La nueva psicología: Los trastornos de ansiedad


La psicología fue mutando al compás de los cambios de las personas. Durante el siglo pasado eran más frecuentes los diagnósticos del estado de ánimo. Por el contrario, en esta última década, es usual diagnosticar en la mayor parte de las consultas, trastornos de ansiedad.

La inseguridad cotidiana, la presión en el ámbito laboral, las consecuencias del cambio climático, el cansancio, las guerras, las catástrofes naturales, son una constante en la vida de muchos argentinos. Actualmente vivimos expuestos a una vorágine de estrés que nos agobia y aturde, por eso cada vez hay más pacientes con trastornos de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad son considerados el mal de este siglo, los motivos principales de su aparición son básicamente tres:

  • Genéticos: Desde el punto de vista biológico, herencia familiar de primer grado (madre o/y padre).
  • Factores del desarrollo social: Haber crecido en un medio social (cuidadores que se hacen cargo del niño) en el cual prima la ansiedad, la sobreprotección, el temor y la timidez.
  • Factores desencadenantes: Sucesos estresantes, que dan lugar a la aparición del cuadro, como ser problemas económicos, laborales, familiares, haber pasado o presenciado situaciones traumáticas en donde se puso en riesgo la integridad psicofísica de la persona o de un ser querido.

Los trastornos de ansiedad son toda una especialidad en sí misma, que no cualquier psicólogo o psiquiatra está capacitado para tratar adecuadamente, dado que un correcto tratamiento, daría lugar al alta del paciente en pocos meses, pudiendo retomar sus actividades habituales. La psicología y la psiquiatría son aliadas a la hora de tratar dichos cuadros, dado que es necesario evaluar la condición de cada paciente, para decidir o no, la aplicación de pequeñas dosis de medicación, siempre con el objetivo de retirarla.

A la hora de decidir qué y con quién someterse a un tratamiento, es necesario tener en cuenta la especialidad del profesional, preguntar con qué técnicas se maneja, si proporciona o no el nombre del diagnóstico a cada paciente, cuánto tiempo estima que dura el tratamiento, etc.

En los últimos años se ha registrado un considerable aumento de pacientes que padecen los denominados trastornos de ansiedad, enfermedad que hoy se conoce con nombre y apellido. Actualmente los casos con trastornos de ansiedad van en aumento pues “como país, a partir de 2001, nos hemos visto enfrentados a situaciones de mucho estrés que son desencadenantes de los más diversos trastornos de ansiedad y eso inevitablemente hace crecer el número de enfermos.

Lo que ocurre es que no es malo sentirse ansioso, ya que todos tenemos ansiedad, porque es algo corriente y normal en los seres humanos. Sin embargo, esta ansiedad debe establecerse dentro de determinados parámetros para que sea considerada como benévola, cuando supera límites normales, la ansiedad comienza a ser un problema. Cuando la ansiedad produce un deterioro en la calidad de vida de la persona, ahí estamos frente a un trastorno que no puede ser resuelto sin ayuda externa.

Lo cierto es que se consideran a estos trastornos como una patología y sus pacientes, si bien “se recuperan”, cargan con estos toda su vida, ya que son crónicos. Sin embargo, la gente que los presenta suele no darse cuenta de tal situación. El psicólogo es el último profesional al que llega el paciente, ya que previamente hace el recorrido por todas las otras especialidades médicas. Hasta que se cansa de que todos le digan que ‘está sano y no tiene nada’, es ahí donde consulta a un terapeuta, ya sea psicólogo o psiquiatra”.

Entre los trastornos de ansiedad se encuentran: ataques de pánico; trastorno obsesivo compulsivo (TOC); fobia específica; estrés post traumático; trastorno por ansiedad generalizada y trastorno por ansiedad social. Cada uno con sus características particulares, síntomas y efectos.

El trastorno por ansiedad social, también llamado fobia social, suele desarrollarse en la adolescencia, y su rasgo distintivo es el temor a ser rechazado o criticado negativamente, por lo cual el paciente evita situaciones sociales y se aísla.

A pesar de este panorama desalentador de aumento de estos trastornos de ansiedad, los profesionales especializados ofrecen una solución a este problema. Es recomendable realizar terapias cognitivas conductuales que se caracterizan fundamentalmente porque son breves: De 6 meses a 1 año con una alta participación del paciente, con tareas para el hogar y acompañamiento del enfermo en la situación de dificultad. Se trabaja sobre los patrones de conducta que están distorsionados y que por lo tanto no son acordes a una vida saludable, como así también sobre el aspecto cognitivo, es decir, sobre las formas que adquiere el pensamiento de la persona, que en caso de ser enferma está alterado al realizar conclusiones erróneas. Dicha terapia se realiza en conjunto psicólogo-paciente, con la participación eventual de un acompañante terapéutico o co-terapeuta, por lo general alguien del círculo familiar. Lo importante es que es necesario tratarlos ya que con un trastorno de ansiedad es imposible vivir. Ninguno permite el curso normal de la vida, y la persona no puede solucionarlo sola, debe recurrir a ayuda profesional. En este tipo de tratamientos se provee las herramientas necesarias para que quien lo padezca se sienta recuperado y pueda continuar una vida saludable.

Extraído de un artículo publicado para la Agencia NOVA por la licenciada Gabriela Martínez Castro, especialista en Trastornos de Ansiedad y directora del Centro Especialista en Trastornos de Ansiedad (CEETA) en Argentina.

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4 respuestas a La nueva psicología: Los trastornos de ansiedad

  1. Interesante artículo, Me parece una buena presentación para los trastornos de ansiedad. Y comparto plenamente la visión del tratamiento cognitivo consuctual, que es el que a día de hoy ha mostrado más estudios validados de efectividad.

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  2. bields84 dijo:

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  3. A. M. A. dijo:

    Soy el padre de esos dos adolescentes. Ahora el mas jóven de ellos (14) acusa el mismo trastorno del mayor, quien está en vías de recuperación. Existen determinantes familiares o constitucionales..? algún factor de conducta transmitido por nosotros, sus padres..?
    Necesitamos ayuda. Creo que el caso de nuestro hijo menor es más grave que el del mayor. Gracias.-

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  4. Norma Lilián Sanabria dijo:

    Creo que decir Si en vez de No, es para evitar que el otro sufra, tratar de cierta forma atender a sus necesidades, pero al final creo que no es conveniente porque crea desconfianza, inseguridad, se lo inutiliza a la otra persona.
    Los padres podrían ayudar en superar la timidez, dandole responsabilidades, confiando en que las podrá hacer solo, dandole independencia.
    Tengo dos adolescentes uno de 15 años que tiene Trastorno de Ansiedad Social en tratamiento, y otro de 14 años que es a mi parecer excesivamente tímido. No tengo pautas de como podría ayudarlos.
    Estoy en proceso de aprendizaje.

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