¿CÓMO ME TRATO A MI MISMO?

La importancia de nuestro dialogo interno.

Elena Llorente; Escritora, novelista, con conocimiento en inteligencia emocional.

Nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos afecta a nuestros sentimientos y a nuestra autoestima. Por ello hay que poner mucha atención a cómo nos tratamos a nosotros mismos y a cómo nos hablamos.

El cariño y el amor tienen que empezar por la relación con nosotros mismos. Trátate como si fueras un niño pequeño que está aprendiendo a vivir y necesita de tu ayuda para avanzar, así te convertirás en el guía que necesitas.

Y destierra al crítico, ese que te acusa, que te juzga desde tu propio diálogo interior.

El crítico interior se centra en continua exigencia y de rechazo de nuestros méritos.

El guía interior se centra en relativizar nuestros pequeños fracasos y disfrutar nuestros logros.

La clave está en la observación, en tomar consciencia de cómo te tratas. Así podrás dar el cambio, de crítico a guía, de forma paulatina y a partir de una decisión consciente.

Así me trato, así trato a los otros

Ferrán Ramón-Cortés, Periodista y escritor. Reportajes de psicología en EL PAIS

Hay dos momentos esenciales en los que nos será fácil escuchar nuestra voz interior: cuando algo nos sale bien y cuando algo nos sale mal.

Ante un fracaso

El crítico: «ya he vuelto a fallar», «nunca lo conseguiré», «lo he hecho mal» o «no sirvo para esto».

El guía: «no lo he conseguido, pero he trabajado bien», «tendré otra ocasión para conseguirlo», «ya sé qué tengo que hacer la próxima vez» o «todos fallamos alguna vez».

Ante una victoria

El crítico: «no es mérito mío», «ha sido suerte», «no me lo merezco» o «mejor que no me lo crea».

El guía: «he hecho un buen trabajo esta vez», «voy a disfrutarlo», «me he esforzado y ahora tengo la recompensa» o «estoy preparado para esto».

Son muchos los casos en que esta la comunicación negativa hacia mí mismo se acompaña de otros comportamientos igualmente negativos, como pueden ser no cuidarme físicamente, no priorizar nunca mis deseos frente a los de los demás o no dedicarme el tiempo que cualquier ser humano necesita. Todo ello es expresión de un problema: no quererme a mí mismo.

Empecemos queriéndonos nosotros y estaremos abriendo el camino para que nuestros comportamientos para con nosotros se traduzcan en iguales comportamientos hacia los demás.

Para vernos reflejados

«Palabras a mí mismo», de Hugh Prater (RBA, 2006). En este libro, el autor comparte con los lectores su diálogo interior a lo largo de los años, un diálogo que ha sido la base de su crecimiento personal.

  • Creo que la ansiedad que circula en mi vida nace de un desequilibrio entre lo que soy y lo que “debería ser”.
  • Si tomo en cuenta mis sentimientos durante el día y trato de hacer aquello que realmente deseo no siento haber perdido el tiempo al final de la jornada.
  • Si cada cosa ocurriera como a mí me gusta o como la hubiera planeado nunca experimentaría algo nuevo. Cuando cometo un error experimento algo inesperado.
  • Rechazar mis sentimientos es condenarme por tenerlos. La parte rechazada reacciona tornándose más fea.
  • No hay sentimientos destructivos, sólo hay actos destructivos.
  • Si verdaderamente acepto mi conducta es que he dejado de juzgarme.
  • No soy responsable de mis sentimientos sino de lo que hago con ellos.
  • La ansiedad, el temor, el pánico, son huidas de algo oculto en un rincón de mi mente que no quiero mirar. Algún pensamiento, alguna imagen que me impulsa a escapar.
  • Quiero vivir desde dentro hacia afuera, no desde fuera hacia adentro.
  • Cada vez que me encuentro discutiendo algo con pasión, puedo estar seguro de que no estoy muy convencido.
  • Algunas veces afirmo estar de acuerdo sólo para eludir la confrontación o para silenciar a la otra persona. A menudo digo no estar de acuerdo, para lucirme.
  • Aprendo sobre mí cuando me observo relacionándome con los demás. Cuando lo hago a solas sólo examino huellas de encuentros ya pasados.

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¿CÓMO PUEDO AYUDAR A UNA PERSONA QUE NO TIENE GANAS DE VIVIR?

No tengo ganas de vivir

Esta frase denota un estado emocional y psicológico que podemos definir como estado de ánimo deprimido, que se caracteriza por:

  • Apatía: falta de interés y motivación para hacer planes o realizar acciones.
  • Abulia: falta de energía y voluntad para llevar a cabo tareas o actividades cotidianas.
  • Cansancio: sentirse agotado.
  • Desesperanza: falta de esperanza en el futuro.

Esta situación puede ser debido a una etapa complicada en la vida, o bien presentarse como  un trastorno depresivo.

Dentro de los trastornos depresivos existen diferentes tipos con diferentes características, los cuales deben ser evaluados y diagnosticados por profesionales de la salud mental que estén acreditados para ello.

Principales de trastornos depresivos

1. El Trastorno Depresivo Mayor. Es que concentra la mayoría de síntomas y de mayor intensidad. Depresión mayor.

2. La Distimia. Se distingue por fuerte ansiedad y la fluctuación del estado de ánimo. La baja autoestima y la desesperanza son también características de la distima.

3. Trastorno ansioso-depresivo. Es una mezcla de ansiedad con una  depresión, en general, moderada.

4. Trastorno afectivo estacional. Aparece de forma regular y repetida, coincidiendo con cambios estacionales, en general, en otoño o invierno, y asociado a los cambios lumínicosConsiste en somnolencia excesiva, junto con síntomas típicos de la depresión, en donde destaca el cansancio, la fatiga.

5. Trastorno Bipolar. Implica la existencia de episodios depresivos graves alternados por otros de exaltación de las funciones mentales, consistente en aceleración del pensamiento, hiperactividad, gastos descontrolados, insomnio e irritabilidad.

6. Ciclotimia. Manifestaciones leves e imprevisibles con cambios frecuentes de estado de ánimo (de la euforia a la tristeza) durante varios días, sin motivo aparente.

Ayudar a una persona cuando no tienen ganas de vivir puede ser duro y difícil. Es normal que el que quiere ayudar se sienta agobiado, sin saber qué hacer y que sufra por el hecho de ver al  familiar, amigo o pareja en un estado de ánimo deprimido.

Algunas estrategias que puedes seguir para tratar de ayudarle:

1. Ayúdale a encontrar aquello que le hace estresarse o sentirse mal, aquellos problemas que están ahí y ayúdale a encontrar una forma de afrontarlos. Es posible que cuando los hable contigo sea más fácil encontrar una solución al problema.

2. Busca actividades que puedas compartir con esa persona, aquellas que haya más probabilidad de que las realice y que disfrute de ellas. No obligues, motiva y anima a hacerlas.

3. Dedica a pasar tiempo con esta persona, que se sienta acompañada. Haz ejercicio físico y diviértete, compartiendo actividades con él o ella.

4. No critiques ni juzgues. Reprochar o criticar empeorará el estado de ánimo, afectará a sus sentimientos.

5. Ayuda a que la persona establezca tareas u objetivos que sean alcanzables si la persona quiere cambiar. Se puede escribir cada objetivo, por ejemplo, algunas mañanas realizar una actividad, o irse a dormir a una hora determinada.

6. Valora y elogia cada paso hacia adelante que dé, por pequeño que sea.

7. Motívale para que pida ayuda psicológica. Comentar con la persona cuáles serían los pros y los contras de buscar un tratamiento.

8. Toma en serio cualquier mención o pensamiento sobre suicidio. Mantente dispuesto a hablar con la personas abiertamente sobre el tema. Proporciónale tu compañía, coméntale lo importante y necesario que es para ti, lo valioso de su persona.

9. Ante el peligro de intento de suicidio, puedes pedir orientación y ayuda llamando al servicio de urgencias (112) o a la línea de atención a la conducta suicida (024). En todo caso y siempre que sea posible, sería preferible contar con el consentimiento de la persona.

Referencias

La Depresión: información para pacientes, familiares y allegados – GuíaSalud (2014).

Barlow, D. (2015). Protocolo unificado para el tratamiento transdiagnostico de los trastornos emocionalesManual del paciente. Madrid: Alianza Editorial.

https://www.psicologia-online.com/no-tengo-ganas-de-vivir-que-puedo-hacer-4553.html#:~:text=Apat%C3%ADa%3A%20te%20sientes%20sin%20inter%C3%A9s,la%20esperanza%20en%20el%20futuro.

https://www.psiquiatriapsicologia-dexeus.com/es/unidades.cfm/ID/1099/ESP/tipos-depresion.htm

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LA CONFIANZA EN UNO MISMO

  • La confianza en uno mismo, también conocida como autoconfianza, se refiere a la creencia en nuestras propias capacidades y competencias para enfrentar los desafíos de la vida.
  • Es la creencia que tenemos sobre nuestra capacidad para actuar de una manera adecuada ante una determinada situación y en los acertados de nuestros valores y juicios.
  • Es la hipótesis que tenemos sobre nuestras acciones futuras en cuanto a la capacidad de realizarlas con éxito.

Cuando confiamos en nosotros mismos, nos sentimos seguros para tomar decisiones, asumir riesgos y perseguir nuestros objetivos, incluso en situaciones difíciles.

Varios factores pueden influir en la autoconfianza de una persona: la crianza, la educación, las experiencias de éxito y fracaso, así como el autoconocimiento.

Así, por ejemplo, las personas que han sido alentados desde temprana edad a explorar, aprender y tomar decisiones autónomas, tienden a desarrollar una mayor confianza en sus habilidades.

Pero la autoconfianza no es un estado estático; puede fluctuar a lo largo de la vida y en diferentes situaciones. Los momentos de fracaso, crítica o incertidumbre pueden minar la confianza en nosotros mismos.

Por ello, es conveniente trabajar en el fortalecimiento de la confianza en nosotros mismos:

  1. Conocerse a uno mismo: Tomar tiempo para reflexionar sobre nuestras fortalezas y debilidades. Cuanto mejor nos conozcamos, más confianza tendremos en muestras  acciones y decisiones.
  2. Establecer límites claros: Saber cuáles son nuestros límites y ser capaz de comunicarlos de manera clara es esencial para construir confianza en nosotros mismos.
  1. Aceptar la responsabilidad: Si cometemos un error deberíamos ser capaces de reconocerlo y hacer lo posible para corregirlo. La capacidad de admitir nuestros  errores fortalece la confianza en nosotros mismos.
  2. Aprender a manejar la crítica: Todos enfrentamos críticas en algún momento, pero cómo reaccionamos a ellas puede influir en nuestra confianza. Se trata de aprender a ver la crítica en forma constructiva, como una oportunidad para crecer y mejorar, en lugar de tomarla como un ataque personal.
  3. Mantener una actitud positiva: Cultivar una mentalidad positiva nos ayudará a enfrentar desafíos con más confianza. Debemos enfocarnos en nuestros logros y en que podemos aprender de nuestras experiencias, en lugar de enfocarnos en nuestros fracasos.

UNA SUGERENCIA

No exageres y digas: “Todo me sale mal”, o “Nunca hago nada bien”. Así solo conseguirás desanimarte. Puede que no seas bueno en todo, pero seguro que hay cosas que haces muy bien.

Técnica para aumentar nuestra confianza.

Imagina que, de pronto, esta noche te vas a dormir y ocurre un milagro. A diferencia de la vida real, en la que se requiere un esfuerzo para conseguir metas, este milagro consigue darte una alta confianza en ti mismo de manera inmediata.

Al día siguiente, Qué cambiaría en ti, en tu relación con los demás, en tu día a día? Haz una lista con todo aquello que cambiaría de manera concreta, des de los más pequeños detalles. ¿Qué haría nada más levantarme por la mañana? ¿Qué cambiaría en mí dentro del trabajo? ¿Qué cambiaría en mi relación con los demás? ¿Cómo me dirigiría hacia las otras personas? ¿Qué haría en mi tiempo libre?

A partir de hoy, cada día escoge un punto de tu lista, sólo uno, y hazlo realidad. Actúa como si ese milagro hubiese ocurrido, y haz todo lo posible por comportarte de esa forma concreta en el día presente. Añade esa nueva actitud a tu día. Al principio se te hará “raro”, “poco natural”, pero pronto, ya no será “raro”, será parte de tu conducta habitual. Habrás aprendido una nueva forma de conducta.

LA CONFIANZA EN LOS DEMÁS

La confianza en los demás es un estado psicológico que se traduce en una disposición positiva respecto de las intenciones o comportamientos de otras personas.

Es un componente esencial de las relaciones interpersonales saludables y del funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Cuando confiamos en los demás, nos sentimos seguros para abrirnos, colaborar y establecer vínculos significativos.

Confiar en los demás puede ser difícil, especialmente si hemos sido heridos en el pasado o si hemos tenido experiencias negativas.

Algunas recomendaciones para confiar en los demás:

  1. Comenzar poco a poco: No tenemos que confiar en alguien de inmediato. Comenzaremos con pequeñas interacciones y les daremos la oportunidad de demostrar que son de fiar. .
  2. Observar las acciones: Las acciones hablan más que las palabras. Deberíamos observar cómo se comportan las personas en diferentes situaciones y si cumplen con lo que dicen.
  3. Buscar señales: Hay ciertos comportamientos que pueden indicar que alguien merece nuestra confianza, como ser honesto, cumplir con los compromisos, mostrar empatía y respeto por la confidencialidad.
  4. Escuchar nuestra intuición: A menudo, nuestra intuición puede decirnos mucho sobre si podemos confiar en alguien o no.

En resumen, la confianza en uno mismo y en los demás es un aspecto central del bienestar psicológico. Cultivar y mantener esta confianza es un proceso continuo que requiere autoconocimiento, habilidades sociales y una actitud positiva hacia uno mismo y hacia los demás.

CÓMO MEDIR MI GRADO DE CONFIANZA

1. Herramientas de autoevaluación

Una de las formas más comunes de medir la confianza en uno mismo es utilizar herramientas de autoevaluación, como cuestionarios, escalas o pruebas, que le piden que califique su propio nivel de confianza en varios dominios: relaciones sociales, comunicación, toma de decisiones.

2. Comentarios de los demás. Otra forma de medir la confianza en uno mismo es buscar la opinión que tienen otras personas, como compañeros, amigos, familiares. Los comentarios de los demás pueden ayudarnos a validar la autoevaluación

3. Indicadores de comportamiento. Consiste en observar los indicadores de nuestro  comportamiento como: el lenguaje corporal, el tono de voz, las expresiones faciales. Sin embargo, los indicadores conductuales tienen algunos inconvenientes, como estar influenciados por factores externos, como el estrés, la fatiga o las emociones, o ser malinterpretados o malentendidos por uno mismo o por los demás.

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¿CÓMO FILTRO EL EXCESO DE INFORMACIÓN?

Información es todo lo que percibimos de nuestros sentidos

Todas las especies recogen y asimilan sólo aquella información esencial para su supervivencia, sin hacerse preguntas.

La especie humana, sin embargo, tiene una tendencia natural a intentar saber más sobre lo que le rodea, entender las causas de lo que sucede, buscar soluciones a problemas, etc.

Por eso, debemos decidir cuál es la información que realmente necesitamos en cada momento. Solo así, lograremos centrar nuestra atención en aquello que nos es vital.

En cambio, si nuestro cerebro recibe una exceso constante de estímulos, corremos el riesgo de ahogarnos en un mar de información que seremos incapaces de gestionar.

Un papel determinante lo tienen los medios de comunicación: la radio, la televisión y la publicidad en los medios escritos y audiovisuales. Nos llegan mensajes en todo momento: anuncios publicitarios cuando salimos a la calle, en el trabajo, en casa… En un estudio realizado en Estados Unidos, se señala que el número diario de mensajes publicitarios que recibía un ciudadano en la década de los años 70 era de unos 500, que no son pocos, pero hoy llegan a más de 3000 al día.

Además, en la era digital actual, el problema se agudiza, pues hay una gran cantidad de información a nuestra disposición sobre cualquier tema, que la mayoría de las veces no somos capaces de procesarla, de digerirla. Según el pionero de la programación Mitchell Kapor, “obtener información de internet es cómo querer tomar un trago de agua en una boca de riego”.

Todos estos inputs sumados producen un agotamiento intelectual creciente que puede derivar en diferentes grados de ansiedad. La sensación de que no podemos con todo puede acabar generando depresión e incluso aislamiento, ya que la persona no pierde la esperanza de ponerse al día y se zambulle cada vez más en su estrés comunicacional.

Algunos autores hablan de la enfermedad digital de siglo XXI.

Antes que apareciera Google, el físico y experto en comunicación, Alfons Cornella en 1996 acuñó el término “infoxicación”.

En Estados Unidos incluso se ha tipificado un nuevo trastorno psicológico, el IFS: Information Fatigue Syndrome (síndrome de fatiga por información).

Además de agotamiento y desgaste intelectual, este problema presenta diversos síntomas en el individuo:

• Disminución de la capacidad de mantener un diálogo continuado a través de medios no tecnológicos.
• Irritabilidad causada por la fatiga.

• Percepción de que el caudal de mensajes a los que está expuesto tiene absoluta prioridad en su vida, lo que le genera angustia si no puede leerlos y responderlos en tiempo real.
• Incapacidad para desconectar.

CAUSAS POR LAS QUE HACEMOS UN CONSUMO EXCESIVO DE INFORMACIÓN

Sucede en función de las características personales o circunstanciales de cada uno.

Las más habituales son las siguientes:

1. Inseguridad. Cuando nosencontramos ante una circunstancia en la que debemos tomar una decisión y no tenemos suficiente experiencia o conocimientos. De forma natural acudimos a distintas fuentes de información, buscando orientación que nos haga decidir correctamente.

2. Guardar información por si la necesitara más adelante. Los títulos de las publicaciones suelen ser atractivos para  llamar la atención de los usuarios. Y a veces, aún sin saber exactamente lo que dice la publicación, la guardamos “por si acaso” nos hace falta más tarde. Luego, no tenemos tiempo material de revisarlos. Y eso nos angustia.

3. Miedo a perder información importante. Para estar al día de un tema, vamos añadiendo páginas, blogs, grupos a nuestra lista de favoritos y luego no tenemos tiempo de seguirlos.

4. Apariencias. A menudo utilizamos la información simplemente para aparentar que sabemos sobre un tema. El problema es cuando queremos saber de todo.

HERRAMIENTAS QUE NOS AYUDAN A NO SATURARNOS DE INFORMACIÓN

1. Buscar fuentes de información de calidad. Necesitamos priorizar la calidad frente a la cantidad. Debemos seleccionar 2 ó 3 fuentes principales para cada tema que nos interese.

2. Crear un criterio propio. Se trata de ir decidiendo por uno mismo la fuente de información que realmente nos interesa y cuál no.

3. Marcar un horario relativamente fijo buscar y leer información. No estar pendiente constantemente de las actualizaciones de páginas, blogs o periódicos digitales…

4. Fijar un tiempo máximo para realizar búsquedas de información.

TRUCOS

  • Apagar el televisor en casa cuando no se trate de un programa que habíamos decidido previamente ver. Si no estamos acostumbrados al silencio, podemos sustituir el rumor de la televisión por una buena música.
  • Grabar programas de televisión para después verlos in publicidad
  • Desconectar el teléfono móvil una cuantas horas al día. Sólo así lograremos salir del estado de alerta que nos fatiga durante toda la jornada.
  • Hacer ayunos de información. Así como el cuerpo necesita depurarse de vez en cuando, también la mente precisa eliminar la información inútil a través de una pausa. Lo más sorprendente es que, con la práctica, descubriremos que el mundo no se viene abajo.
  • Practicar la atención plena. La meditación es un instrumento muy eficaz puesto que nos ayuda a vaciar la mente al centrar nuestros sentidos en una sola cosa; por ejemplo, el aire que entra y sale por las fosas nasales.  

https://www.webempresa.com/blog/que-es-infoxicacion.html

https://elcorreodelsol.com/articulo/el-exceso-de-informacion-intoxica

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EL ACOSO PSICOLÓGICO

El diccionario de la lengua española define este fenómeno como “un trato vejatorio y descalificador hacia un individuo, con el objetivo de desestabilizarlo psíquicamente”.

El acoso psicológico es un conjunto de conductas abusivas en forma de actos, palabras, escritos o gestos que vulneran y hacen daño a la identidad y/o la dignidad física y psicológica de la persona que lo sufre.

Lo que caracteriza al acoso psicológico es que no es una acción puntual, sino que los actos de acoso se van repitiendo a lo largo del tiempo y de manera progresiva, lo que causa en la víctima una gran impotencia, incertidumbre y una pérdida de autoestima y confianza en sí misma. En casos extremos el acoso psicológico continuado puede terminar en suicidio.

El acoso psicológico es un fenómeno que puede ocurrir en muchos ámbitos: pareja, amigos, familiares, vecinos, trabajo, escuela, redes sociales.

Tipos de acosos mejor definidos:

  1. Acoso escolar o bullying
  2. Acoso laboral o mobbing
  3. Acoso físico o stalking
  4. Ciberacoso

Sufrir acoso psicológico es una de las peores experiencias que puede experimentar el ser humano. La persona víctima del acoso psicológico puede sufrir diferentes problemas como estrés, ansiedad, depresión e incluso adicción a sustancias psicoactivas, y, en muchos casos, no es plenamente consciente de que está siendo humillada (pareja, familia).

Causas del acoso psicológico

Las causas del acoso psicológico pueden ser diversas y tienen que ver principalmente con la figura del acosador.

Las más frecuentes son los sentimientos de celos o envidia que los acosadores sienten hacia la víctima, así como la percepción de superioridad que tienen hacia el otro por alguna característica distintiva, ya sea la raza, la clase social, estatus.

En el caso específico del mobbing (acoso laboral), también se da como consecuencia de que  la víctima potencial no se deje manipular. Cuando una persona no se somete al status quo de una organización, a menudo puede provocar un mayor acoso psicológico por parte de un superior. La demostración de poder por parte del acosador es un factor clave sobre todo en el ámbito laboral.

Características psicológicas de las personas con mayor riesgo de sufrir acoso

  1. Inocencia Psicológica. La relativa incapacidad de algunas personas para percibir en profundidad las intenciones ajenas, especialmente las malévolas.
  • Dependencia Afectiva. La necesidad de ser aceptado o querido, o la intolerancia a no serlo.
  • Baja Autoestima. Hace que la persona no se defienda ante los primeros intentos.

Consecuencias del acoso psicológico

Entre los problemas más comunes derivados del acoso psicológico encontramos: ansiedad, estrés, aislamiento, cambios de humor, irritabilidad, adicciones, insomnio, depresión…

En muchos casos, las personas víctimas de un acoso psicológico intenso y continuado en el tiempo suelen sentirse culpables por la situación que viven, se preguntan si hicieron algo mal o llegan a creer que realmente hay en ellas algo defectuoso

Además, a menudo las víctimas pueden tardar tiempo en darse cuenta de que están sufriendo acoso.

En algunos casos pueden aparecer algunos trastornos:

  • Trastorno de estrés postraumático. Conductas estresantes que se repiten durante tanto tiempo que la víctima siente alerta (ansiedad) no solo psicológica sino también física.
  • Trastorno adaptativo. Consiste en mostrar un malestar mayor de lo esperable en respuesta a una situación estresante y un deterioro significativo de la actividad social y laboral.
  • Trastorno de ansiedad generalizada. Preocupación y ansiedad excesiva sobre una amplia de actividades que provoca en la persona se encuentre en un estado constante de inseguridad.
  • Trastornos del estado de ánimo. Sentimientos y estados depresivos, insomnio, sentimientos de inutilidad o culpa, disminución de la capacidad de concentración…

¿Cómo superar el acoso psicológico?

Es importante que el sujeto acosado pueda reconocer que está siendo víctima de acoso. Reconocerse como víctima puede resultar difícil y hasta ser doloroso. Solo desde una actitud consciente se puede pedir ayuda.

Se puede recurrir a las autoridades donde se produce el acoso, si se produce en la escuela, trabajo, pero también puede ser necesario pedir ayuda a un psicólogo.

Fuentes:

https://psicologiaymente.com/social/acoso-psicologico-senales-alarma

https://www.psicologia-online.com/acoso-psicologico-que-es-tipos-causas-y-consecuencias-5055.html

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EL PODER TANSFORMADOR DE LA PALABRAS

Las palabras tienen un poder increíble para transformar nuestras vidas.

  1. Las palabras pueden inspirarnos y motivarnos a alcanzar nuestras metas, superar obstáculos y perseguir nuestros sueños. Un simple mensaje de aliento puede impulsar a alguien a seguir adelante cuando se siente desanimado.
  2. Las palabras pueden cambiar la forma de ver el mundo. Un nuevo enfoque o una perspectiva diferente pueden abrir nuevas posibilidades y soluciones que antes no se veían.
  3. Las palabras tienen impacto en nuestra salud emocional. Unas palabras de apoyo, comprensión o perdón pueden sanar heridas emocionales y fortalecer relaciones.
  4. Las palabras son la base del aprendizaje y la educación. A través de las palabras transmitimos conocimiento, compartimos experiencias y nos conectamos con el mundo que nos rodea.
  5. Las palabras nos permiten conectar con los demás a un nivel más profundo. Una conversación significativa puede fortalecer relaciones y crear vínculos emocionales duraderos.
  6. Las palabras pueden desencadenar cambios sociales importantes al crear conciencia sobre problemas, inspirar acción y promover la justicia y la igualdad.

Por todo lo anterior, tenemos que ser conscientes del poder de las palabras y, como consecuencia, cultivar el lenguaje más favorable para nosotros y nuestro bienestar emocional y también para nuestra relación con los demás.

ALGUNAS IDEAS DE CÓMO HACERLO

Fomentar el lenguaje Positivo: Utilizar frases y palabras positivas puede tener un impacto significativo en nuestra autoestima, nuestra confianza y nuestra capacidad para interactuar con los demás. Algunos ejemplos de lenguaje positivo incluyen:

  • El uso de palabras como «gracias», «me alegra» para expresar gratitud y aprecio.
  • El uso de frases como «tienes razón» o «estoy de acuerdo contigo» para mostrar apoyo y respeto.

Evitar el lenguaje Negativo: El uso de palabras y frases negativas puede crear una atmósfera de tensión y conflicto, y hacer que las personas se sientan incómodas u ofendidas. Algunos ejemplos de lenguaje negativo incluyen:

  • El uso de palabras como «no», «nunca» y «jamás» para expresar negación o rechazo.
  • El uso de palabras como «estúpido», «incompetente» para insultar o desacreditar a alguien.

Cualquier palabra negativa que utilices o escuches hará que la amígdala entre en alerta y los mecanismos de estrés se activan lo que provoca que tu cerebro fantasee escenarios catastróficos que causan preocupación y ansiedad. Esto en el futuro provocará que el cerebro cambie a nivel funcional y sepa que debe protegerse cuando escuche palabras negativas como un “no” y enviará señales a todo el organismo, ocasionando estrés

Cambiar determinadas expresiones

1) POCO A POCO. Cuando una persona comienza algo, exclama: ¡voy a avanzar poco a poco! La palabra “poco significa escaso. ¿Qué imagen ves cuándo escuchas la palabra “poco?  La expresión: Lo haremos paso a paso es más edificante, construye un cuadro mental de más fuerza.

2) NECESITO. Es otra expresión que se usa con mucha frecuencia significa, exactamente, carencia. “Necesito un trabajo , “necesito dinero , “necesito mejorar , “necesito apoyo” son expresiones reactivas y desde el lugar de víctima de tu realidad. Cambiar ese vocablo por “quiero y “elijo: “quiero dinero, quiero mejorar, elijo cambiar” nos colocamos en una posición activa, de voluntad y en movimiento hacia lo que sí queremos lograr.

3) VOY A TRATAR. Sucede que tratar no funciona, porque pone en el terreno de tu duda interna la posibilidad de lograr lo que sea. Tratar es intentar e intentar no significa hacerlo. Podemos cambiar esa expresión por “¡Lo haré! / Lo haremos”. Generamos así una orden clara y significativa para que tu subconsciente respete tu decisión.

4) VALE LA PENA. Esta expresión es sumamente restrictiva ya que “vale la pena es como si dijeras: “la pena tiene valor”. Y pena significa dolor, angustia, tristeza. Es mejor decir “¡vale el esfuerzo, vale hacerlo realidad!”.

5) EN LA LUCHA. Es común que te encuentres con alguien y, al preguntarle cómo está, te responda: “En la lucha”. Esta frase está creando, a nivel inconsciente, la idea de luchar contra la vida, y eso genera que cada día se convierta en una batalla por librar. Para cambiar esta construcción restrictiva, hay que utilizar expresiones como “Avanzando cada día”.

https://www.hola.com/estar-bien/20231013241654/neurociencia-explica-influencia-palabras-bienestar-pnl/

https://neuronup.com/estimulacion-y-rehabilitacion-cognitiva/trastornos-del-lenguaje/areas-de-broca-y-de-wernicke/

https://www.cronista.com/clase/trendy/Lo-que-decimos-construye-como-usar-el-lenguaje-para-amplificar-y-no-limitar-20200110-0005.html

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