Terapia cognitivo-conductual en niños con ansiedad y depresión


Diferentes estudios realizados en las últimas décadas, vienen a reforzar la eficacia de la terapia cognitivo-conductual en el tratamiento de la ansiedad y la depresión.

La terapia cognitivo-conductual resalta la importancia e influencia que los pensamientos (cogniciones), especialmente los automáticos, tienen sobre el estado emocional de la persona y por tanto en su comportamiento. Desde este enfoque, se entiende que en gran parte de las situaciones, las personas actuamos en base a ideas preconcebidas o patrones de pensamiento interiorizados sin analizar si éstos son adecuados o no.

A través de las sesiones terapéuticas se realiza un análisis de éstos patrones de pensamiento que permita comprender cómo se han generado y su grado de validez para cada situación. De esta manera, se evita que la persona quede a merced de un pensamiento rígido y por tanto de una falta de flexibilidad en su respuesta emocional.

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En el blog de la psicóloga Yolanda Pérez Luna, leo esta interesante aportación sobre la terapia cognitivo-conductual aplicada a niños con ansiedad y depresión:

Investigadores de la Universidad de Miami (EE.UU) han desarrollado un programa de tratamiento grupal basado en la detección y el manejo de las emociones (Emotion Detectives Treatment Protocol –EDTP).

El programa consiste en un protocolo unificado de técnicas cognitivo-conductuales que incluyen:  educación de las emociones, cómo manejarlas, desarrollo de habilidades de resolución de problemas y de estrategias para evaluar las situaciones, entrenamiento de padres y activación conductual (una técnica para reducir la depresión).

Para comprobar la eficacia del EDTP, los investigadores han llevado a cabo un estudio preliminar con 22 niños de entre 7 y 12 años, diagnosticados de trastorno por ansiedad (5 de ellos con trastorno por depresión concomitante).

El programa consistió en una sesión semanal de tratamiento grupal a lo largo de 15 semanas. Paralelamente, se realizaron sesiones de entrenamiento a los padres.

Los resultados preliminares, publicados en el 2012, muestran que de los 18 niños que completaron el programa, 14 de ellos no presentaron criterios diagnósticos para el trastorno de ansiedad. De los 5 niños que además tenían un trastorno depresivo concomitante, solamente 1 siguió cumpliendo los criterios diagnósticos para este trastorno al finalizar el programa.

Estos datos ponen de manifiesto la importancia de tener en cuenta tanto la aplicación de un enfoque más amplio y generalizado a la hora de abordar los trastornos de ansiedad y depresión, como la implicación activa de los padres  a través de la psicoeducación y del entrenamiento específico para manejar los problemas que presentan sus hijos.

Asimismo, constatan la eficacia de la terapia cognitivo-conductual como tratamiento de primera elección en estos trastornos, tal y como aconseja la Guía de Práctica Clínica del National Institute for Health and Clinical Excellence –NICE-.

El estudio, que lleva por nombre The Development of a Transdiagnostic, Cognitive Behavioral Group Intervention for Childhood Anxiety Disorders and Co-Occurring Depression Symptoms, ha sido publicado en la revista científica Cognitive and Behavioral Practice.

Fuente:  Psicoluna blog

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