La precuela de la fobia social


Se llama precuela (o más raramente presecuela) a una obra (ya sea una película, historieta, serie de televisión, videojuego, novela, etc.) creada después de una entrega original, pero cuya referencia cronológica se sitúa en el pasado, generalmente desvelando las causas o los orígenes del argumento de la primera entrega. Dentro de la ciencia-ficción son numerosos los ejemplos de precuelas, tanto en el cine como en la literatura o el cómic.

Ahora se habla mucho de las preculeas de Avatar, Alien, La Cosa, etc. Así que nosotros, interesados en la fobia social, presentamos aqui su precuela,  desvelando el inicio del trastrono y sus orígenes (adaptación del texto “Fobia Social” de Dr. Arturo Bados López, 2005):

El inicio

La edad media de inicio de la fobia social suele estar entre los 14 y 16 años en la mayoría de los estudios y no es nada extraño que comience incluso antes . En el estudio de Brown y cols. (2001) con una muestra clínica de 433 pacientes la edad media fue de 15,7 años. En poblaciones clínicas infantiles, la edad media de comienzo ha sido 11-12 años.

Es muy común la existencia de antecedentes de timidez o inhibición social y muchos fóbicos sociales informan haber tenido el trastorno toda su vida o desde antes de los 10 años. Conviene notar que la edad precisa de comienzo de la fobia social dependerá de cómo se defina ésta. En niños de 2-3 años pueden identificarse conductas observables indicativas de fuertes miedos sociales ante la crítica o desaprobación, conductas que predicen una mayor ocurrencia de la fobia social años más tarde. Sin embargo, la conciencia de sí mismo y de los otros como objetos de evaluación y la anticipación de la evaluación negativa no aparecen hasta alrededor de los 8 años como pronto y están mucho más desarrolladas aún en la adolescencia.

La adolescencia es un periodo crítico ya que cada persona va a verse sometida a un proceso de evaluación por el resto de los miembros de su grupo de iguales y va a tener que establecer su papel y su lugar en un sistema social distinto al de la familia. La lucha por establecer un lugar en las jerarquías sociales de dominancia facilita la aparición de los conflictos sociales, a los cuales puede responderse con ansiedad como medio de prevenir o defenderse de los ataques de los miembros más dominantes. Por otra parte, la adolescencia es un periodo conflictivo en el que puede haber un temor a la evaluación negativa por parte de los padres. Finalmente, en comparación a la niñez, no sólo hay más demandas sociales (nuevo ambiente escolar, nuevas amistades), sino que el mayor desarrollo cognitivo permite ser mucho más consciente de la discrepancia entre cómo uno se ve a sí mismo y cómo uno cree que lo ven los demás (aunque esta capacidad puede desarrollarse ya a partir de los 8 años de edad). Los adolescentes más vulnerables a las situaciones de estrés pueden responder con ansiedad y evitación a las situaciones sociales.

La fobia social, especialmente la de tipo no generalizado, puede aparecer bruscamente tras una experiencia estresante o humillante; sin embargo, lo más frecuente es que la fobia social se desarrolle de una forma más lenta en respuesta a varios tipos de experiencias. Aunque no es frecuente, la fobia social puede manifestarse por vez primera en la vida adulta cuando, por ejemplo, un cambio de circunstancias (laborales, familiares, escolares, de residencia) implica realizar actividades temidas (hablar en público, supervisar a otros, relacionarse con nueva gente) que antes no eran necesarias.

El origen

Para empezar, al igual que parecemos estar preparados evolutivamente para temer a ciertos animales (aquellos que pudieron ser peligrosos para nuestros antepasados) y no a otros, también parece existir una preparación evolutiva para temer las expresiones faciales de ira, crítica y rechazo, preparación que facilitaría el orden social dentro del grupo al establecer jerarquías de dominancia. Se ha comprobado que es mucho más fácil condicionar miedo –o, al menos, hacerlo más resistente a la extinción– a las expresiones faciales citadas que a caras felices o neutrales. Este efecto de condicionamiento se obtiene sólo cuando las caras miran directamente a la persona, lo que indica la importancia del contacto ocular. Además, una vez condicionadas las respuestas de miedo, éstas son producidas incluso por presentaciones de las expresiones faciales a nivel subliminal; esto indica que no es necesaria una detección consciente de dichas expresiones, sino que las respuestas de miedo se activan a un nivel simplemente preatencional.

Ya sea que ciertas expresiones faciales se teman más fácilmente por preparación biológica, por prepotencia evolutiva y/o por otros factores, lo cierto es que existe una susceptibilidad en la especie humana a la crítica y a la desaprobación social y que la mayoría experimentamos ansiedad social en algún momento, especialmente en la adolescencia. Sin embargo, esta ansiedad social no es igual de frecuente, intensa y duradera en todos (de hecho, en algunos parece no darse), de modo que para que se desarrolle fobia social, se necesita además, la interacción de ciertos factores biológicos y psicológicos.

Dentro de los factores biológico, se han propuesto los siguientes:

Mayor capacidad innata para reconocer la amenaza social y responder sumisamente a la misma. Este sería un fenómeno de la evolución filogenética por el que ciertas personas percibirían e interpretarían ciertas señales sociales (especialmente expresiones faciales) en términos de amenaza y mostrarían una conducta sumisa que les permitiría tanto evitar el enfrentamiento con los miembros dominantes del grupo como permanecer dentro de la seguridad del grupo.

Bajo umbral de activación fisiológica y lentitud en la reducción de la activación que quizá se transmitan genéticamente. Esto puede dificultar el proceso de habituación a situaciones nuevas o amenazantes, facilitar la conciencia de uno mismo o autoconciencia (véase más abajo), interferir en la actuación social y favorecer así la evitación directa o sutil de situaciones sociales. Esta mayor activación fisiológica ha sido ligada al factor temperamental denominado inhibición conductual ante lo no familiar, el cual a su vez ha sido relacionado con variables de personalidad tales como la introversión y el neuroticismo.

Por otra parte, hay varios factores de la propia experiencia que, aisladamente o en combinación, pueden interactuar con una vulnerabilidad biológica preexistente para producir fobia social. La importancia de estos factores depende fundamentalmente de que originen un sentido de falta de control o de pérdida de control de un mayor o menor número de situaciones sociales. El control de los resultados en estas situaciones (pero no necesariamente en otras, ya sean de tipo social o no) sería percibido por la persona como radicado en los otros, en vez de en sí misma. Los factores experienciales se detallan a continuación (Bados, 2001a).

Progenitores sobreprotectores (hipercontroladores), muy exigentes, poco o nada afectuosos, que no apoyan a sus hijos inhibidos, que utilizan la vergüenza y el “qué pensarán” como técnicas educativas y disciplinarias, y que incluso muestran actitud de rechazo. Este estilo educativo es informado retrospectivamente con mayor frecuencia por los fóbicos sociales en comparación a controles normales y puede ser un resultado del temperamento ansioso de los niños en interacción con la ansiedad de los padres. A su vez, este estilo educativo inhibe las relaciones satisfactorias entre padres e hijos, interfiere en el desarrollo de la independencia, autoconfianza y competencia social de estos últimos, y facilita el surgimiento de una gran necesidad de aprobación. Unos padres muy exigentes pueden favorecer el desarrollo de una conciencia excesiva de sí mismo, de metas perfeccionistas y de la creencia de que los otros son inherentemente críticos.

Falta de experiencia social y de habilidades sociales, producida por factores como: educación inhibidora de las relaciones sociales (educación que se ve facilitada si alguno de los padres presenta trastornos de ansiedad o ansiedad social), aislamiento del propio niño (facilitado por factores temperamentales), aislamiento de la familia (favorecido por problemas psiquiátricos en alguno de los progenitores), falta de modelos adecuados y carencia o nulo fomento de oportunidades; esto último ocurre con la situación de hablar en público en el contexto educativo o con las relaciones con las chicas en un ex-seminarista. El aislamiento social del propio niño y de la familia inhibe el desarrollo de las habilidades sociales del niño y favorece la ansiedad social.

Observación de experiencias sociales negativas o de ansiedad social en los padres o personas significativas (p.ej., del 9% al 20% de los familiares cercanos presentan fobia social). Unos padres muy preocupados por los juicios de los demás acerca de la apariencia y el comportamiento social, y que muestran conductas de sumisión y evitación pueden facilitar la aparición en sus hijos de preocupaciones y conductas similares. Por otra parte, se ha dicho que ser hijo único o primogénito podría estar relacionado con la timi-dez al tener menos modelos y posibilidades de interacción social y mayor probabilidad de aprendizaje observacional de la ansiedad social si uno de los padres la padece.

Cambio de circunstancias (laborales, familiares, escolares, de residencia) que implica realizar actividades temidas (hablar en público, supervisar a otros, relacionarse con nueva gente) que antes no eran necesarias. Así, se ha dicho que cambiar de escuela o mudarse de barrio entre los 8 y los 14 años produce una gran cantidad de estrés al tener que ir a un nuevo sitio donde ya todos se conocen.

Experiencias negativas en situaciones sociales (burlas, desprecio, ridículo, rechazo, marginación, intimidación, castigo e incluso ataques de pánico), las cuales interactuarían con variables temperamentales y de personalidad. Estas experiencias parecen ser informadas por una mayor proporción de fóbicos sociales (40-58%) que de sujetos normales (20%) y pueden ocurrir con distintas personas (padres, maestros, compañeros) y en distintas situaciones y etapas de la vida; la infancia y la adolescencia serían especialmente importantes en este último caso. Es posible que las experiencias negativas en situaciones sociales sean más frecuentes en la fobia social circunscrita que en la generalizada.

El desarrollo excesivo de la conciencia pública de uno mismo (darse cuenta de sí mismo como objeto social) en los últimos años de la infancia o primeros de la adolescencia puede conducir a una autoevaluación excesiva y acentuar la timidez previamente existente; incluso puede favorecer la aparición de la timidez por vez primera. En ambos casos aparecen claramente desarrollados la conciencia de sí mismo como objeto de evaluación y el miedo consciente a la evaluación cognitiva. La conciencia de sí mismo es la disposición a focalizar la atención sobre uno mismo, ya sea sobre las conductas privadas (sentimientos, pensamientos) o públicas (apariencia, comportamiento motor, contenido verbal), pero sin que esto tenga que implicar necesariamente ponerse ansioso.

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11 respuestas a La precuela de la fobia social

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  3. DEIV dijo:

    Hola, muy interesante el artículo, desde que me entere de lo que sufro y que no soy el único me siento más traquilo y con ganas de enfrentar el problema.
    Yo tengo 30 años y soy profesional de cuarto nivel y para llegar a donde estoy e sufrido tanto miedo ilógico, e inclusive una vez perdi el colegio solo por ese miedo, debido a la fobia social nunca pedia recuperacion a los profesores y pocas veces pedia ayuda a mis compañeros.
    Al graduarme el gusto por mi profesion hizo que logre vencer ciertas barreras y logre hallar trabajo y siempre mi trabajo a hablado por mi… Pero no es suficiente e podido llegar mas lejos pero por el miedo me e bloqueado por ejm para mi es tarea imposible dirijirme a gente desconocida y mas si es un grupo.
    En mi entorno social el mayor problema es cuando debo presentar a dos personas que deseo que se conozcan por intermedio de mi. ESE ES UN SUFRIMIENTO y mas si es mi familia uno de ellos., y en el campo del amor ni les cuento.
    YA ME CANSE de convivir con doña fobia social y creo que empiezo hoy hacer el papel de divorcio, lo primero es aceptar que a estado conmigo y lo segundo decidir a ya no querer a estar mas con ella.
    LAS CAUSAS La ignorancia de la gente como todos los males del mundo! En el mundo no hay malos sino ignorantes! COMO LOS IGNORANTES QUE ESTAN A NUESTRO ALREDEDOR Y NO SABEN QUE EXISTIMOS PERSONAS CON FOBIA SOCIAL.

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  4. rubencas dijo:

    Nos gustaria presentar nuestra web de fobia social http://www.fobiasocial.eu. Esperemos que los articulos, y planteamientos les resulten utiles.

    Gracias.

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  5. cris coach dijo:

    Hola!!! Me parece muy importante este articulo. Yo padezco fobia social y sin embargo vivo con total normalidad. Cómo lo hago? Primero acepto que yo soy así y no por ello me siento un bicho raro. No me importa lo que piensen de mi los demás. Intento tener pocos amigos pero buenos. Me apoyo en la familia. Y por último he trabajado mucho mi autoestima. Me doy permiso para ser diferente y me acepto. Lo mejor es actuar “como si” no tuvieramos esa fobia. Al principio parece teatro pero a la larga funciona. Y no es autoengaño, ya que por naturaleza somos seres sociales. Hay que tener confianza en uno mismo, en el entorno y en la vida.

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  6. Sergio dijo:

    Se me olvidaba algo:
    Maria Jesús Mardomingo, que es la jefa de la sección de psiquiatría y psicología infantil en el hospital Gregorio Marañón, ha declarado estos días en el XI Congreso de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente que el 70% de las enfermedades psiquiátricas en adultos tienen su origen en la infancia o la adolescencia.
    http://www.europapress.es/salud/noticia-experta-senala-70-enfermedades-psiquiatricas-adultos-empieza-infancia-adolescencia-20100521171517.html

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  7. Sergio dijo:

    Cuando alguien nos produce algún tipo de daño como robarnos, golpearnos, involucrarnos en un accidente de coche del que no tenemos culpa y que nos manda una temporadita al hospital para recuperar los traumas, el que no va al cementerio: la ley actúa en consecuencia y se le condena por esos actos. Sin embargo en el caso de los trastornos mentales, la ley no actúa contra los culpables. Y cuando hablo de los culpables no me refiero a las víctimas, la persona que lo sufre, sino los que le causaron esos trastornos mentales. En mi caso, lo que más sufrimiento me ha producido en la vida son mis trastornos mentales, entre ellos la fobia. A pesar de casi perder la vida en un accidente y haber pasado muchos días de mi vida en un hospital, con roturas de huesos y otras enfermedades, nada es comparado con el sufrimiento que la fobia y la depresión me han producido y me siguen produciendo.
    ¿Se pueden evitar los accidentes de tráfico?. Pues muchos sí, respetando las señales y conduciendo sin beber alcohol.
    ¿Se puede evitar la fobia?. Teniendo a padres preparados para saber educar, sí se pueden evitar.
    Mis padres son responsables del mayor sufrimiento que acarreo en mi vida el cual ha destrozado mi carrera profesional y cuyo coste económico, me refiero entre otras cosas al dinero que estoy dejando de ganar, supera al valor de una casa, desde que empecé a trabajar hasta ahora.
    Mis padres son responsable de mi fobia social, por no saber educarme y también son responsables de que yo tenga ciertos genes propensos a la fobia puesto que ellos me impusieron sus genes.
    El borracho que provoco el accidente que casi me mata, pasó por la cárcel. Pero mis padres que son responsables del mayor sufrimiento de mi vida, ni siquiera serán juzgados por la ley y encima me han lavado el cerebro para que les obedezca, sienta culpa y los trate como reyes.
    Sigo sin entenderlo, pero yo mientras caso, mejor ni les dirijo la palabra.

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    • cris coach dijo:

      Tus padres no son responsables de nada. Ellos no nacieron enseñados y lo hicieron lo mejor que pudieron. La responsabilidad es tuya. Ya se que suena duro y que al leer esto te enfadaras, pero el único que decide y piensa dentro de ti eres tu. Tu eres responsable de tu vida y de tus actos. Decide asumir tu responsabilidad y trabaja tu autoestima. Amate a ti mismo. Perdona a tus padres e intenta ser feliz los años que te quedan. Es posible cambiar. Solo tienes que cambiar tu manera de pensar. Piensa en positivo. Piensa en soluciones no en problemas. Solo tienes una vida. Vívela.

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  8. Blue Maiden dijo:

    Excelente, leyendo su post me di cuenta de la raíz de mi problema por primera vez. Cuando tenía 10 años mi familia me trajo a la ciudad, a una escuela nueva, un mundo totalmente desconocido para mi, fue cuando empecé a sufrir de esto y aqui estoy, tengo 28 y aún vivo con esto, supongo que con los que debo hablar es con mis padres para preguntarles por que decidieron por mi. Gracias y saludos!

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  9. Mary dijo:

    Hola Enrique. Me parece muy interesante todo lo que expones sobre el tema que tanto nos afecta a un gran numero de personas. Es interesante saber como se ha podido originar la enfermedad. Pero más interesante seria saber como poder superarla. En mi caso, ya sabes, tengo tu edad, y he acudido a varios psicologos a lo largo de mi vida. Y desde 13 años estoy en tratamiento como la mayoria de las personas que padecemos esta caracteristica de la personalidad, por no llamarlo enfermedad, que suena muy duro. Seria importante que esto que cuentas, lo publiques en el foro de fs., pero más importante todavia seria que informases si dispones de dicha informacion, de sistemas de superación. Muchas gracias de antemano por tu ayuda y un abrazo muy fuerte.
    Cocorita.

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  10. NOA dijo:

    Excelente artículo. Para mi el factor más definitivo, el más influyente son LOS PROGENITORES. Lo afirmo basandome en mi propia experiencia. Si tu grupo familiar o algunos de sus miembros no te apoyan, hunden tu autoestima como forma de reñirte (me parece una barbaridad poner “educarte”), y encima no te permiten interactuar con otras personas en diferentes situaciones sociales por un exceso de sobreprotección, dificilmente puedes desenvolverte de una forma cómoda y fluida más adelante. Es así.

    No se trata de buscar culpables pero si es básico conocer los propios origenes en cada uno de nosotros. Es duro, pero ayuda mucho. Sobretodo cuando consigues 1ºPensarlo 2ºSuperar el enfado correspondiente 3ºPerdonarlo y si es posible, expresarlo a “quien le corresponde oirlo”.

    Cada caso es un poco distinto. Lo cuento, como siempre, por si a alguien le sirve… 🙂

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