Trastorno de la personalidad por evitación

DEFINICIÓN

El trastorno de la personalidad por evitación se caracteriza por un patrón general de inhibición social (falta de contactos sociales), unos sentimientos de inadecuación (o inadaptación) y una hipersensibilidad a la evaluación negativa que comienzan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos.

¿CÓMO SE MANIFIESTA?

– Evita trabajos o actividades que impliquen un contacto interpersonal importante debido al miedo o a las críticas, la desaprobación o el rechazoEs reacio a implicarse con la gente si no está seguro de que va a agradar (Evita hacer nuevos amigos a no ser que estén seguros de que van a ser aceptados y apreciados sin críticas)

– Demuestra represión en las relaciones íntimas debido al miedo a ser avergonzado o ridiculizado (Muestra dificultades para hablar de sí mismo, sentimientos íntimos de temor a ser ridiculizado, etc.)

– Está preocupado por la posibilidad de ser criticado o rechazado en las situaciones sociales (Tiene un umbral extremadamente bajo para detectar posibles críticas de los demás)

– Está inhibido en las situaciones interpersonales nuevas a causa de sentimientos de inferioridad (A pesar de que tenga ansias de participación en la vida social, muestra un gran temor a la hora de poner su bienestar en manos de los demás)

– Se ve a sí mismo socialmente inepto, personalmente poco interesante e inferior a los demás

– Es extremadamente reacio a correr riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades debido a que pueden ser comprometedoras

¿CÓMO SON ESTOS SUJETOS?

Los individuos que lo padecen suelen evaluar atentamente los movimientos y expresiones de aquéllos con los que tienen contacto. Este comportamiento tenso que muestran suele provocar la ridiculización de estos sujetos, que además es frecuente que tengan dudas sobre sí mismos y baja autoestima, de manera que aquellas personas que se percatan de las rarezas que manifiestan les describen como «vergonzosos», «tímidos», «solitarios» y «aislados». Todos estos síntomas se dan con frecuencia tanto en el ámbito laboral como en el ocioso de estos sujetos. A diferencia de los sujetos con trastorno esquizoide de la personalidad, estos sujetos sufren mucho a causa de si aislamiento social.

PREVALENCIA

Se ha observado que el trastorno evitativo de la personalidad se da tanto en hombres como en mujeres, y afecta a entre el 0,5% y el 1% de la población general y al 10% de la población clínica. Se ha observado que este trastorno, en muchos de los casos, tiende a desaparecer con la edad de forma gradual conforme los sujetos se van haciendo mayores, de forma que los síntomas aparecerían en la niñez, se acrecentarían en la adolescencia y principio de la edad adulta, y a partir de ahí disminuirían.

Fuente: www.tuotromedico.com

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Predisposición

Leo en una interesante página de Psicología y Medicina

Factores que contribuyen a que una persona sea vulnerable a padecer fobia social

a) Reglas rígidas. Algunas personas tiene reglas rígidas que gobiernan su comportamiento social, como «Debo tener siempre algo interesante que decir», «Siempre debo mostrarme ingenioso y con gran fluidez verbal», «Nunca debería mostrar signos de ansiedad». Estas personas puede funcionar normalmente hasta que se produce un fracaso importante al no cumplirse estas auto-exigencias. Después, las situaciones sociales se perciben como peligrosas, ya que pueden dar lugar a otros fracasos.

b) Supuestos disfuncionales. Hacen referencia a las consecuencias catastróficas de comportarse de cierta manera: «Si estoy callado pensarán que soy aburrido», «Si ven que tiemblo pensarán que soy estúpido», «Si me ven ansioso pensarán que soy un incompetente». Al mismo tiempo, evalúan la ocurrencia de estas evaluaciones como algo terrible: «sería terrible ser considerado aburrido o incompetente; eso demostraría lo poco que valgo, me quedaría solo», etc.

c) Creencias negativas acerca de sí mismo. Son creencias que se centran sobre uno mismo y se activan en situaciones sociales, es decir, no estarían crónicamente activadas (soy estúpido, soy aburrido, no valgo nada, no soy interesante; etc.). Cuando la persona no se encuentra en situaciones provocadoras de ansiedad, estas creencias resultan menos creíbles, pero se activan fácilmente en cuanto se presenta un estresor social. Esquemas de este tipo hacen que el individuo sea más proclive a evaluar la situación social como peligrosa porque podría «demostrar» que esas creencias son ciertas, lo cual sería «terrible».

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Criterios para el diagnóstico de Fobia Social

Fuente: DSM IV. MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES (American Psychiatric Association). En este manual cada trastorno mental es conceptualizado como un síndrome o un patrón comportamental o psicológico de significación clínica, que aparece asociado a un malestar (p. ej., dolor)., a una discapacidad (p. ej., deterioro en una o más áreas de funcionamiento) o a un riesgo significativamente aumentado de morir o de sufrir dolor, discapacidad o pérdida de libertad. Además, este síndrome o patrón no debe ser meramente una respuesta culturalmente aceptada a un acontecimiento particular (p. ej., la muerte de un ser querido).

Cualquiera que sea su causa, debe considerarse como la manifestación individual de una disfunción comportamental, psicológica o biológica. Ni el comportamiento desviado (p. ej., político., religioso o sexual) ni los conflictos entre el individuo y la sociedad son trastornos mentales, a no ser que la desviación o el conflicto sean síntomas de una disfunción.

Una concepción errónea muy frecuente es pensar que la clasificación de los trastornos mentales clasifica a las personas; lo que realmente hace es clasificar los trastornos de las personas que los padecen. Por esta razón, el texto del DSM-IV evita el uso de expresiones como un «esquizofrénico» o «un alcohólico» y emplea las frases «un individuo con esquizofrenia» o «un individuo con dependencia del alcohol».

La Fobia Social es clasificada como Trastorno de ansiedad y se presenta con las siguientes características:

A. Temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso. Nota: En los niños es necesario haber demostrado que sus capacidades para relacionarse socialmente con sus familiares son normales y han existido siempre, y que la ansiedad social aparece en las reuniones con individuos de su misma edad y no sólo en cualquier interrelación con un adulto.

B. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación. Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o retraimiento en situaciones sociales donde los asistentes no pertenecen al marco familiar.

C. El individuo reconoce que este temor es excesivo o irracional. Nota: En los niños puede faltar este reconocimiento.

D. Las situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos.

E. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.

F. En los individuos menores de 18 años la duración del cuadro sintomático debe prolongarse como mínimo 6 meses.

G. El miedo o el comportamiento de evitación no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica y no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno metal (p. ej., trastorno de angustia con o sin agorafobia, trastorno de ansiedad por separación, trastorno dismórfico corporal, un trastorno generalizado del desarrollo o trastorno esquizoide de la personalidad).

H. Si hay una enfermedad médica u otro trastorno mental, el temor descrito en el Criterio A no se relaciona con estos procesos (p. ej., el miedo no es debido a la tartamudez, a los temblores de la enfermedad de Parkinson o a la exhibición de conductas alimentarias anormales en la anorexia nerviosa o en la bulimia nerviosa).

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Partidario de vivir

Cada loco con su tema pero, puesto a elegir, más que nada soy partidario de vivir.

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Terapia de grupo

¿Qué es la terapia de grupo?

Al igual que la terapia individual la terapia de grupo ayuda a las personas a resolver sus problemas diarios. Sin embargo la terapia de grupo se focaliza en los problemas de relación.

A diferencia del grupo tradicional de psicoterapia, que implica la existencia de un problema psicológico, y por lo tanto una posición como paciente, se considera que estos grupos incluyen personalidades normales que desean crecer, cambiar y desarrollarse.

El grupo es como una representación en miniatura del mundo real. Las dificultades, problemas y decepciones que llevaron a la persona a la consulta se reactivan dentro del grupo. Además, a causa de los puntos ciegos de los pacientes en cuanto a sus comportamientos (sobretodo los desadaptativos) las dificultades interpersonales, se hacen mucho más evidentes y claras en las conductas «aquí y ahora» grupales que en la descripción que ellos puedan hacer de sí mismos.

En la medida en que se puede asumir que cada miembro actuará con los otros de manera bastante similar a como actúa afuera, el grupo resulta el marco ideal para descubrir y practicar nuevas formas de abordar las relaciones sociales.

El grupo es un contexto nuevo para probar otras formas de comportamiento en un ambiente creado para ello y orientado por expertos.
Cambiar de contexto, facilita el surgimiento de nuevas soluciones a antiguos problemas. Muchas veces nos encontramos tan inmersos en los conflictos que no podemos hallar la mejor manera de salir de ellos, tenemos la sensación de haberlo intentado todo, cuando en realidad hemos hecho más de lo mismo.

El grupo permite crear un contexto que facilita la comunicación abierta. A través de la exploración interpersonal honesta los miembros tienen la oportunidad de aprender sobre sí mismos y entender cómo son comprendidos por las demás personas.

¿A quién beneficia la terapia de grupo?

La terapia grupal es adecuada para ayudar a distintas personas. Desde aquellas que están interesadas en desarrollar habilidades sociales hasta personas con otro tipo de problemas como por ejemplo ansiedad o depresión. Sin embargo la terapia de grupo es especialmente efectiva para personas con dificultades para relacionarse con los demás (en distintos ámbitos: en el colegio, en el trabajo, con la pareja, etc.).

Naturalmente los objetivos difieren de una persona a otra. Por ejemplo, para una persona tímida su objetivo principal será lograr hablar en público sin ruborizarse, y para otra con dificultad para encontrar una pareja estable será lograr mayor intimidad con los demás.

¿Cómo te puede ayudar la participación en un grupo?

– Te ayuda a descubrir formas nuevas de relacionarte con los demás.
– Aumenta tu sentimiento de autoeficacia y mejora tu autoestima.
– Te otorga una sensación de apoyo y sentimiento de pertenencia a un grupo que activa procesos de identificación con los demás miembros del grupo.
– Permite disminuir la sensación de aislamiento y soledad tan frecuente en algunas personas.
– Te hace sentir útil cuando ves que puedes ser de gran ayuda a los demás.
– Te da la oportunidad de descubrir que no eres el único que sufre, que hay otras personas que atraviesan circunstancias similares a las tuyas. Y esto te hace sentir más seguro.
– Te permite descubrir nuevas formas de afrontar la vida y los problemas cotidianos con el aporte de los demás miembros y la guía del terapeuta.
– Permite mejorar la autoconciencia y promueve el crecimiento y desarrollo personal.

¿Cómo funciona la Terapia Grupal?

Los participantes cuentan sus problemas cotidianos y los hechos más importantes de la semana. Además comparten sus sentimientos y pensamientos acerca de lo que acontece en las sesiones de la terapia de grupo.

La terapia de grupo valora la expresión auténtica de los sentimientos. El foco se centra en el presente y no en el pasado.

La terapia de grupo pretende corregir las conductas y creencias desadaptativas que entorpecen las relaciones con los demás a través del feedback de los otros miembros del grupo y la estimulación para experimentar conductas más sanas, primero en el grupo y posteriormente en el mundo real.

Por medio del feedback y la autobservación las personas aumentan la información sobre sus interacciones con los demás. Se hacen concientes de sus propios sentimientos respecto a las interacciones grupales y de las reacciones de los otros.

¿Qué se espera de cada participante?

Generalmente se pide que mantengan estricta confidencialidad acerca de los temas tratados en las sesiones, así como también acerca de los nombres y apellidos de los demás miembros.

Por otro lado, se espera que sean auténticos y honestos y revelen sus sentimientos verdaderos. En la manera en que cada uno logre estar abierto a los comentarios de los demás y dispuesto a hablar francamente sobre sí mismo se verá más beneficiado de la terapia de grupo.

La autorrevelación y las reacciones espontáneas favorecen la creación de un clima de confianza y cohesión que permite un buen funcionamiento del grupo.

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Se fabrican enfermedades

Me gustaría saber si lo que tengo es una enfermedad o no lo es, pero tampoco importa demasiado. Creo que los fármacos será el último recurso que utilizaré para solucionar mis problemas de relación social.

A este respecto, leo en el blog industria farmaceutica una visión crítica que conviene tener en cuenta:

JÖRG BLECH Y «LOS INVENTORES DE ENFERMEDADES»

Jörg Blech, periodista científico especializado en Medicina y que no está considerado alguien contrario al sistema ha escrito sin embargo una obra titulada Los inventores de enfermedades en la que aborda precisamente cómo se lleva a cabo la creación de nuevas enfermedades. Y en la introducción de su libro escribe: «Lo que me une a los médicos críticos -a aquellos a los que disgusta la actual transformación de sus consultas en locales de venta de medicinas- es que no estoy en absoluto contra la industria farmacéutica ni contra la medicina moderna. Me vacuno contra la gripe y cumplo las pautas de prevención contra el cáncer. El dilema radica en que la Medicina ha ampliado su radio de acción de tal forma que se hace cada vez más difícil identificar la propia salud. Escribí este libro porque quiero seguir siendo una persona sana».

Pues bien, Blech ofrece numerosos ejemplos en su libro de cómo se fabrican las enfermedades. Explicando por ejemplo cómo hasta ¡la timidez! pasó un día a convertirse en «enfermedad». Porque aunque el lector lo ignore resulta que en 1980 la FDA la introdujo en el manual de enfermedades como trastorno de ansiedad social clasificándola como de muy rara aparición. Y cuenta cómo en 1998 la empresa SmithKline Beecham solicitó autorización para tratarla poniendo en el mercado un fármaco, el Páxil, indicado para tratar «la fobia social». «Cuando el fármaco se encontraba en pleno proceso de admisión -escribe Blech- la empresa farmacéutica empezó a dar a conocer el potencial patológico de la timidez. La misión de establecer el trastorno de ansiedad social como ‘estado patológico serio’, según la revista del sector PR News, le fue encomendada a la agencia de comunicación Cohn & Wolf. Un poco más tarde la empresa encontró un eslogan que aludía a que algunas personas reaccionan alérgicamente a otras personas: ‘Imagine Being Allergic to People’ (Imagina que fueras alérgico a las personas)».

Diseñada la estrategia en las paradas de autobús empezaron entonces a aparecer carteles en los que se veía a un hombre joven deprimido y junto a él una leyenda: «Te pones rojo, sudas, tiemblas, hasta te cuesta respirar. Eso es lo que produce el trastorno de ansiedad social». Con esa simplificación de unos síntomas comunes a millones de personas sanas pretendía conducirlas a identificarse con una condición patológica, hasta ese momento «de muy rara aparición». Es decir, se estaba «ensanchando» el campo de la «enfermedad» y con ello el número de potenciales clientes. Sutilmente, en los anuncios no se hacía referencia a ningún medicamento psicotrópico pero sí a una Asociación contra el trastorno de la ansiedad social compuesta por tres grupos aparentemente de utilidad pública y una asociación de pacientes.

«Sólo que las partes interesadas -escribe Blech- no se habían reunido espontáneamente. La coalición había sido financiada por el laboratorio SmithKline Beecham. Y la empresa de relaciones públicas Cohn & Wolf fue la encargada de contestar a los medios por encargo de esa coalición». Luego, a través de la agencia, emitieron una nota oficial afirmando que el trastorno de ansiedad social «afectaba» al 13’3 % de la población. Es decir que de repente el «trastorno de ansiedad social» se había convertido en la tercera enfermedad psiquiátrica en Estados Unidos -tras la depresión y el alcoholismo- cuando poco antes los psiquiatras hablaban de un 3% de «afectados» como máximo. ¿Cómo era posible? De forma muy simple: un pequeño grupo de psiquiatras había convertido la timidez en una enfermedad social que afectaba a millones de personas eliminando un criterio restrictivo del diagnóstico -«el deseo imperioso de evitar algo»- y creando un nuevo subtipo general.

¿Y cómo se tragaron algo así los medios de comunicación y la sociedad? Pues para que los medios de comunicación «entendieran» la importancia del recién descubierto trastorno usaron la opinión de un psiquiatra autorizado: Jack Gorman. Psiquiatra que según las investigaciones del diario británico The Guardian resultó que trabajaba para SmithKline Beecham y un mínimo de doce empresas farmacéuticas más como asesor a sueldo.

La campaña fue todo un éxito. En los dos años anteriores a la autorización del Paxil sólo medio centenar de informes sobre el «trastorno de ansiedad social» habían llegado a los medios. Pero en mayo de 1999, cuando el medicamento llegó al mercado, llegaron centenares. Y a finales del 2001 el Paxil, el nuevo remedio contra la fobia generalizada y social, se había puesto en ventas a la altura del antidepresivo más conocido y consumido de Estados Unidos: el Prozac.

En resumen, una enfermedad inexistente, inventada, ha hecho ganar una gigantesca fortuna a sus inventores. Sobre ello cuenta Blech en otro capítulo del libro: «Para poder mantener el enorme crecimiento de los años anteriores la industria de la salud tiene que tratar cada vez a más personas que en realidad están sanas. Los grupos farmacéuticos que operan globalmente y las asociaciones de médicos conectadas internacionalmente definen de nuevo nuestra salud: los altibajos naturales de la vida y los comportamientos normales son tergiversados de forma sistemática y convertidos en estados patológicos. Las empresas farmacéuticas patrocinan la invención de cuadros clínicos completos y consiguen así nuevos mercados».

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