La mirada y la vergüenza

Leo una interesante aportación de José Luis Catalán Bitrián sobre la mirada y el miedo, de donde extraigo el siguiente texto:

La mirada del otro que se clava en nosotros es capaz de disparar la vergüenza con sus fenómenos concomitantes de rubor, apartamiento la mirada, agachamiento de la cabeza, como intentos de retirarse ante una insoportable exigencia o contrariedad de posturas.

Al sentirnos observados reflexionamos sobre lo que estábamos haciendo o sintiendo (nuestra postura corporal, nuestro interés natural, la manera de estar y aparecer) y rápidamente considerarlo como posiblemente inadecuado a los ojos de lo que esperarían encontrar los demás (otra compostura, otras actitudes o apariencia). Esta auto-observación crítica rompe la espontaneidad que discurría antes de ser mirados, y la misma brusca parada también forma parte de lo que sabemos que llama la atención a una mirada atenta.

La necesidad de no ser o estar naturales al instante, cuando lo inmediato además tenía una intensidad difícil de suprimir, provoca la reacción «apaga» impulsos inoportunos en que consiste la vergüenza.

Rápidamente surge la etiqueta de esta contra-emoción: «tengo vergüenza», y también esa etiqueta nos parece indigna de ser vista (especialmente si de pequeños nos afeaban esos momentos con agravantes tales como «das asco», «eres penoso», «me repugnas» y vituperios similares con los que algunos educadores adornan sus intervenciones correctoras).

Como que tenemos necesidad de parar urgentemente la misma reacción de vergüenza, para ello sentimos vergüenza de tener vergüenza (esto es, sentirla se nos asemeja algo imperdonable).

Si no tenemos mayor compromiso siempre podemos imbuirnos en un periódico o mirar a otra parte con disimulado interés, pero si nos vemos obligados a relacionarnos puede desencadenarse en nosotros el azoramiento, el apocamiento y la temible parálisis.

Por ejemplo, puede decirle un varón a su compañera mujer, «qué guapa estás hoy» en vez de «me gusta el trabajo que has hecho», que es lo que le gustaría. ¿Cómo se puede responder a una provocación si ella no tenía interés previo? No se puede, en cierto modo, ni responder bien ni responder mal. En cambio la mirada sigue ahí esperando algo, causando vergüenza hasta poder «salir del paso» sonriendo sin ganas, dando las gracias que poca gracia nos hacen, o arriesgándonos al reproche («era una broma», «qué mal carácter tienes»).

Ocurre en algunas ocasiones que estas actitudes que provocan vergüenza son deliberadas en vez de casuales. Entonces hablaremos de abochornadores y avergonzadores que abusan del factor sorpresa o comprometedor para disfrutar del efecto que suscitan y sacar una ventaja de ello (habitualmente sentirse superiores).

Una lista de ideas útiles para afrontar los distintos tipos de vergüenza es:

  1. Amedrentar al abochornador descalificando su actitud (aunque nos estemos muriendo de vergüenza). Por ejemplo decir, «no me parece correcto que me ridiculices en público, cosa que ni a tí ni a nade le gusta que le hagan» -esto dicho preferiblemente delante del mismo público en que ha tenido lugar el alevoso desprecio.
  2. Defenderse, pero suavizando o normalizando a continuación, en las situaciones ambivalentes: «No me gusta que mezcles el galanteo con el trabajo, ya que además de no gustarme me molesta. Por cierto, ¿qué opinas del trabajo que te entregué?, me gustaría que me dieras la opinión»
  3. No duplicar la vergüenza, considerándola una emoción normal que una persona normal se puede permitir (mientras que «don perfecto(a)» no). Esta emoción, válida, lo importante es que sea seguida de la acción adecuada (es decir, no huir o retirar la vista, sino provocar una salida de «circunstancias» para «salir del paso»).
  4. Lo antes posible, hacer algo (romper el silencio) que resuelva la tensión interna y la expectativa pasiva del que nos mira: preguntar, opinar, sugerir, etc.
  5. Si el que nos mira tiene derecho a mirar (aunque sea con cierto grado de descaro o inadvertencia censurable) aceptar ser «paisaje» visual para el otro en vez de sentirnos analizados como en un examen, y menos aún suspendidos de resultas de la atenta inspección. Hay una diferencia entre sentirnos «anónimos y libres» a «prisioneros escudriñados». La libertad no nos la tienen que otorgar los demás, sino que la cogemos nosotros al asalto, bien mirando a los ojos del que nos mira, para ponerle en evidencia, bien mirando a otra parte con descaro, otorgándonos también el placer del descanso y, sobretodo, disminuyendo la capacidad del mirador de ser lo bastante importante como para importarnos (tratarlo a él como un objeto entre los objetos, no como sujeto omnisciente o dios que todo lo ve y todo lo juzga)
  6. Considerar que somos invisibles y que seguimos conservando el control de nuestra privaticidad. Ni el que nos mira sabe nada de nuestra intimidad, ni tampoco nosotros sabemos nada de lo que piensa -podría estar considerando en ese momento, por ejemplo, qué día ir al dentista, en vez de si nuestro nuestro aspecto resulta adecuado)
  7. Tolerar la curiosidad que podemos producir en los demás por nuestra belleza, atractivo, estética u objetos que llevamos. Esa curiosidad, que sería temible si fuera la de un ladrón que calibra la posibilidad de quitarnos una cadena de oro o la cartera, porque se trataría de una intención de llevar a cabo actos reales, en cambio es inocua si la persona nos usa para fantasear o entretenerse un ratito, ya que en este caso debemos considerar que es una humilde contribución a la humanidad, inocente e ingenua, sin compromiso, hipoteca o inconveniente para nuestra vida real.

Fuente: La mirada y el miedo

Publicado en Fobia Social, psicologia, Timidez | 2 comentarios

Objetivo: mejorar la autoestima

Gracias a un mensaje de «la pulga» en la lista de correo de Fobia-socialme ha llegado esta información que me parece interesante:

¿CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA?

– El concepto de uno mismo va desarrollándose poco a poco a lo largo de la vida, cada etapa aporta en mayor o menor grado, experiencias y sentimientos, que darán como resultado una sensación general de valía o incapacidad. En la infancia descubrimos que somos niños o niñas, que tenemos manos, piernas, cabeza y otras partes de nuestro cuerpo. También descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos aceptan y personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tempranas de aceptación y rechazo de los demás es cuando comenzamos a generar una idea sobre lo que valemos y por lo que valemos o dejamos de valer. El niño gordito desde pequeño puede ser de mayor un adulto feliz o un adulto infeliz, la dicha final tiene mucho que ver con la actitud que demostraron los demás hacia su exceso de peso desde la infancia.

– Durante la adolescencia, una de las fases más críticas en el desarrollo de la autoestima, el joven necesita forjarse una identidad firme y conocer a fondo sus posibilidades como individuo; también precisa apoyo social por parte de otros cuyos valores coincidan con los propios, así como hacerse valioso para avanzar con confianza hacia el futuro. Es la época en la que el muchacho pasa de la dependencia de las personas a las que ama (la familia) a la independencia, a confiar en sus propios recursos. Si durante la infancia ha desarrollado una fuerte autoestima, le será relativamente fácil superar la crisis y alcanzar la madurez. Si se siente poco valioso corre el peligro de buscar la seguridad que le falta por caminos aparentemente fáciles y gratificantes, pero a la larga destructivos como la drogadicción.

– La baja autoestima está relacionada con una distorsión del pensamiento (forma inadecuada de pensar). Las personas con baja autoestima tienen una visión muy distorsionada de lo que sen realmente; al mismo tiempo, estas personas mantienen unas exigencias extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr.

La persona con baja autoestima mantiene un diálogo consigo misma que incluye pensamientos como:

Sobregeneralización: A partir de un hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y momento: He fracasado una vez (en algo concreto); !Siempre fracasaré! (se interioriza como que fracasaré en todo).

Designación global: Se utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió: !Que torpe (soy)!.

Pensamiento polarizado: Pensamiento de todo o nada. Se llevan las cosas a sus extremos. Se tienen categorías absolutas. Es blanco o negro. Estás conmigo o contra mí. Lo hago bien o mal. No se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas. O es perfecto o no vale.

Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. Tengo yo la culpa, !Tendría que haberme dado cuenta!.

Personalización: Suponemos que todo tiene que ver con nosotros y nos comparamos negativamente con todos los demás. !Tiene mala cara, qué le habré hecho!.

Lectura del pensamiento: supones que no le interesas a los demás, que no les gustas, crees que piensan mal de ti…sin evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas peregrinas y no comprobables.

Falacias de control: Sientes que tienes una responsabilidad total con todo y con todos, o bien sientes que no tienes control sobre nada, que se es una víctima desamparada.

Razonamiento emocional: Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos , sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias. «Si es que soy un inútil de verdad»; porque «siente» que es así realmente.


FORMAS DE MEJORAR LA AUTOESTIMA

La autoestima puede ser cambiada y mejorada. Podemos hacer varias cosas para mejorar nuestra autoestima:

Elaborar proyectos de superación personal

Una parte importante de nuestra autoestima viene determinada por el balance entre nuestros éxitos y fracasos. En concreto, lograr lo que deseamos y ver satisfechas nuestras necesidades proporciona emociones positivas e incrementa la autoestima.

Se ha apuntado como una forma de mejorar la autoestima el esforzarse para cambiar las cosas que no nos gustan de nosotros mismos. Vamos a trabajar sobre un método que puede hacer más fácil estos cambios. Este método está compuesto por cuatro pasos fundamentales:

Pasos para conseguir lo que se desea.

1. Plantearse una meta clara y concreta.

2. Establecer las tareas que se deben realizar para lograrla.

3. Organizar las tareas en el orden en que se deberían realizar.

4. Ponerlas en marcha y evaluar los logros que se vayan consiguiendo.

Veamos brevemente cada uno de estos pasos:

Primer paso: Plantearse una meta clara y concreta.

Una “meta” puede ser cualquier cosa que se desee hacer o conseguir. Plantearse una meta de forma clara y concreta ayuda a tener éxito porque nos ayuda a identificar lo que queremos conseguir.

La meta que nos propongamos ha de reunir una serie de requisitos. Debe ser una meta:

– SINCERA, algo que realmente queramos hacer o deseemos alcanzar.

– PERSONAL, no algo que venga impuesto por alguien desde fuera.

– REALISTA, que veamos que es posible conseguir en un plazo relativamente corto de tiempo (unas cuantas semanas).

– DIVISIBLE, que podamos determinar los pasos o cosas que hemos de hacer para conseguirla.

– MEDIBLE, que podamos comprobar lo que hemos logrado y lo que nos falta para alcanzarla.

Ejemplos:

– Obtener una buena nota en una asignatura

– Ser más popular

– Llevarse bien con los hermanos

– Hacer deporte

– Ahorrar dinero

Segundo paso: Establecer las tareas que se deben realizar para lograrla.

Una vez que hayan concretado la meta que desean alcanzar, pídales que piensen en lo que tendrían que hacer para conseguirla. No todo se consigue en un día; para conseguir mejorar en cualquier aspecto que te propongas has de hacer pequeños esfuerzos.

Póngales como ejemplo el caso de los ciclistas que participan en la vuelta ciclista a España. La meta de muchos de ellos es ganar la carrera. Pero para ello se tienen que superar a lo largo de tres semanas distintas etapas (etapas de llano, etapas de montaña, contrarreloj).

Tercer paso: Organizar las tareas en el orden en que habría que realizarlas.

Si se intenta llevar a cabo todas las tareas al mismo tiempo, es muy probable que no se consiga nada. Para lograr una meta es muy interesante que se ordenen las tareas que se deben realizar y se establezca un plan de trabajo.

Una vez que tengan la lista de las tareas que deben realizar pida que las ordenen. El orden se puede establecer de forma lógica, según la secuencia temporal en las que se tengan que realizar (para hacer una casa antes del tejado habrá que hacer los cimientos) o, en el caso de que las tareas no necesiten una secuenciación temporal, se puede empezar por las tareas más sencillas y que requieran menos esfuerzo, dejando para el final las más difíciles o costosas.

Cuarto paso: Ponerlas en marcha y evaluar los logros que se vayan consiguiendo.

Una vez elaborado el proyecto personal habría que comprometerse con él y ponerlo en práctica. Para llegar a conseguirlo es importante ir evaluando los esfuerzos realizados. Esto puede ser difícil hacerlo uno mismo, pero es relativamente sencillo si se pide a un familiar o a un amigo que nos ayude a evaluar nuestros progresos.

Publicado en Fobia Social, psicoterapia, Timidez | 35 comentarios

Desarrollo y mantenimiento de la fobia social

He leído una interesante página de la psicóloga Carme Saltó Sánchez cuya lectura recomiendo. De ella extraigo esta clara exposición del problema de la fobia social y de cómo enfocar su terapia.

La valoración exagerada de amenaza que anticipa la persona que padece de fobia social, respecto a las diversas situaciones sociales, y la autoevaluación desmesurada de fracaso en la propia ejecución, son claves en el desarrollo y mantenimiento de este trastorno.

La persona que padece fobia social tiende a atribuir a sí mismo la totalidad de las posibles dificultades en la comunicación, sin tener presente el papel que juegan los otros y las circunstancias situacionales. Además, exagera las repercusiones personales del fracaso, con un estilo de pensamiento catastrofista.

Por tanto, si piensa que el fracaso se debe básicamente a «su manera de ser» y que ésta es inmodificable, tenderá a creer que es probable que se repita el mismo resultado de fracaso frente a otra situación similar. Ello conlleva a una pérdida progresiva de confianza en sus capacidades que repercute en el desarrollo de ansiedad anticipatoria al afrontar estas situaciones.

A su vez, la presencia de elevados síntomas de ansiedad dificultan el éxito en la ejecución, lo que mantiene sus creencias disfuncionales y con ello se cierra el círculo vicioso al que se ve abocada.

La amenaza percibida o anticipada por la persona que padece este trastorno, consiste en la pérdida de autoestima, ya que teme ser evaluado negativamente por los demás (patología nuclear de este trastorno).

En este contexto, las situaciones sociales se convierten en meros estímulos que desencadenan automáticamente sus temores, creencias desfavorables acerca de sí mismo, y síntomas fisiológicos de la ansiedad.

En consecuencia, se tiende a evitar estas situaciones en un intento de proteger la autoestima. Pero por todos es sabido que las personas desarrollan sus capacidades y mejoran las habilidades mediante ensayos repetidos de la experiencia. Por lo que, evitar las situaciones es negarse a la oportunidad de aprender nuevas habilidades sociales que facilitarían el afrontamiento eficaz y exitoso de la situación, y en consecuencia, la recuperación de la confianza en sí mismo.

Así mismo, la exposición frecuente al estímulo temido favorece la habituación al mismo, por lo que se supone que afrontando activamente las situaciones y abandonando el mecanismo de la evitación, deberían desaparecer los síntomas.

Este modelo de actuación se ha demostrado útil en el tratamiento de las fobias simples (miedo a los lugares cerrados, a ciertos animales, a las alturas…) pero en el caso de la fobia social, la exposición como alternativa básica de tratamiento dista de ofrecer resultados alentadores si no se acompaña de reestructuración cognitiva.

La clave es sencilla, ante el temor fóbico a ser atacado por un perro, o atrapado en un ascensor y morir asfixiado, la práctica gradual de exposición ante el objeto temido, ofrece evidencia empírica de la irracionalidad del pensamiento. En el caso de la fobia social, la exposición no ofrece estas ventajas por dos motivos:

– Al margen de la calidad de la ejecución obtenida durante la exposición y tras la misma, la persona que padece fobia social desconoce la valoración que hacen los demás de su persona y conducta, por no tener acceso a sus pensamientos, por lo que puede seguir alimentando pensamientos catastrofistas.

– Es posible que durante las primeras exposiciones se hagan visibles signos fisiológicos de ansiedad (rubor, temblor, sudor…), y sea esto interpretado de nuevo catastróficamente, reforzando ideas de humillación o ridículo.

Por ello, la exposición, lejos de producir una habituación al estímulo fóbico podría producir una mayor sensibilización, acrecentándose el problema. Sólo acompañada de técnicas de reestructuración cognitiva logrará objetivos terapéuticos.

Publicado en Fobia Social, psicologia, psicoterapia | 5 comentarios

Sobre la atenuación del miedo

Una sustancia química del cerebro ha sido recientemente revelada como responsable de aumentar la confianza, parece actuar reduciendo la actividad de los circuitos de procesamiento del miedo y debilitando las conexiones de ésta, según se ha descubierto en un estudio por proyección de imágenes de la actividad cerebral.

Los escaneos del efecto de la hormona oxitocina sobre la función del cerebro humano revelan que ésta reprime al centro cerebral del miedo (la amígdala), y sus pedúnculos, regulando la respuesta a estímulos de miedo. El trabajo, realizado en el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), en Estados Unidos, y en un laboratorio colaborador en Alemania, abre nuevos enfoques para el tratamiento de las enfermedades que implican la disfunción de la amígdala y el miedo social, tales como fobias sociales, autismo, y posiblemente esquizofrenia.

Los estudios en animales han demostrado que la oxitocina desempeña un papel predominante en comportamientos emocionales y sociales complejos, tales como los vínculos afectivos, el reconocimiento social y la agresión. Ahora, por primera vez, es posible observar literalmente estos mismos mecanismos actuando en el cerebro humano.

Los cambios detectados en la amígdala sugieren que un análogo muy activo de la oxitocina podría tener valor terapéutico en los trastornos caracterizados por el deseo de rehuir el contacto social.

Inspirado por científicos suizos que desvelaron que la oxitocina aumenta la confianza en los seres humanos, Andreas Meyer-Lindenberg, del NIMH, y sus colegas, prepararon una serie de tests encaminados a explorar cómo éste trabaja en el nivel de la circuitería cerebral. Investigadores británicos habían relacionado anteriormente la actividad aumentada de la amígdala con una disminución de la confianza. Habiendo descubierto una actividad disminuida de la amígdala en la respuesta a estímulos sociales, en personas con una alteración genética rara del cerebro que les lleva a confiar excesivamente en otros, Meyer-Lindenberg lanzó la hipótesis de que la oxitocina eleva la confianza suprimiendo la actividad de la amígdala y sus redes de procesamiento del miedo.

Para probar esta idea, pidió a 15 hombres sanos que olieran oxitocina o un placebo antes de ser escaneados mediante Resonancia Magnética Funcional (fMRI), la cual revela qué partes del cerebro son activadas por actividades particulares. Mientras eran escaneados, los hombres realizaron tareas que se sabe activan la amígdala, como observar rostros furiosos o aterrados, y escenas amenazantes.

Tal como se esperaba, las imágenes inquietantes activaron la amígdala durante la exploración fMRI con placebo, pero despertaron una actividad mucho menor después del uso de oxitocina. La diferencia era especialmente pronunciada en respuesta a rostros amenazantes, sugiriendo un papel crucial para la oxitocina en la regulación del miedo social. Además, la oxitocina amortiguó la comunicación de la amígdala con los puntos superiores de los pedúnculos que retransmiten la respuesta del miedo. Los resultados coincidieron con los hallazgos en ratas, divulgados hace meses por científicos europeos.

Publicado en Fobia Social, Noticias, Timidez | 4 comentarios

La Biodanza como método para mejorar la autoestima

LA BIODANZA COMO SISTEMA PARA LA MODIFICACIÓN DE LA AUTOESTIMA

Por Jessica Medel

En la actualidad, se ha hecho frecuente la preocupación por la autoestima y la elaboración de técnicas que la promuevan y desarrollen. Considerando que diversas corrientes terapéuticas toman como foco de atención la autoestima, hemos escogido -dentro de las terapias humanistas- a la Biodanza, como una modalidad de terapia corporal para la modificación de la autoestima.

Entre los factores psicosociales de riesgo del consumo de drogas y alcohol, aparece el déficit de autoestima, del mismo modo aparece como factor predictor de un comportamiento depresivo y asociado a fobia social y trastorno de la conducta alimentaria, entre otros. Por otra parte, una alta autoestima, suele ir asociada con una alta motivación de logro, una red social extendida, mejores niveles de defensa inmunológica y autonomía personal. Se correlaciona, también, con un buen ajuste psicológico, estabilidad emocional, actividad, curiosidad, seguridad, cooperativismo, pensamiento flexible, sentido del humor, alto rendimiento académico, aumento del aprendizaje, creatividad, responsabilidad y mejor comunicación.

Desde la Psicología Humanista
El postulado humanista, afirma que dentro de cada persona está contenida la sabiduría necesaria para alcanzar un estado de salud óptima y que todo ser humano tiene dentro de sí la capacidad de saber lo que necesita para activar y realizar su potencial. Un concepto central es el darse cuenta y alude a la facultad de vivenciar o percibir algo y ser, simultáneamente, capaces de estar vivenciando o percibiéndolo. Otro concepto es el de responsabilidad, que se refiere al hecho de estar constantemente eligiendo nuestra forma de actuar o de reaccionar frente a las realidades externas. Para el movimiento humanista el curar enfermedades es sólo una parte de la potencialidad del trabajo clínico, es la búsqueda y la activación del potencial que en el ser humano existe. Promover el desarrollo del ser humano constituye, por primera vez, una meta de la psicoterapia. Asimismo, las técnicas no verbales, comienzan a tomar su lugar en la psicoterapia, se desarrollan prácticas para el trabajo con el cuerpo -como asiento del síntoma-. Se considera la existencia de una unidad fundamental mente-cuerpo. El cuerpo es considerado una fuente de mensajes acerca de lo que somos, como actuamos y sentimos; también de considera como receptor y medio de expresión de lo que ocurre en nuestras imágenes, pensamientos y emociones. Las psicoterapias humanistas, se basan en la suposición de que la humanidad ha llegado a ser excesivamente intelectual, desvinculada de sensaciones y emociones, por lo que se enfatiza en los métodos experienciales y se aspira al crecimiento individual y a la actualización, en lugar de la adaptación. Comienzan entonces a surgir múltiples técnicas corporales que abordan la indiscutible relación mente-cuerpo, en donde se redescubre la presencia y valor esencial del cuerpo, ya que por él sentimos, nos expresamos y creamos.

Identidad
La identidad se constituye a través de lo vivencial y lo que primero que se vivencia es el estar vivos. Esto se potencia con la conexión con el cuerpo y sus sensaciones, procesos y emociones -que tienen una base corporal-, por lo que la expresión de nuestra identidad es el movimiento corporal. Nuestra identidad se expresa cuando estamos en presencia de otros, por lo que los trabajos grupales fomentan la aproximación a la integración de la identidad. La identidad entendida como la conciencia de sí mismo se da a través de la conciencia del propio cuerpo y la conciencia de ser diferente. La primera evoluciona a través de las experiencias cotidianas, siendo fuente de placer y de dolor. La conciencia de ser diferente se da en los primeros contactos con el otro y con el grupo. La identidad se hace presente en el espejo de otras identidades, entonces se llega a la conciencia de la propia singularidad y pensarse a sí mismo frente al mundo a partir de las primeras nociones de ser diferente.

Biodanza
La Biodanza plantea una identidad -o sentido de ser uno mismo- que esté enraizado en el cuerpo y las vivencias, abierta a la experiencia presente, vivida como un proceso y que sea creativa. Desde la Biodanza, una identidad sana es aquella que se abre al encuentro con el otro, que es capaz de establecer vínculos de reciprocidad, intimidad y mutua contención. Para la Biodanza, la persona con identidad saludable y autoestima elevada, se hace cargo de su propia vida, pudiendo llegar a dar respuestas cada vez más satisfactorias a las tres cuestiones existenciales formuladas aquí: dónde quiero vivir, con quién quiero vivir y qué quiero hacer. Una persona saludable que está vinculada consigo misma, con sus motivaciones instintivas y emociones tiene mayor posibilidad de responder a esto y lograr un vivir auténtico.

Autoestima
La vivencia del propio valor (autoestima) proviene del sentirse a sí mismo y de la calificación afectiva de los progenitores y otras personas próximas. Las opiniones, ideas, sentimientos y juicios de valor que tenemos sobre nosotros, conforman nuestra autoestima, que se va desarrollando gradualmente a partir de las experiencias, mensajes que recibimos de otras personas y de las vivencias propias. Aparte de la reconocida importancia del entorno familiar en los primeros años de vida, también se otorga una importancia fundamental a la dimensión social que nutre a la autoestima. La autoestima debe ser vista como un proceso en continuo cambio, dirigida por un eje central de estabilidad.

Funciones de la autoestima
– Fundamenta la responsabilidad, ya que sólo se compromete quien tiene confianza en sí mismo y normalmente encuentra en su interior los recursos requeridos para superar las dificultades inherentes a su compromiso.
– Determina la autonomía personal, ya que el joven con alta autoestima, actuará con autonomía, afrontará retos, disfrutará con sus logros, tolerará frustraciones y será capaz de influir en otros, todo lo cual incidirá favorablemente en su proceso de desarrollo personal.
– Apoya la creatividad, porque la persona creativa sólo crece desde la confianza en sí misma, en su originalidad y capacidades, desde la autovaloración y la vivencia de la propia valía.
– El aprecio hacia sí mismo posibilita una relación social saludable, pues existe una relación importante entre la aceptación de sí mismo y la aceptación de los demás.
– Condiciona el aprendizaje, pues la adquisición de nuevas ideas está subordinada a nuestras actitudes básicas.

En Biodanza existen una serie de ejercicios que contribuyen a reforzar la expresión de identidad, la determinación y la seguridad en sí mismo, es decir, permiten un aumento en la autoestima. El fundamento de que estos ejercicios aumenta la autoestima, según Rolando Toro, es que ellos contribuyen a “tomar conciencia de sí mismo y a desarrollar el coraje para enfrentar a los demás; es así como personas tímidas adquieren rápidamente recursos personales para enfrentar la realidad, ya que los procesos de autoestima evolucionan mediante la acción.”

Conclusiones
La Biodanza promueve cambios positivos en la autoestima. En el proceso de socialización muchos potenciales son reprimidos. La Biodanza es una oportunidad para descubrirlos, a través, del movimiento integrado a las emociones y del encuentro humano. Se produce un reaprendizaje en los modos de funcionar, a través de estas nuevas formas de vivenciar, ya que la experiencia interpersonal más significativa es el encuentro de amor en sus diversas formas.

Fuente: Revista electrónica Pensamiento Biocéntrico

Publicado en Fobia Social, psicoterapia, Timidez, Videos | 13 comentarios

Psicoterapia por internet

La única diferencia que hay entre la Psicoterapia on-line y la Psicoterapia presencial se refiere al medio a través del cual se desarrolla. La Terapia on-line tiene lugar en una Sala de Chat, por medio del teclado, por voz, o por videocamara. Pero para nada es una terapia virtual. Solo el medio lo es. La terapia on-line es una terapia real, pues se produce un contacto real entre el cliente y el terapeuta, si bien en un espacio virtual.

En: Luces y sombras de la terapia por internet

Un tratamiento psicológico vía internet puede llevarse a cabo de forma exitosa si:
– El paciente tiene dificultades para acudir al despacho de un profesional de su localidad.
– El trastorno del paciente le impide inicialmente acudir al despacho del psicólogo (p.e. problemas agorafóbicos, fobia social, etc.)
– En caso de traslados o ausencias por diversas causas.
– Si el paciente desea mantenerse en el anonimato.
– Si el trastorno que presenta no le incapacita para seguir instrucciones a distancia en cuanto a la aplicación de estrategias y técnicas de cambio terapéutico.
– Muestra facilidad de comunicación por esta vía y capacidad de concreción a la hora de intercambiar información con el terapeuta sobre su problema.
– Aun pudiendo acudir a un psicólogo cerca de su lugar de residencia opta por este medio por considerarse familiarizado con él y dispone de recursos personales suficientes para abordar sus problemas con apoyo psicoterapéutico a distancia.
-El trastorno o trastornos presentados no tienen la consideración de graves o muy graves.

En: Efectividad de la terapia psicológica por internet

Todos los medios técnicos que facilita Internet van dirigidos hacia una sola finalidad: mejorar la comunicación entre las personas. Es por ello que en la red han prosperado no sólo sitios de recursos informativos relacionados con la psicología (ya sean bibliografías, artículos, anuncios de congresos, cursos, etc.), sino también foros de debate para especialistas y grupos de autoayuda, normalmente organizados por asociaciones de afectados. Las experiencias de estos últimos grupos, que suelen constar de un moderador profesional, y los avances técnicos a favor de una cada vez más viable comunicación, nos conducen a una inevitable pregunta: ¿por qué no también la terapia individual on-line?

Sin duda, hay casos en los que la aplicación de la terapia on-line podría ser indispensable. Imaginemos por un momento la cantidad de personas que sufren fobia social, o agorafobia, o depresión profunda, y que no van a ver a un psicólogo porque para ello tienen que enfrentarse en el camino con los propios condicionantes de su trastorno. Algunas de estas personas pasan gran parte de su vida encerradas en su hogar. ¿Qué ocurriría si pudieran consultar con el psicólogo sin tener que salir de allí? Desde luego, en estos casos un tratamiento a distancia no podría mantenerse demasiado tiempo, porque acabaría por no someter al cliente directamente a las situaciones conflictivas; no obstante, podríamos utilizar Internet como medio alternativo hasta que consiguiéramos que acudiera en persona a un especialista.

En: La terapia a través de internet: ¿viable o inviable?

Si el terapeuta se está comunicando con el paciente por correo electrónico, o por chat, otros tipos de información (como la apariencia, el lenguaje corporal y el tono de voz) están obviados. No son tenidos en cuenta. Esto fácilmente repercutirá en hacer más difícil el diagnóstico y el control del tratamiento. Sin estas «claves», tampoco el terapeuta podrá verificar la verdadera identidad del paciente. ¿Es la persona quien dice ser? ¿Es este mensaje particular del cliente o de alguien que se hace pasar por él?. La confidencialidad, – un elemento fundamental en la psicoterapia-, fácilmente podría ser violada por esta dificultad, aparte de por la posibilidad de «terceros» de interceptar la transmisión o de tener acceso a los mensajes. Afortunadamente, estos problemas tienen algunas soluciones viables, desde el punto de vista de la técnica como por ejemplo crear redes seguras y utilizar el encriptamiento y el software de verificación de usuario. La videoconferencia, que es una herramienta importante en el movimiento de la Telemedicina, también puede suplir bastantes de aquellas «claves», que están ausentes en la comunicación meramente textual.

En: ¿Psicoterapia en internet?

Publicado en Fobia Social, psicoterapia | 69 comentarios