.

Así pues entre los objetivos de estos grupos deben incluirse no solo la reducción de síntomas, sino también el incremento de la autoestima, la integración social, la honestidad, la aceptación y el amor a uno mismo y la consecución de habilidades sociales más eficaces.

¿Dónde radica la fuerza de un GAM?

En la  colaboración con el equipo, en la ilusión del mismo en los grupos, en la fuerza de la propia acción del encuentro, en la combinación de todas las variables.

– La verbalización del malestar, el efecto catártico, el desahogo, llamémosle como sea, tiene efectos inmediatos, esa pastilla psicológica.

– El efecto de identificación (“eso también me pasa a mi”) juega un papel clave en esa toma de conciencia, que seguramente no será de un contenido inconsciente sino más bien un darle un sentido al sufrimiento implicándose como protagonista y responsable del mismo. Nos parece un paso de gigante en muchos casos el situarse en la posición de algo que puedo cambiar y separase del modelo médico de enfermedad.

– Pensar que más que un enfermo soy una persona con problemas que debo solucionar.

– En un grupo de ayuda mutua es posible superar incluso las más difíciles situaciones emocionales, aunque esto nunca es automático y mucho menos instantáneo.

 Elementos terapéuticos de los GAM

El sentido de pertenencia a una GAM nos da una identidad a nivel social y a otros niveles mas profundo. La mayoría cuando entran no esperan que les den gran cosa, diríamos que van porque confían en su psiquiatra o psicólogo que se lo ha indicado como un espacio que les puede venir bien. La mayoría piensan que sólo va a ser un lugar de distracción y/o de desahogo de sus problemas.

Cuando se les pregunta posteriormente, muchas personas responden que han encontrado la esperanza, han visto como algunos “peores, o iguales”, con mas o similar problemática que ellos han salido, están allí “normales”, como si no les pasara nada incluso sin medicación después de años tomando.

El grupo está dotado de cualidades propias. Al estar y actuar en grupo se crea un espacio común de relaciones que por si solo es algo constructivo, por supuesto no uniforme o de la misma manera en todas las personas. Pero en ese cambio está el germen, la ocasión para que se produzca un avance.

Fuente bibliográfica: MARTÍN FERRARI, L., RIVERA GAIZTARRO, A., MORANDÉ LAVÍN, G., SALIDO EISMAN, G., 2000. Las aportaciones de los grupos de autoayuda a la salud mental. Clínica y Salud, 11: 231-256.

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Los problemas de la Atención Primaria en salud mental

Sinopsis del trabajo titulado “Modelo jerárquico de diagnóstico y derivación de los trastornos mentales comunes en centros de atención primaria. Una propuesta a partir del ensayo clínico PsicAP”. recientemente publicado on line en la revista científica Ansiedad y Estrés por Muñoz-Navarro, R., Antonio Cano-Vindel, Paloma Ruiz-Rodríguezc, Leonardo Adrián Medrano, César González-Blanch, Juan Antonio Moriana, Antonio Capafons Bonet y Esperanza Dongil-Collado. 

Los trastornos mentales comunes son atendidos, en su gran mayoría, en los centros de atención primaria (AP), la puerta de entrada a la sanidad pública en España.

La prevalencia de estos trastornos es muy elevada, tanto a nivel internacional como en nuestro país. Entre éstos, los trastornos de ansiedad, del estado del ánimo o las somatizaciones son los más abundantes, así como los trastornos adaptativos que cursan con síntomas emocionales negativos de carácter ansioso-depresivo.

Estoa trastornos presentan una alta comorbilidad y tienen un gran impacto negativo en el funcionamiento, la discapacidad y la calidad de vida del paciente, siendo los responsables de la mayor proporción de años de vida ajustados por discapacidad entre todos los trastornos del cerebro. Esto genera costes sociales y económicos enormes, convirtiéndose en un problema de salud pública de primer orden.

Desgraciadamente, el tiempo disponible en las consultas de AP es limitado y los médicos de familia disponen de pocos minutos para diagnosticar, tratar y/o derivar a los pacientes al tratamiento especializado. Además, la alta prevalencia de desórdenes emocionales en AP puede sobrecargar la práctica diaria de los médicos de familia. Estas limitaciones pueden llevar a problemas de diagnóstico, tanto de infradiagnóstico como de sobrediagnóstico. Esto puede explicar por qué en este contexto las tasas de

identificación son muy bajas, así como la existencia de un bajo porcentaje de pacientes con tratamientos farmacológicos mínimamente basados en la evidencia y un alto porcentaje de pacientes sin tratamiento alguno.

Algunos estudios muestran que cerca de la mitad de los pacientes que sufren ansiedad o depresión no están correctamente identificados, por lo que casi un 40% de ellos no están recibiendo tratamiento.

Teniendo en cuenta que la puerta de entrada de los trastornos mentales es en AP, nos encontramos con un problema de gravedad, dado que un error de diagnóstico reduce la probabilidad de que el paciente reciba el tratamiento adecuado.

En este trabajo se propone un modelo jerárquico de cribado, diagnóstico y derivación, basado en estudios ya publicados sobre población española con los instrumentos propuestos. Pensamos que ayudará a mejorar la detección y el diagnóstico de los pacientes que sufren depresión, ansiedad o somatizaciones, facilitando la adecuada derivación al tratamiento más eficaz de los desórdenes emocionales o trastornos mentales comunes en AP y los trastornos mentales graves a otros servicios especializados.

Aunque se requiere de mayores investigaciones para determinar la eficiencia de la presente propuesta, el modelo descrito constituye una alternativa razonable, prometedora y provechosa para el sistema de salud público.

Ansiedad y Estrés es una revista semestral de psicología, medicina, neurociencias y ciencias sociales, dedicada al estudio de la ansiedad, el estrés y otras emociones. Órgano de expresión de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). Es una revista multidisciplinar que publica trabajos teóricos y experimentales centrados en la ansiedad, el estrés y otras emociones, desde las diversas áreas de la psicología, la medicina y ciencias afines.

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Ambiente laboral que favorezca la salud mental de los trabajadores

El 10 de octubre de 2017 se conmemoró el 25 aniversario de la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, cuyo origen tuvo lugar en el año 1992, siendo el tema elegido en esta ocasión la salud mental en el trabajo.

Con motivo de la celebración de este día, la Federación Mundial de la Salud Mental (World Federation for Mental Health; WFMH) ha elaborado un informe en el que justifica la importancia de que los responsables de empresas y organizaciones dediquen más atención al cuidado y bienestar de los trabajadores, titulado Mental Health in the workplace (Salud mental en el trabajo).

Tal y como se desarrolla en el documento, la necesidad de aplicar medidas para mejorar la salud mental de los trabajadores va más allá de conseguir que las empresas sean lugares de trabajo excelentes. Entre otros beneficios, esta cultura de atención y cuidado al estado psicológico de los trabajadores ayuda a las personas a ser más felices y más productivas, permite romper el estigma asociado a los problemas de salud mental, promueve una cultura de aceptación, atrae a más empleados y retiene a los que están en plantilla, repercute positivamente en la vida y relaciones del trabajador fuera de su trabajo y disminuye el aislamiento social. En definitiva, según refiere la WFMH “es la dirección hacia la que nuestra sociedad necesita encaminarse”.

Bajo este prisma, los responsables de recursos humanos y empleadores deben ser conscientes de su papel como agentes de cambio, ya que los factores de riesgo del estrés y del malestar psicológico en el lugar de trabajo pueden ser modificados, así como se puede implementar un clima organizacional que promueva el bienestar y la creatividad, teniendo en cuenta tanto las políticas laborales como las necesidades individuales de los empleados. Asimismo, en la medida en que existen tratamientos eficaces para los trastornos de salud mental, los empleadores pueden facilitar el acceso a estos recursos en caso de necesidad por parte del trabajador.  De acuerdo con el Foro Económico Mundial, y tal y como se recoge en el informe de la WFMH, cada dólar que se invierte en el tratamiento de la depresión y ansiedad supone un beneficio de 4 dólares en la mejora de la salud y de la capacidad de trabajo de los empleados, por lo que la promoción del bienestar de los trabajadores debería ser una línea de acción prioritaria.

Y, ¿cómo identificar si el jefe o el responsable del equipo es capaz de crear un ambiente laboral saludable? Según la WFMH, la acción comprometida hacia el cuidado y bienestar de los trabajadores se ve reflejada en una actitud proactiva que implica:

  • Mostrar aprecio a todos los empleados y trabajadores.
  • Construir un ambiente de apoyo mediante una comunicación transparente.
  • Identificar los primeros signos de agotamiento en los trabajadores.
  • Crear una cultura organizacional que refleje un sistema de valores y creencias positivo.
  • Manejar adecuadamente el estrés (tanto en sí mismos, como en el equipo que dirigen).
  • Crear conciencia sobre el impacto de la salud mental y reducir el estigma asociado.
  • Promover el bienestar psicológico y brindar apoyo a los empleados que lo necesiten.

Fuentes:

INFOCOP 

WFMH

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