¿ME CONSIDERO UNA PERSONA CONFORMISTA?

Las personas podemos tener diferentes actitudes y enfoques frente a la vida, lo que influye en su forma de percibir, enfrentarnos y relacionarnos con el mundo que les rodea.

Una de estas actitudes es el conformismo

Definición de conformista: Persona que practica el conformismo

Definición de conformismo: Es la actitud de la persona que acepta y asume cualquier circunstancia de la vida diaria, pública o privada, especialmente cuando es adversa o injusta.

Sinónimos de conformista: acomodaticio, amoldable, resignado, indolente.

Antónimos de conformista: inconformista, rebelde.

Varios ejemplos típicos que se dan en el ámbito laboral:

  1. El profesional que está trabajando en algo que no le gusta o no se siente valorado realmente pero sigue en esa empresa realizando las mismas funciones.
  2. El profesional que se queja y critica ante un compañero determinados actos de sus superiores, pero no actúa en consecuencia ni traslada su situación directamente a ellos.

El conformismo puede ser bueno y satisfactorio en algunas ocasiones, pero no tanto en otras. 

Las personas que adoptan una actitud de conformismo tienden a aceptar las situaciones, normas sociales y expectativas sin cuestionarlas o desear cambios significativos. Pueden sentirse cómodas en la rutina evitando tomar riesgos o desviarse de lo establecido.

Está bien visto socialmente pues no creo conflictos.

Es normal que las personas pensemos que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Esto ocurre, porque nuestro instinto humano de supervivencia nos lleva a aceptar nuestro entorno.

Pero existe también un conformismo negativo, en el que en vez de aceptación hay resignación, indiferencia que nos conduce a no intentar cambiar.

CÓMO RECONOCER NUESTRAS ACTITUDES CONFORMISTAS

A veces no nos damos cuenta de que estamos siendo conformistas porque nos sumergimos en un esquema de vida que nos impide apreciarlo. Pensamos que simplemente estamos cumpliendo con nuestro deber y que eso es lo que se espera de nosotros. Sin embargo, no nos detenemos a reflexionar sobre si ese cumplimiento nos permite evolucionar o no.

¿CÓMO SABER SI ESO ESTAMOS SIENDO CONFORMISTAS?

1. Identificación con las figuras de poder. Por identificación se entiende ese proceso por el cual se toman como propios los rasgos y valores ajenos. Esto es normal e inicialmente saludable. Entramos a formar parte de la cultura por identificación con los rasgos y patrones familiares.

Sin embargo, a veces la identificación no representa realmente nuestros  deseos y necesidades. Muchas veces hacemos propios los valores de una figura de poder, por un sentimiento de insignificancia frente a nosotros mismos, o por miedo a quienes ejercen la autoridad. Finalmente, a las figuras de poder siempre les conviene que los demás sean conformistas.

2. Interiorización inconsciente de la norma. Consiste en incorporar pasivamente las reglas y normas, sin cuestionar su validez o conveniencia. Esto es lo que hacen los niños durante su etapa de formación.

Durante la infancia, no contamos con la madurez emocional o intelectual para evaluar la conveniencia de una norma. Las cosas se hacen, sí o sí, porque una figura de autoridad así lo ordena. 

Pero crecer implica, entre otros logros, desarrollar un criterio propio para orientar nuestra conducta. Si no logramos esto, terminamos adhiriéndonos a valores que no comprendemos, simplemente porque son los de la mayoría. Eso nos impide ser libres.

3. Excesivo celo por el cumplimiento. Ocurre cuando cumplimos con un compromiso, no por convicción o gusto, sino porque nos sentimos obligados por los demás, por el qué dirán o por normas sociales que preferimos no saltar.

Lo peor de esto es que el deseo de cumplir escrupulosamente te puede llevar a la angustia o a la frustración.

CAUSAS PSICOLÓGICAS QUE NOS HACEN CONFORMISTAS

Nos volvemos conformistas por diversas razones: por dependencia de otras personas, por baja autoestima, por falta de motivación o por miedo.

En general, detrás del conformismo se esconda la inseguridad. No intentamos algo nuevo, ni damos un paso hacia adelante porque  tememos enfrentarnos al cambio, a la incertidumbre, a lo desconocido.

COMPORTAMIENTOS TÍPICOS DEL CONFORMISTA

1. Dejar que otros hagan

Seguir actuando como niños es algo que trae grandes limitaciones, pero también muchos beneficios. Uno de ellos, el hecho de que nunca tienen que verse confrontados con la angustia de tomar decisiones, de resolver problemas o de tomar la responsabilidad por los errores.

En cada situación incómoda o comprometedora, permitiremos que sean otros quienes tomen la batuta. 

Lo curioso es queentre más se delegan en los demás las responsabilidades y los riesgos de vivir, más crece en el interior la desconfianza frente a lo que somos capaces de hacer. Se configura así un círculo vicioso.

2. Hacer lo estrictamente necesario

Ser conformistas está estrechamente relacionado con el nivel de interés y de exigencia que aplicamos sobre nosotros mismos. Lo que hay en el fondo de una actitud conformista es, sobre todo, falta de confianza en uno mismo, falta de motivación o miedo a marcar la diferencia.

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para conocer la diferencia. (entee lo que puedo o no puedo cambiar)

https://lamenteesmaravillosa.com/3-senales-de-que-estas-siendo-conformista/

https://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/test-de-psicologia/test-eres-conformista-11794

https://lamenteesmaravillosa.com/nos-volvemos-conformistas/

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CUANDO DUERMO

Uno de los ritmos biológicos es la alternancia de vigilia (cuando estamos despiertos) y sueño (cuando estamos durmiendo).

El sueño es una actividad del sistema nervioso diferente del estado de vigilia,

Se distinguen fases que se diferencian por la existencia o no de un movimiento rápido de ojos (REM: Rapid Eye Movement) que es visible debajo del párpado para un observador.

Existe el sueño no-REM (sueño lento) y el sueño REM.

  • Cuando nos dormimos comienza la fase de sueño no-REM. Se  compone de etapas: 1) Transición de la vigilia al sueño, etapa que dura pocos minutos; 2) Inicio del sueño, el tono muscular se hace algo más débil y se eleva el umbral del despertar; 3 y 4) Sueño más profundo, el tono muscular es débil y la frecuencia cardiaca y respiratoria disminuyen. Durante estas dos etapas empiezan los sueños.
  • Después suele presentarse la primera fase REM. Se da una pérdida del tono muscular y la frecuencia respiratoria y el pulso se hacen más rápidos e irregulares. En esta fase continúan los sueños.
  • Luego, se alternan cíclicamente ambas fase a lo largo de la noche, durante la primera parte del sueño predomina el sueño no-REM y durante la segunda los periodos REM se van haciendo más largos.

Funciones psicológicas del sueño

  • La principal función del sueño es reparar fisiológicamente al organismo para poder seguir la vida en condiciones óptimas. Es, por tanto, necesario para el ser humano y otros animales.

ALTERACIONES DEL SUEÑO

El sonambulismo:

Se produce en la fase no REM en las primeras horas de la noche.

Es un trastorno que ocurre cuando las personas caminan o realizan otra actividad estando aún dormidas. Caminar dormido da más frecuentemente en niños que en adultos.

El sonambulismo tiende a ser hereditario. Y está asociado con: fatiga, falta de sueño, ansiedad, consumo de alcohol, sedantes u otros medicamentos.

El insomnio

El insomnio es un trastorno del sueño frecuente que puede causar dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo, o puede hacer que te despiertes demasiado temprano y no puedas volver a dormirte.

Es posible que sigas sintiéndote cansado cuando te despiertes.

El insomnio mina tu energía y estado de ánimo, puede afectar tu salud,  desempeño laboral y calidad de vida.

Cuántas horas de sueño son suficientes es algo que varía según la persona, pero la mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 8 horas por noche.

Los buenos hábitos de sueño pueden ayudar a prevenir el insomnio y promover un sueño profundo: Acostarse y despertarse siempre a la misma hora; actividad física; evitar o limitar las siestas, la cafeína, alcohol, tabaco, comidas y bebidas abundantes antes de acostarte.

Es buena crear un ritual que te relaje antes de dormir, como un baño tibio, leer o escuchar música suave.

La parálisis del sueño

La parálisis del sueño es una situación, en la transición entre sueño y vigilia, en donde la persona está totalmente consciente pero no puede moverse. Pueden surgir sensaciones o alucinaciones que pueden causen miedo o terror (visitantes del dormitorio).

Es muy normal haber tenido un episodio alguna vez.

No se conocen las causas exactas de la parálisis del sueño, pero en muchos casos está relacionada con: No dormir lo suficiente, No tener un horario regular para dormir, estrés mental, dormir boca arriba.

CARACTERÍSTICAS DE LOS SUEÑOS

  • Las imágenes cambian rápidamente y son raras y estrafalarias, aunque también se refieren a nuestra vida cotidiana.
  • Son tan vívidos que a veces nos hacen dudar si estamos dormidos o despiertos.
  • A los sueños les falta estabilidad en la orientación, así los lugares, las épocas y las personas se fusionan de forma plástica incongruente y discontinua.
  • Los sueños crean historiaspara integrar todos los elementos del sueño en una narrativa más lógica.
  • Los sueños incrementan e intensifican las emociones, especialmente el miedo y la ansiedad.
  • Los sueños muestran una incorporación incrementada de programas instintivos, especialmente los relacionados con luchar o huir.
  • El control voluntario está muy atenuado. El soñador raramente considera la posibilidad de controlar realmente el flujo de los sucesos del sueño.

Origen del contenido de los sueños

  • En los sueños están presentes elementos del pasado y el presente, pero están mezclado de tal manera que acaban siendo irreales y recreados por nuestra imaginación.
  • Siempre tiene un punto con la realidad en todas las imágenes e informaciones que hemos ido captando de nuestra interacción con el mundo y las personas. Es frecuente que se refieran a algún acontecimiento vivido el día anterior, aunque sea difícil reconocerlo.
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¿CÓMO ME TRATO A MI MISMO?

La importancia de nuestro dialogo interno.

Elena Llorente; Escritora, novelista, con conocimiento en inteligencia emocional.

Nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos afecta a nuestros sentimientos y a nuestra autoestima. Por ello hay que poner mucha atención a cómo nos tratamos a nosotros mismos y a cómo nos hablamos.

El cariño y el amor tienen que empezar por la relación con nosotros mismos. Trátate como si fueras un niño pequeño que está aprendiendo a vivir y necesita de tu ayuda para avanzar, así te convertirás en el guía que necesitas.

Y destierra al crítico, ese que te acusa, que te juzga desde tu propio diálogo interior.

El crítico interior se centra en continua exigencia y de rechazo de nuestros méritos.

El guía interior se centra en relativizar nuestros pequeños fracasos y disfrutar nuestros logros.

La clave está en la observación, en tomar consciencia de cómo te tratas. Así podrás dar el cambio, de crítico a guía, de forma paulatina y a partir de una decisión consciente.

Así me trato, así trato a los otros

Ferrán Ramón-Cortés, Periodista y escritor. Reportajes de psicología en EL PAIS

Hay dos momentos esenciales en los que nos será fácil escuchar nuestra voz interior: cuando algo nos sale bien y cuando algo nos sale mal.

Ante un fracaso

El crítico: «ya he vuelto a fallar», «nunca lo conseguiré», «lo he hecho mal» o «no sirvo para esto».

El guía: «no lo he conseguido, pero he trabajado bien», «tendré otra ocasión para conseguirlo», «ya sé qué tengo que hacer la próxima vez» o «todos fallamos alguna vez».

Ante una victoria

El crítico: «no es mérito mío», «ha sido suerte», «no me lo merezco» o «mejor que no me lo crea».

El guía: «he hecho un buen trabajo esta vez», «voy a disfrutarlo», «me he esforzado y ahora tengo la recompensa» o «estoy preparado para esto».

Son muchos los casos en que esta la comunicación negativa hacia mí mismo se acompaña de otros comportamientos igualmente negativos, como pueden ser no cuidarme físicamente, no priorizar nunca mis deseos frente a los de los demás o no dedicarme el tiempo que cualquier ser humano necesita. Todo ello es expresión de un problema: no quererme a mí mismo.

Empecemos queriéndonos nosotros y estaremos abriendo el camino para que nuestros comportamientos para con nosotros se traduzcan en iguales comportamientos hacia los demás.

Para vernos reflejados

«Palabras a mí mismo», de Hugh Prater (RBA, 2006). En este libro, el autor comparte con los lectores su diálogo interior a lo largo de los años, un diálogo que ha sido la base de su crecimiento personal.

  • Creo que la ansiedad que circula en mi vida nace de un desequilibrio entre lo que soy y lo que “debería ser”.
  • Si tomo en cuenta mis sentimientos durante el día y trato de hacer aquello que realmente deseo no siento haber perdido el tiempo al final de la jornada.
  • Si cada cosa ocurriera como a mí me gusta o como la hubiera planeado nunca experimentaría algo nuevo. Cuando cometo un error experimento algo inesperado.
  • Rechazar mis sentimientos es condenarme por tenerlos. La parte rechazada reacciona tornándose más fea.
  • No hay sentimientos destructivos, sólo hay actos destructivos.
  • Si verdaderamente acepto mi conducta es que he dejado de juzgarme.
  • No soy responsable de mis sentimientos sino de lo que hago con ellos.
  • La ansiedad, el temor, el pánico, son huidas de algo oculto en un rincón de mi mente que no quiero mirar. Algún pensamiento, alguna imagen que me impulsa a escapar.
  • Quiero vivir desde dentro hacia afuera, no desde fuera hacia adentro.
  • Cada vez que me encuentro discutiendo algo con pasión, puedo estar seguro de que no estoy muy convencido.
  • Algunas veces afirmo estar de acuerdo sólo para eludir la confrontación o para silenciar a la otra persona. A menudo digo no estar de acuerdo, para lucirme.
  • Aprendo sobre mí cuando me observo relacionándome con los demás. Cuando lo hago a solas sólo examino huellas de encuentros ya pasados.

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¿CÓMO PUEDO AYUDAR A UNA PERSONA QUE NO TIENE GANAS DE VIVIR?

No tengo ganas de vivir

Esta frase denota un estado emocional y psicológico que podemos definir como estado de ánimo deprimido, que se caracteriza por:

  • Apatía: falta de interés y motivación para hacer planes o realizar acciones.
  • Abulia: falta de energía y voluntad para llevar a cabo tareas o actividades cotidianas.
  • Cansancio: sentirse agotado.
  • Desesperanza: falta de esperanza en el futuro.

Esta situación puede ser debido a una etapa complicada en la vida, o bien presentarse como  un trastorno depresivo.

Dentro de los trastornos depresivos existen diferentes tipos con diferentes características, los cuales deben ser evaluados y diagnosticados por profesionales de la salud mental que estén acreditados para ello.

Principales de trastornos depresivos

1. El Trastorno Depresivo Mayor. Es que concentra la mayoría de síntomas y de mayor intensidad. Depresión mayor.

2. La Distimia. Se distingue por fuerte ansiedad y la fluctuación del estado de ánimo. La baja autoestima y la desesperanza son también características de la distima.

3. Trastorno ansioso-depresivo. Es una mezcla de ansiedad con una  depresión, en general, moderada.

4. Trastorno afectivo estacional. Aparece de forma regular y repetida, coincidiendo con cambios estacionales, en general, en otoño o invierno, y asociado a los cambios lumínicos. Consiste en somnolencia excesiva, junto con síntomas típicos de la depresión, en donde destaca el cansancio, la fatiga.

5. Trastorno Bipolar. Implica la existencia de episodios depresivos graves alternados por otros de exaltación de las funciones mentales, consistente en aceleración del pensamiento, hiperactividad, gastos descontrolados, insomnio e irritabilidad.

6. Ciclotimia. Manifestaciones leves e imprevisibles con cambios frecuentes de estado de ánimo (de la euforia a la tristeza) durante varios días, sin motivo aparente.

Ayudar a una persona cuando no tienen ganas de vivir puede ser duro y difícil. Es normal que el que quiere ayudar se sienta agobiado, sin saber qué hacer y que sufra por el hecho de ver al  familiar, amigo o pareja en un estado de ánimo deprimido.

Algunas estrategias que puedes seguir para tratar de ayudarle:

1. Ayúdale a encontrar aquello que le hace estresarse o sentirse mal, aquellos problemas que están ahí y ayúdale a encontrar una forma de afrontarlos. Es posible que cuando los hable contigo sea más fácil encontrar una solución al problema.

2. Busca actividades que puedas compartir con esa persona, aquellas que haya más probabilidad de que las realice y que disfrute de ellas. No obligues, motiva y anima a hacerlas.

3. Dedica a pasar tiempo con esta persona, que se sienta acompañada. Haz ejercicio físico y diviértete, compartiendo actividades con él o ella.

4. No critiques ni juzgues. Reprochar o criticar empeorará el estado de ánimo, afectará a sus sentimientos.

5. Ayuda a que la persona establezca tareas u objetivos que sean alcanzables si la persona quiere cambiar. Se puede escribir cada objetivo, por ejemplo, algunas mañanas realizar una actividad, o irse a dormir a una hora determinada.

6. Valora y elogia cada paso hacia adelante que dé, por pequeño que sea.

7. Motívale para que pida ayuda psicológica. Comentar con la persona cuáles serían los pros y los contras de buscar un tratamiento.

8. Toma en serio cualquier mención o pensamiento sobre suicidio. Mantente dispuesto a hablar con la personas abiertamente sobre el tema. Proporciónale tu compañía, coméntale lo importante y necesario que es para ti, lo valioso de su persona.

9. Ante el peligro de intento de suicidio, puedes pedir orientación y ayuda llamando al servicio de urgencias (112) o a la línea de atención a la conducta suicida (024). En todo caso y siempre que sea posible, sería preferible contar con el consentimiento de la persona.

Referencias

La Depresión: información para pacientes, familiares y allegados – GuíaSalud (2014).

Barlow, D. (2015). Protocolo unificado para el tratamiento transdiagnostico de los trastornos emocionales. Manual del paciente. Madrid: Alianza Editorial.

https://www.psicologia-online.com/no-tengo-ganas-de-vivir-que-puedo-hacer-4553.html#:~:text=Apat%C3%ADa%3A%20te%20sientes%20sin%20inter%C3%A9s,la%20esperanza%20en%20el%20futuro.

https://www.psiquiatriapsicologia-dexeus.com/es/unidades.cfm/ID/1099/ESP/tipos-depresion.htm

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LA CONFIANZA EN UNO MISMO

  • La confianza en uno mismo, también conocida como autoconfianza, se refiere a la creencia en nuestras propias capacidades y competencias para enfrentar los desafíos de la vida.
  • Es la creencia que tenemos sobre nuestra capacidad para actuar de una manera adecuada ante una determinada situación y en los acertados de nuestros valores y juicios.
  • Es la hipótesis que tenemos sobre nuestras acciones futuras en cuanto a la capacidad de realizarlas con éxito.

Cuando confiamos en nosotros mismos, nos sentimos seguros para tomar decisiones, asumir riesgos y perseguir nuestros objetivos, incluso en situaciones difíciles.

Varios factores pueden influir en la autoconfianza de una persona: la crianza, la educación, las experiencias de éxito y fracaso, así como el autoconocimiento.

Así, por ejemplo, las personas que han sido alentados desde temprana edad a explorar, aprender y tomar decisiones autónomas, tienden a desarrollar una mayor confianza en sus habilidades.

Pero la autoconfianza no es un estado estático; puede fluctuar a lo largo de la vida y en diferentes situaciones. Los momentos de fracaso, crítica o incertidumbre pueden minar la confianza en nosotros mismos.

Por ello, es conveniente trabajar en el fortalecimiento de la confianza en nosotros mismos:

  1. Conocerse a uno mismo: Tomar tiempo para reflexionar sobre nuestras fortalezas y debilidades. Cuanto mejor nos conozcamos, más confianza tendremos en muestras  acciones y decisiones.
  2. Establecer límites claros: Saber cuáles son nuestros límites y ser capaz de comunicarlos de manera clara es esencial para construir confianza en nosotros mismos.
  1. Aceptar la responsabilidad: Si cometemos un error deberíamos ser capaces de reconocerlo y hacer lo posible para corregirlo. La capacidad de admitir nuestros  errores fortalece la confianza en nosotros mismos.
  2. Aprender a manejar la crítica: Todos enfrentamos críticas en algún momento, pero cómo reaccionamos a ellas puede influir en nuestra confianza. Se trata de aprender a ver la crítica en forma constructiva, como una oportunidad para crecer y mejorar, en lugar de tomarla como un ataque personal.
  3. Mantener una actitud positiva: Cultivar una mentalidad positiva nos ayudará a enfrentar desafíos con más confianza. Debemos enfocarnos en nuestros logros y en que podemos aprender de nuestras experiencias, en lugar de enfocarnos en nuestros fracasos.

UNA SUGERENCIA

No exageres y digas: “Todo me sale mal”, o “Nunca hago nada bien”. Así solo conseguirás desanimarte. Puede que no seas bueno en todo, pero seguro que hay cosas que haces muy bien.

Técnica para aumentar nuestra confianza.

Imagina que, de pronto, esta noche te vas a dormir y ocurre un milagro. A diferencia de la vida real, en la que se requiere un esfuerzo para conseguir metas, este milagro consigue darte una alta confianza en ti mismo de manera inmediata.

Al día siguiente, Qué cambiaría en ti, en tu relación con los demás, en tu día a día? Haz una lista con todo aquello que cambiaría de manera concreta, des de los más pequeños detalles. ¿Qué haría nada más levantarme por la mañana? ¿Qué cambiaría en mí dentro del trabajo? ¿Qué cambiaría en mi relación con los demás? ¿Cómo me dirigiría hacia las otras personas? ¿Qué haría en mi tiempo libre?

A partir de hoy, cada día escoge un punto de tu lista, sólo uno, y hazlo realidad. Actúa como si ese milagro hubiese ocurrido, y haz todo lo posible por comportarte de esa forma concreta en el día presente. Añade esa nueva actitud a tu día. Al principio se te hará “raro”, “poco natural”, pero pronto, ya no será “raro”, será parte de tu conducta habitual. Habrás aprendido una nueva forma de conducta.

LA CONFIANZA EN LOS DEMÁS

La confianza en los demás es un estado psicológico que se traduce en una disposición positiva respecto de las intenciones o comportamientos de otras personas.

Es un componente esencial de las relaciones interpersonales saludables y del funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Cuando confiamos en los demás, nos sentimos seguros para abrirnos, colaborar y establecer vínculos significativos.

Confiar en los demás puede ser difícil, especialmente si hemos sido heridos en el pasado o si hemos tenido experiencias negativas.

Algunas recomendaciones para confiar en los demás:

  1. Comenzar poco a poco: No tenemos que confiar en alguien de inmediato. Comenzaremos con pequeñas interacciones y les daremos la oportunidad de demostrar que son de fiar. .
  2. Observar las acciones: Las acciones hablan más que las palabras. Deberíamos observar cómo se comportan las personas en diferentes situaciones y si cumplen con lo que dicen.
  3. Buscar señales: Hay ciertos comportamientos que pueden indicar que alguien merece nuestra confianza, como ser honesto, cumplir con los compromisos, mostrar empatía y respeto por la confidencialidad.
  4. Escuchar nuestra intuición: A menudo, nuestra intuición puede decirnos mucho sobre si podemos confiar en alguien o no.

En resumen, la confianza en uno mismo y en los demás es un aspecto central del bienestar psicológico. Cultivar y mantener esta confianza es un proceso continuo que requiere autoconocimiento, habilidades sociales y una actitud positiva hacia uno mismo y hacia los demás.

CÓMO MEDIR MI GRADO DE CONFIANZA

1. Herramientas de autoevaluación

Una de las formas más comunes de medir la confianza en uno mismo es utilizar herramientas de autoevaluación, como cuestionarios, escalas o pruebas, que le piden que califique su propio nivel de confianza en varios dominios: relaciones sociales, comunicación, toma de decisiones.

2. Comentarios de los demás. Otra forma de medir la confianza en uno mismo es buscar la opinión que tienen otras personas, como compañeros, amigos, familiares. Los comentarios de los demás pueden ayudarnos a validar la autoevaluación

3. Indicadores de comportamiento. Consiste en observar los indicadores de nuestro  comportamiento como: el lenguaje corporal, el tono de voz, las expresiones faciales. Sin embargo, los indicadores conductuales tienen algunos inconvenientes, como estar influenciados por factores externos, como el estrés, la fatiga o las emociones, o ser malinterpretados o malentendidos por uno mismo o por los demás.

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¿CÓMO FILTRO EL EXCESO DE INFORMACIÓN?

Información es todo lo que percibimos de nuestros sentidos

Todas las especies recogen y asimilan sólo aquella información esencial para su supervivencia, sin hacerse preguntas.

La especie humana, sin embargo, tiene una tendencia natural a intentar saber más sobre lo que le rodea, entender las causas de lo que sucede, buscar soluciones a problemas, etc.

Por eso, debemos decidir cuál es la información que realmente necesitamos en cada momento. Solo así, lograremos centrar nuestra atención en aquello que nos es vital.

En cambio, si nuestro cerebro recibe una exceso constante de estímulos, corremos el riesgo de ahogarnos en un mar de información que seremos incapaces de gestionar.

Un papel determinante lo tienen los medios de comunicación: la radio, la televisión y la publicidad en los medios escritos y audiovisuales. Nos llegan mensajes en todo momento: anuncios publicitarios cuando salimos a la calle, en el trabajo, en casa… En un estudio realizado en Estados Unidos, se señala que el número diario de mensajes publicitarios que recibía un ciudadano en la década de los años 70 era de unos 500, que no son pocos, pero hoy llegan a más de 3000 al día.

Además, en la era digital actual, el problema se agudiza, pues hay una gran cantidad de información a nuestra disposición sobre cualquier tema, que la mayoría de las veces no somos capaces de procesarla, de digerirla. Según el pionero de la programación Mitchell Kapor, “obtener información de internet es cómo querer tomar un trago de agua en una boca de riego”.

Todos estos inputs sumados producen un agotamiento intelectual creciente que puede derivar en diferentes grados de ansiedad. La sensación de que no podemos con todo puede acabar generando depresión e incluso aislamiento, ya que la persona no pierde la esperanza de ponerse al día y se zambulle cada vez más en su estrés comunicacional.

Algunos autores hablan de la enfermedad digital de siglo XXI.

Antes que apareciera Google, el físico y experto en comunicación, Alfons Cornella en 1996 acuñó el término “infoxicación”.

En Estados Unidos incluso se ha tipificado un nuevo trastorno psicológico, el IFS: Information Fatigue Syndrome (síndrome de fatiga por información).

Además de agotamiento y desgaste intelectual, este problema presenta diversos síntomas en el individuo:

• Disminución de la capacidad de mantener un diálogo continuado a través de medios no tecnológicos.
• Irritabilidad causada por la fatiga.

• Percepción de que el caudal de mensajes a los que está expuesto tiene absoluta prioridad en su vida, lo que le genera angustia si no puede leerlos y responderlos en tiempo real.
• Incapacidad para desconectar.

CAUSAS POR LAS QUE HACEMOS UN CONSUMO EXCESIVO DE INFORMACIÓN

Sucede en función de las características personales o circunstanciales de cada uno.

Las más habituales son las siguientes:

1. Inseguridad. Cuando nosencontramos ante una circunstancia en la que debemos tomar una decisión y no tenemos suficiente experiencia o conocimientos. De forma natural acudimos a distintas fuentes de información, buscando orientación que nos haga decidir correctamente.

2. Guardar información por si la necesitara más adelante. Los títulos de las publicaciones suelen ser atractivos para  llamar la atención de los usuarios. Y a veces, aún sin saber exactamente lo que dice la publicación, la guardamos “por si acaso” nos hace falta más tarde. Luego, no tenemos tiempo material de revisarlos. Y eso nos angustia.

3. Miedo a perder información importante. Para estar al día de un tema, vamos añadiendo páginas, blogs, grupos a nuestra lista de favoritos y luego no tenemos tiempo de seguirlos.

4. Apariencias. A menudo utilizamos la información simplemente para aparentar que sabemos sobre un tema. El problema es cuando queremos saber de todo.

HERRAMIENTAS QUE NOS AYUDAN A NO SATURARNOS DE INFORMACIÓN

1. Buscar fuentes de información de calidad. Necesitamos priorizar la calidad frente a la cantidad. Debemos seleccionar 2 ó 3 fuentes principales para cada tema que nos interese.

2. Crear un criterio propio. Se trata de ir decidiendo por uno mismo la fuente de información que realmente nos interesa y cuál no.

3. Marcar un horario relativamente fijo buscar y leer información. No estar pendiente constantemente de las actualizaciones de páginas, blogs o periódicos digitales…

4. Fijar un tiempo máximo para realizar búsquedas de información.

TRUCOS

  • Apagar el televisor en casa cuando no se trate de un programa que habíamos decidido previamente ver. Si no estamos acostumbrados al silencio, podemos sustituir el rumor de la televisión por una buena música.
  • Grabar programas de televisión para después verlos in publicidad
  • Desconectar el teléfono móvil una cuantas horas al día. Sólo así lograremos salir del estado de alerta que nos fatiga durante toda la jornada.
  • Hacer ayunos de información. Así como el cuerpo necesita depurarse de vez en cuando, también la mente precisa eliminar la información inútil a través de una pausa. Lo más sorprendente es que, con la práctica, descubriremos que el mundo no se viene abajo.
  • Practicar la atención plena. La meditación es un instrumento muy eficaz puesto que nos ayuda a vaciar la mente al centrar nuestros sentidos en una sola cosa; por ejemplo, el aire que entra y sale por las fosas nasales.  

https://www.webempresa.com/blog/que-es-infoxicacion.html

https://elcorreodelsol.com/articulo/el-exceso-de-informacion-intoxica

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