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Los niños y adolescentes tímidos mantienen generalmente relaciones insuficientes con sus amigos y presentan un patrón de conducta con carencia o déficit de relaciones interpersonales. Con frecuencia evitan o rehuyen los contactos sociales. Como este es un problema que afecta poco a las personas de su entorno, el comportamiento es banalizado y acaba siendo considerado normal y, como consecuencia, no recibe la debida atención. “En el tratamiento de la timidez de niños y adolescentes es preciso también sensibilizar a la familia y a los profesores, ya que esta problemática se caracteriza por una situación de comportamiento interiorizado, que no afecta directamente al medio en donde el niño o adolescente vive. Los problemas exteriorizados – tales como impulsividad y agresividad – llaman más la atención de la familia y de los educadores, por afectar directamente a estas personas”, afirma la psicóloga Adriana de Araújo, especializada en hipnoterapia educativa y que realiza asistencia clínica en casos de depresión, ansiedad, estrés, síndrome de pánico, fobias, adicciones al juego, trastornos de la alimentación, falta de concentración, trastornos de estados de ánimo, etc.

Ser habilidoso socialmente es un factor importante para el desenvolvimiento humano, por esto la timidez en la infancia y en la adolescencia debe ser investigada y tratada. Relacionarse con compañeros de la misma franja de edad es fundamental para que el joven no corra riesgos de presentar dificultades emocionales en su desarrollo. La timidez aguda, si no es tratada de forma adecuada, puede acarrear trastornos futuros para los adolescentes y sus familiares. “Las relaciones sociales adecuadas y satisfactorias son fundamentales para una vida saludable. Muchos jóvenes tímidos sufren por presentar un repertorio de habilidades sociales deficitario, factor que perjudica a su desarrollo cognitivo, pudiendo ocasionar, posteriormente, problemas afectivos y de comportamiento”, explica la psicóloga.

¿Tímido para siempre?
El sentido común dice que, una vez tímido, siempre tímido … A lo largo de los últimos veinte años, sin embargo, los estudios sobre el comportamiento humano han revelado que la timidez, al contrario que el color de los ojos o de los cabellos es una característica posible de ser cambiada. Un niño retraído “no está condenado” a ser un adulto retraído. Se ha publicado en la revista americana Current Directions in Psychological Science una investigación sobre el asunto da pistas de cómo se puede ayudar a los niños a vencer la inhibición.

La clave, según los psicólogos de la Universidad de Maryland, en los Estados Unidos, está en la relación del niño con su madre. La madre tiene un papel esencial en la timidez de su hijo, según los investigadores. Ella debe estimularlo a hacer amigos y, al mismo tiempo, debe entender que la timidez, en un grado razonable, no es una enfermedad. Sólo se torna un problema cuando aisla al niño del mundo. Los niños extremadamente tímidos no se divierten y corren el riesgo de, en la adolescencia, desarrollar trastornos psiquiátricos, como ansiedad y fobia social.

Durante cinco años, los investigadores de Maryland hicieron un seguimiento a niños y niñas portadores de una mutación en el gen 5-HTT, que aumenta la tendencia a la timidez. La primera evaluación fue hecha cuando los niños tenían 2 años. Cuando fueron analizadas nuevamente, a los 7 años, los especialistas notaron que algunos continuaban retraídos y otros no. Las madres respondieron, entonces, a un cuestionario sobre cómo habían lidiado con la introversión de sus hijos durante este período. Las mujeres más solitarias y más estresadas eran las madres de los niños con mayores dificultades de socialización.

Delante de un desconocido, un niño tímido esconde el rosto, se agarra a las piernas de la madre o se esconde detrás de ellas. Como la madre es el modelo de socialización del hijo en los primeros años de vida, cabe a ella ayudarlo a enfrentar situaciones incómodas. ¿Cómo se consigue eso? “Actuando naturalmente. No se adelanta con querer que el hijo introvertido cambie, de un día para otro, al niño más popular de la escuela – probablemente él nunca lo será. Y no hay nada malo en eso. Exigir de un niño más de lo que él puede dar, aumenta su angustia y refuerza su comportamiento retraído”, defiende Adriana de Araújo. La receta para ayudar a un niño a vencer la timidez es ir despacio, respetando sus límites. Poco a poco, la tendencia es a que él se suelte y haga más amigos.

El niño tímido debe aprender que los cambios son necesarios y no amenazadores. “Es importante saber que podemos ser todo aquello que deseemos ser, siempre que haya planificación, tiempo, perseverancia y capacidad de adaptación, pues nadie está condenado a vivir solo de la forma con la cual está habituado.

Causas da timidez
Exceptuando posibles factores genéticos, puede decirse que la timidez resulta de un proceso. Seguidamente se relacionan algunas razones de la aparición de la timidez:

- Baja autoestima: el niño o adolescente valora, desea, quiere cosas diferentes de las que puede realizar, sin dar valor a todo lo que él posee. Atribuye al otro una importancia mayor. Deja de gobernarse a sí mismo y pasa a vivir a merced de las ideas de otros.

- Vergüenza: la idea de un “defecto” es una percepción de que hay algo errado, de que alguna cosa no está correcta y que todos van a reparar, reirse u ofenderse con aquel comportamiento. Un niño avergonzado deseará olvidarse de lo que sucedió, esconderse, desaparecer y hasta incluso huir. Si pudiese volver atrás y corregir aquello que juzga equivocado, lo haría con toda seguridad. Esta forma de pensar lleva al aislamiento. Cuando el niño está solo o cerca de personas en quien confía, se siente protegido, pues no hay crítica de otros y no hay quien pueda quejarse o incluso corregirle. El mayor error no está en el fallo cometido sino en la incapacidad para corregirlo.

- La crítica y la rigidez consigo mismo, el miedo a errar y el perfeccionismo: pensamientos de inadaptación, sentirse diferente, querer acertar siempre. Las personas tímidas pierden excelentes oportunidades de aprender a convivir con los demás por miedo a exponerse, cambiar ideas y experiencias. “Sólo errando se aprende…”.

- Agresión: la timidez pouede venir disimulada a través de comportamientos agresivos, generalmente expresados por el adolescente. Momentos de rabia o hasta incluso de indiferencia mantienen a las otras personas a distancia, evitando el contacto, que para las personas tímidas se torna terriblemente amenazador.

Fuente: Noticia original en portugués de la Agência de Notícias de Niterói e Adjacências (Río de Janeiro, Brasil), recogida en el blog Notícias e Pontos de Vista