Como explican en la Universidad los Trastornos de Ansiedad

Imagen1

A continuación puedes asistir a la explicación de los temas que se imparten a los estudiantes de Grado de Medicina (curso 2014/15) sobre los Trastornos de Ansiedad.

Trastornos de Ansiedad – I

Concepto de ansiedad. Instrumentos para evaluar la ansiedad. Recomendaciones terapéuticas generales.Trastorno de pánico. Agorafobia.

 

Trastornos de Ansiedad – II

Trastorno de Ansiedad Generalizada. Fobia Social,

 

Trastornos de Ansiedad – III

Fobias simples. Trastorno Obsesivo Compulsivo.

 

Trastornos de Ansiedad – IV

Trastornos disociativos. Trastornos conversivos. 

 

Trastornos de Ansiedad – V

Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés. 

 

Publicado en Ansiedad, Diagnóstico, Fobia Social, Salud mental, Terapia, Videos | 1 comentario

En contacto contigo

La Asociación Española de Ayuda Mutua contra Fobia Social y Trastornos de Ansiedad (AMTAES) cumple tres meses desde su constitución oficial como Asociación sin fines de lucro.

Como sabemos el interés despertado, iniciamos esta sección para que hagas aquí todas las preguntas y comentarios que desees acerca de la Asociación: sus objetivos, funcionamiento, forma de asociarse, grupos de ayuda mutua, etc.

Tienes también la opción de acercarte por la sala de chat #amtaes en donde atenderemos en tiempo real todas tus dudas.

Publicado en Anuncio, Asociación, Autoayuda, Fobia Social | 1 comentario

Acciones solidarias

solidaridad

Las acciones solidarias mejoran la autoestima y ayudan a desarrollar las habilidades sociales

La solidaridad tiene importantes beneficios para la salud mental y el bienestar psicológico, ya que mejora la autoestima y ayuda a desarrollar las habilidades sociales, tal y como ha explicado el presidente de Psicólogos Sin Fronteras, Guillermo Fouce, con motivo del Día Internacional de la Solidaridad Humana, celebrado el 31 de agosto.

«Beneficia a la autoimagen, permite que se construya una imagen positiva de uno mismo», ha señalado Fouce en una entrevista a Europa Press, a lo que ha añadido que «una persona saludable es una persona que está activa, que participa en positivo, y participar en positivo es ser solidario. Es algo que le protege y que le hace ser mejor persona».

Otros beneficios de las acciones solidarias, como el voluntariado, por ejemplo, son la integración social, el alivio de miedos o ansiedades y la adquisición de conocimientos y habilidades. Además, aunque la solidaridad no suele ser correspondida con una remuneración económica o material, sí que revierte en una reciprocidad en forma de «gratitud o beneficios sociales, como el reconocimiento del trabajo realizado», ha afirmado Fouce.

La solidaridad es recomendable para personas que están pasando por momentos difíciles o que tienen problemas para socializar, e, incluso, puede ser beneficioso para aliviar el estrés, ya que «refuerza el apoyo social y aporta más recursos y armas para combatirlo».

Además, se trata de un fenómeno contagioso, ya que es fácil que la persona solidaria influya para que las personas de su entorno realicen este tipo de acciones. Fouce también ha asegurado que «la solidaridad que se vuelca en otros también repercute en que ellos se sientan con la necesidad de devolverlo a la sociedad».

Actualmente existe una gran variedad de acciones, desde las cibercolaboraciones, a través de Internet, hasta colaboraciones puntuales en eventos o en campañas. Además, las habilidades o competencias que se tienen se pueden enfocar a acciones solidarias, por ejemplo, si se tienen conocimientos de informática, se pueden ofrecer a algunos colectivos. Fouce también ha destacado la importancia de la solidaridad «en el día a día, en la vida de cada uno, con la buena vecindad y la familiaridad con los que se tienen cerca».

Fuente original: noticias.la informacion.com

Publicado en Fobia Social, psicoterapia, Salud mental | Deja un comentario

La Fobia Social según el DSM-5

El DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la American Psychiatric Association) es una clasificación médica de trastornos y, como tal, supone un esquema cognitivo determinado históricamente que se impone sobre la información clínica y científica para aumentar su comprensibilidad y utilidad.

El uso de los criterios del DSM tiene la clara virtud de crear un lenguaje común con el que los clínicos puedan transmitirse unos a otros los diagnósticos de los trastornos. Sin embargo, debe observarse que estos criterios diagnósticos y sus relaciones dentro de la clasificación, se basan en los conocimientos actuales y podrían tener que modificarse al aportar las futuras investigaciones nuevos datos, tanto dentro de cada conjunto de trastornos propuestos como entre ellos.

DSM-5

A continuación hemos extraído de la última edición del DSM (DSM-5, 2014) la parte dedicada a la Fobia Social

TRASTORNO DE ANSIEDAD SOCIAL (FOBIA SOCIAL)

Criterios Diagnósticos

A. Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas. Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej.,comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (p. ej., dar una charla).

B. El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen; que se traduzca en rechazo o que ofenda a otras personas).

C. Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad. Nota: En los niños, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados, aferrarse, encogerse o el fracaso de hablar en situaciones sociales.

D. Las situaciones sociales se evitan o resisten con miedo o ansiedad intensa.

E.  El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.

F. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.

G. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

H. El miedo, la ansiedad o la evitación no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica.

I. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el trastorno de pánico, el trastorno dismórfico corporal o un trastorno del espectro del autismo.

J. Si existe otra afección médica (p. ej., enfermedad de Parkinson, obesidad, desfiguración debida a quemaduras o lesiones) el miedo, la ansiedad o la evitación está claramente no relacionada o es excesiva.

Características diagnósticas

La característica esencial del trastorno de ansiedad social es un marcado o intenso miedo o ansiedad a las situaciones sociales en las que el individuo puede ser analizado por los demás. En los niños, el miedo o la ansiedad se debe producir en las reuniones con los individuos de su misma edad y no sólo durante las interacciones con los adultos (Criterio A).

Cuando se expone a este tipo de situaciones sociales, el individuo teme ser evaluado negativamente. El sujeto teme ser juzgado como ansioso, débil, loco, estúpido, aburrido, intimidante, sucio o desagradable. Ej individuo con fobia social teme actuar o mostrarse de una determinada manera, o manifestar síntomas de ansiedad que serán evaluados negativamente por los demás, como rubor,-temblores, sudoración, trabarse con las palabras, o no poder mantener la mirada (Criterio B).

Algunas personas tienen miedo a ofender a los demás y, en consecuencia, a ser rechazados. El miedo a ofender a los demás -por ejemplo, por una mirada o al mostrar síntomas de ansiedad- puede ser el miedo predominante en los individuos de culturas de fuerte orientación colectivista. Una persona con miedo al temblor de manos puede evitar beber, comer, escribir o señalar en público; una persona con miedo a la sudoración puede evitar dar la mano o comer alimentos picantes; y una persona con miedo a sonrojarse puede evitar actuar en público, las luces brillantes o la discusión de temas íntimos. Algunas personas temen y evitan orinar en los baños públicos cuando están presentes otras personas (esto es, paruresis o «síndrome de la vejiga tímida»).

Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad (Criterio C). Por lo tanto, un individuo que se pone ansioso sólo de vez en cuando en situaciones sociales no será diagnosticado de trastorno de ansiedad social. Sin embargo, el grado y el tipo del miedo y de ansiedad pueden variar en las diferentes ocasiones (p. ej., ansiedad anticipatoria, crisis de pánico). La ansiedad anticipatoria a veces puede ocurrir mucho antes al prever situaciones futuras (p. ej., preocupación diaria a lo largo de las semanas anteriores a asistir a un evento social, repitiendo el discurso durante los días de antelación).

En los niños, el miedo o la ansiedad puede expresarse a través de conductas de llanto, rabietas, inmovilidad, aferramiento, encogimiento o incapacidad de hablar en situaciones sociales. Por otra parte, si la situación social se soporta, es a costa de una intensa ansiedad y malestar (Criterio D).

La evitación puede ser generalizada (p. ej., rechazo a ir a fiestas, a la escuela) o sutil (p. ej., preparar demasiadas veces el texto de un discurso, desviar la atención a los demás para limitar el contacto visual.

El miedo o la ansiedad son desproporcionados al riesgo real que plantea la situación de ser evaluado negativamente y para las consecuencias de dicha evaluación negativa (Criterio E). A veces no se puede juzgar la ansiedad como excesiva, ya que está relacionada con un peligro real (p. ej., sí es intimidado o atormentado por terceros). Sin embargo, las personas con trastorno de ansiedad social tienden a menudo a sobrestimar las consecuencias negativas de las situaciones sociales y, por lo tanto es el clínico el que debería decidir si la actitud es desproporcionada o no. Al realizar este juicio debería tener en cuenta el contexto sociocultural del individuo. Por ejemplo, en ciertas culturas podría considerar socialmente apropiado un comportamiento que los demás podrían identificar como de ansiedad social (p. ej., se podría ver como una señal de respeto).

La duración de la perturbación es típicamente de al menos 6 meses (Criterio F). Este límite de duración ayuda a distinguir la enfermedad de los miedos sociales transitorios que son comunes en la sociedad; especialmente entre los niños. Sin embargo, el criterio de duración se debería utilizar como una guía general, permitiendo un cierto grado de flexibilidad.

El miedo, la ansiedad y la evitación deben interferir significativamente con la rutina normal de la persona, la ocupación o el funcionamiento académico o las actividades, las relaciones sociales, o debe causar un malestar clínicamente significativo o deterioro en las áreas sociales, ocupacionales o importantes por otros motivos para el sujeto (Criterio G). Por ejemplo, la persona que teme hablar en público no será diagnosticada de fobia social si su trabajo o su actividad no le exigen la pronunciación habitual de discursos y no se siente especialmente preocupada por ese tema. Los temores a que ciertas situaciones sociales resulten embarazosas son frecuentes, pero el grado di malestar o el deterioro general que suelen provocar no suelen ser lo suficientemente intensos como para permitir diagnosticar con seguridad una fobia social. Sin embargo, si el individuo evita o elude el trabajé o la educación que realmente desea debido a los síntomas de ansiedad social, se cumple el Criterio G.

Características asociadas que apoyan el diagnóstico

Los individuos con trastorno de ansiedad social pueden ser inadecuadamente asertivos o excesivamente sumisos, o, con menor frecuencia, ejercer un gran control sobre las conversaciones. Pueden mostrar posturas corporales excesivamente rígidas o un contacto ocular inadecuado, o hablar con una voz demasiado suave. Estos individuos pueden ser tímidos o retraídos y pueden ser poco abiertos en las conversaciones o hablar poco acerca de sí mismos. Pueden buscar empleo en puestos de trabajo que no requieran entablar contactos sociales. Estas personas pueden vivir en la casa familiar durante más tiempo. Los varones pueden demorarse a la hora de casarse y crear una familia, mientras que las mujeres con deseos de trabajar fuera de casa pueden acabar viviendo como amas de casa y madres. Es común la automedicación con sustancias (p. ej., beber antes de asistir a una fiesta). La ansiedad social entre los adultos mayores también puede incluir la exacerbación de los síntomas de enfermedades médicas, tales como aumento del temblor o taquicardia. El rubor es una respuesta física característica del trastorno de ansiedad social.

Prevalencia

En Estados Unidos, la prevalencia estimada anual del trastorno de ansiedad social es de aproximadamente el 7 %. En gran parte del mundo se observan cifras menores de prevalencia estimada anual utilizando el mismo instrumento diagnóstico, agrupándose en torno al 0,5 -2,0 %; la prevalencia media en Europa es del 2,3 %. Las tasas de prevalencia anual en los niños y los adolescentes son comparables a las de los adultos. La tasa de prevalencia disminuye con la edad. La prevalencia anual para los adultos mayores varía del 2 al 5 %.

Desarrollo y curso

La edad de inicio del trastorno de ansiedad social en Estados Unidos es de 13 años, y el 75 % de los individuos tiene una edad de inicio entre los 8 y 15 años. En estudios de Estados Unidos y Europa se observa que el trastorno a veces emerge a partir de una historia de inhibición social o de timidez en la infancia. El inicio de la fobia social puede seguir bruscamente a una experiencia estresante o humillante (p. ej., ser intimidado, vómitos durante un discurso público), o puede surgir de forma lenta e insidiosa. Una primera aparición en la edad adulta es relativamente rara y es más probable que ocurra después de un evento estresante o humillante, o después de cambios vitales que requieren nuevos roles sociales (p. ej., casarse con alguien de una clase social diferente, obtener un ascenso de trabajo). La fobia social puede disminuir cuando el individuo, que siente temor por las citas con las chicas, logra casarse, y puede volver a aparecer con toda su intensidad tras el divorcio. Entre las personas que acuden a consulta, el trastorno tiende a ser particularmente persistente. Los adolescentes manifiestan un patrón más amplio de miedo y evitación, incluidas las citas amorosas, en comparación con los niños más pequeños. Los adultos mayores expresan niveles de ansiedad social más bajos pero en una amplia gama.de situaciones, mientras que los adultos más jóvenes expresan mayores niveles de ansiedad social en situaciones específicas.

Aproximadamente el 30 % de las personas con trastorno de ansiedad social experimenta remisión de los síntomas en 1 año, y en tomo al 50 % experimenta remisión en unos pocos años. Para aproximadamente el 60 % de las personas que no recibe un tratamiento específico para la fobia social, el curso va a ser de varios años o más.

Factores de riesgo y pronóstico

Temperamentales. Los rasgos subyacentes que predisponen a las personas al trastorno de ansiedad social son la inhibición del comportamiento y el miedo a la evaluación negativa.

Ambientales. No se evidencia un papel causal del maltrato infantil u otro factor de adversidad psicosocial de aparición temprana en el desarrollo del trastorno de ansiedad social. Sin embargo, él maltrato infantil y la adversidad son factores de riesgo para el trastorno de ansiedad social.

Genéticos y fisiológicos. Los rasgos que predisponen a la ansiedad social, tales como la inhibición conductual, están altamente influenciados genéticamente. La influencia genética está sujeta a la interacción gen-ambiente; así, los niños con alta inhibición conductual son más susceptibles a las influencias ambientales, como el modelado de la ansiedad social por los padres. Además, el trastorno de ansiedad social es hereditario. Los familiares de primer grado tienen de dos a seis veces más posibilidades de tener trastorno de ansiedad social, y esta predisposición supone una interacción entre trastornos genéticos específicos (p. ej., el miedo a una evaluación negativa) e inespecíficos (p. ej., el neuroticismo).

Consecuencias funcionales de la fobia social

El trastorno de ansiedad social se asocia con tasas elevadas de abandono escolar y con alteraciones del bienestar, el empleo, la productividad laboral, el nivel socioeconómico y la calidad de vida.

El trastorno de ansiedad social también se asocia con estar solo, soltero o divorciado y con no tener  hijos, sobre todo entre los varones.

El trastorno de ansiedad social también impide actividades de ocio.

A pesar de la magnitud de la angustia y del deterioro social asociado, en las sociedades occidentales la mitad de los individuos con este trastorno no busca tratamiento y tiende a hacerlo sólo después dé 15-20 años de experimentar síntomas.

Publicado en Ciencia, Diagnóstico, Fobia Social, psicologia | 8 comentarios

Fobia social frente a conducta asocial o antisocial

images

Resumen del artículo de JAVIER CORCHADO

“Tío, qué antisocial eres“ es algo que nos ha podido decir cualquiera en múltiples ocasiones. Son muchos los conceptos de la psicología científica que se han diseminado en el lenguaje popular. Casi siempre se usan de forma errónea para etiquetar lo que sentimos o pensamos. Términos como Bipolar, Doble Personalidad, Borderline, Autista, Depresión, Ansiedad, Nervios, Neurótico o Antisocial se aplican al hablar de nosotros mismos y de los demás, sin saber en realidad qué significan e implican.

Esta vez nos centraremos en una esas manidas etiquetas que usa, en especial la juventud: normalmente se le dice a alguien que es Antisocial o las personas se definen como antisociales, cuando quieren decir que prefieren estar solos o que en un momento determinado no quieren estar con otras personas (“¿Pablo no viene con nosotros?” “No, déjalo, es que es un poco antisocial”).

El uso habitual de la palabra no es el correcto, pero antes de explicar por qué, desgranemos qué es lo que se puede estar queriendo decir con ello en realidad, y relacionando éstas definiciones con trastornos conocidos de la psicología clínica y la psiquiatría.

  1. Es posible que se use de forma errónea antisocial para definir a una persona que siente miedo y ansiedad cuando está con otras personas, y que, por lo tanto, rechaza las situaciones sociales en las que se sienta de esta forma. Esto sería, en realidad, un caso de “Fobia social”.
  2. Quizá el uso más común de Antisocial es el que se da cuando hablamos de alguien que no muestra ningún tipo de interés en las relaciones personales o de pareja, que rehúye del contacto con otros y que prefiere vivir una existencia en solitario. Este caso se asemejaría a lo que se conoce como “Trastorno esquizoide de la personalidad”.
  3. Este es el uso correcto del término antisocial. Se debe aplicar a una persona que desprecia y viola los derechos de los demás sin sentir arrepentimiento por ello. Estaríamos hablando de lo que sería el “Trastorno antisocial de la personalidad”.

No podemos olvidar que, de forma paralela a lo “normal” y lo “patológico”, las personas tienen unos rasgos de personalidad en los que se agrupan las formas habituales en las que se comportan. Y una de las parejas de rasgos más importante a la hora de definirnos es la Extraversión en contraposición a la Introversión.

Los extravertidos son personas sociables, vitales, activos, buscan nuevas sensaciones, entusiastas, atrevidos, aceptan mejor (y buscan) los niveles de estimulación altos (ruido alta, hacer cada día algo nuevo y estimulante, etc.), se aburren con facilidad…

Los introvertidos por el contrario son personas menos sociables (prefieren pocas amistades pero intensas), más reflexivos y conservadores a la hora de elegir en qué actividades implicarse, prefieren los niveles de estimulación más bajos (cuando tienen muchos estímulos a los que atender su rendimiento disminuye y se fatigan), se aburren con menos facilidad (pues toleran mejor las tareas rutinarias), etc.

Con esto queremos decir que, probablemente, si no tienes ningún problema psicológico relacionado con las relaciones sociales, tienes un entorno que te aprecia y te sientes apreciado por éste; cuando decides quedarte en casa un sábado casa en vez de irte de fiesta con tus amigos es, simple y llanamente, porque te apetece. Vivamos más y etiquetémonos menos.

Artículo original: Psicotraductor

Publicado en Contribuciones, Fobia Social, psicologia, Salud mental, Timidez | 9 comentarios

Busca ayuda

Agradecemos desde aquí a la autora de este vídeo por exponer la situación real de muchas personas que sufren de fobia social.

La Asociación Española de Ayuda Mutua Contra Fobia Social y Trastornos de Ansiedad apoya esta iniciativa, como un paso más para dar a conocer este problema a la sociedad y como una llamada de atención a los profesionales de la salud mental.

Y animamos a las personas que se sientan identificadas con este trastorno, para que no esperen más tiempo y busquen ayuda integrándose en Asociaciones de Ayuda Mutua y acudiendo a psicólogos especializados en trastornos de ansiedad.

Se puede salir

 

 

 

Publicado en Asociación, Fobia Social, Videos | 1 comentario