La Fobia Social según el DSM-5

El DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la American Psychiatric Association) es una clasificación médica de trastornos y, como tal, supone un esquema cognitivo determinado históricamente que se impone sobre la información clínica y científica para aumentar su comprensibilidad y utilidad.

El uso de los criterios del DSM tiene la clara virtud de crear un lenguaje común con el que los clínicos puedan transmitirse unos a otros los diagnósticos de los trastornos. Sin embargo, debe observarse que estos criterios diagnósticos y sus relaciones dentro de la clasificación, se basan en los conocimientos actuales y podrían tener que modificarse al aportar las futuras investigaciones nuevos datos, tanto dentro de cada conjunto de trastornos propuestos como entre ellos.

DSM-5

A continuación hemos extraído de la última edición del DSM (DSM-5, 2014) la parte dedicada a la Fobia Social

TRASTORNO DE ANSIEDAD SOCIAL (FOBIA SOCIAL)

Criterios Diagnósticos

A. Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas. Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej.,comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (p. ej., dar una charla).

B. El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen; que se traduzca en rechazo o que ofenda a otras personas).

C. Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad. Nota: En los niños, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados, aferrarse, encogerse o el fracaso de hablar en situaciones sociales.

D. Las situaciones sociales se evitan o resisten con miedo o ansiedad intensa.

E.  El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.

F. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.

G. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

H. El miedo, la ansiedad o la evitación no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica.

I. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el trastorno de pánico, el trastorno dismórfico corporal o un trastorno del espectro del autismo.

J. Si existe otra afección médica (p. ej., enfermedad de Parkinson, obesidad, desfiguración debida a quemaduras o lesiones) el miedo, la ansiedad o la evitación está claramente no relacionada o es excesiva.

Características diagnósticas

La característica esencial del trastorno de ansiedad social es un marcado o intenso miedo o ansiedad a las situaciones sociales en las que el individuo puede ser analizado por los demás. En los niños, el miedo o la ansiedad se debe producir en las reuniones con los individuos de su misma edad y no sólo durante las interacciones con los adultos (Criterio A).

Cuando se expone a este tipo de situaciones sociales, el individuo teme ser evaluado negativamente. El sujeto teme ser juzgado como ansioso, débil, loco, estúpido, aburrido, intimidante, sucio o desagradable. Ej individuo con fobia social teme actuar o mostrarse de una determinada manera, o manifestar síntomas de ansiedad que serán evaluados negativamente por los demás, como rubor,-temblores, sudoración, trabarse con las palabras, o no poder mantener la mirada (Criterio B).

Algunas personas tienen miedo a ofender a los demás y, en consecuencia, a ser rechazados. El miedo a ofender a los demás -por ejemplo, por una mirada o al mostrar síntomas de ansiedad- puede ser el miedo predominante en los individuos de culturas de fuerte orientación colectivista. Una persona con miedo al temblor de manos puede evitar beber, comer, escribir o señalar en público; una persona con miedo a la sudoración puede evitar dar la mano o comer alimentos picantes; y una persona con miedo a sonrojarse puede evitar actuar en público, las luces brillantes o la discusión de temas íntimos. Algunas personas temen y evitan orinar en los baños públicos cuando están presentes otras personas (esto es, paruresis o “síndrome de la vejiga tímida”).

Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad (Criterio C). Por lo tanto, un individuo que se pone ansioso sólo de vez en cuando en situaciones sociales no será diagnosticado de trastorno de ansiedad social. Sin embargo, el grado y el tipo del miedo y de ansiedad pueden variar en las diferentes ocasiones (p. ej., ansiedad anticipatoria, crisis de pánico). La ansiedad anticipatoria a veces puede ocurrir mucho antes al prever situaciones futuras (p. ej., preocupación diaria a lo largo de las semanas anteriores a asistir a un evento social, repitiendo el discurso durante los días de antelación).

En los niños, el miedo o la ansiedad puede expresarse a través de conductas de llanto, rabietas, inmovilidad, aferramiento, encogimiento o incapacidad de hablar en situaciones sociales. Por otra parte, si la situación social se soporta, es a costa de una intensa ansiedad y malestar (Criterio D).

La evitación puede ser generalizada (p. ej., rechazo a ir a fiestas, a la escuela) o sutil (p. ej., preparar demasiadas veces el texto de un discurso, desviar la atención a los demás para limitar el contacto visual.

El miedo o la ansiedad son desproporcionados al riesgo real que plantea la situación de ser evaluado negativamente y para las consecuencias de dicha evaluación negativa (Criterio E). A veces no se puede juzgar la ansiedad como excesiva, ya que está relacionada con un peligro real (p. ej., sí es intimidado o atormentado por terceros). Sin embargo, las personas con trastorno de ansiedad social tienden a menudo a sobrestimar las consecuencias negativas de las situaciones sociales y, por lo tanto es el clínico el que debería decidir si la actitud es desproporcionada o no. Al realizar este juicio debería tener en cuenta el contexto sociocultural del individuo. Por ejemplo, en ciertas culturas podría considerar socialmente apropiado un comportamiento que los demás podrían identificar como de ansiedad social (p. ej., se podría ver como una señal de respeto).

La duración de la perturbación es típicamente de al menos 6 meses (Criterio F). Este límite de duración ayuda a distinguir la enfermedad de los miedos sociales transitorios que son comunes en la sociedad; especialmente entre los niños. Sin embargo, el criterio de duración se debería utilizar como una guía general, permitiendo un cierto grado de flexibilidad.

El miedo, la ansiedad y la evitación deben interferir significativamente con la rutina normal de la persona, la ocupación o el funcionamiento académico o las actividades, las relaciones sociales, o debe causar un malestar clínicamente significativo o deterioro en las áreas sociales, ocupacionales o importantes por otros motivos para el sujeto (Criterio G). Por ejemplo, la persona que teme hablar en público no será diagnosticada de fobia social si su trabajo o su actividad no le exigen la pronunciación habitual de discursos y no se siente especialmente preocupada por ese tema. Los temores a que ciertas situaciones sociales resulten embarazosas son frecuentes, pero el grado di malestar o el deterioro general que suelen provocar no suelen ser lo suficientemente intensos como para permitir diagnosticar con seguridad una fobia social. Sin embargo, si el individuo evita o elude el trabajé o la educación que realmente desea debido a los síntomas de ansiedad social, se cumple el Criterio G.

Características asociadas que apoyan el diagnóstico

Los individuos con trastorno de ansiedad social pueden ser inadecuadamente asertivos o excesivamente sumisos, o, con menor frecuencia, ejercer un gran control sobre las conversaciones. Pueden mostrar posturas corporales excesivamente rígidas o un contacto ocular inadecuado, o hablar con una voz demasiado suave. Estos individuos pueden ser tímidos o retraídos y pueden ser poco abiertos en las conversaciones o hablar poco acerca de sí mismos. Pueden buscar empleo en puestos de trabajo que no requieran entablar contactos sociales. Estas personas pueden vivir en la casa familiar durante más tiempo. Los varones pueden demorarse a la hora de casarse y crear una familia, mientras que las mujeres con deseos de trabajar fuera de casa pueden acabar viviendo como amas de casa y madres. Es común la automedicación con sustancias (p. ej., beber antes de asistir a una fiesta). La ansiedad social entre los adultos mayores también puede incluir la exacerbación de los síntomas de enfermedades médicas, tales como aumento del temblor o taquicardia. El rubor es una respuesta física característica del trastorno de ansiedad social.

Prevalencia

En Estados Unidos, la prevalencia estimada anual del trastorno de ansiedad social es de aproximadamente el 7 %. En gran parte del mundo se observan cifras menores de prevalencia estimada anual utilizando el mismo instrumento diagnóstico, agrupándose en torno al 0,5 -2,0 %; la prevalencia media en Europa es del 2,3 %. Las tasas de prevalencia anual en los niños y los adolescentes son comparables a las de los adultos. La tasa de prevalencia disminuye con la edad. La prevalencia anual para los adultos mayores varía del 2 al 5 %.

Desarrollo y curso

La edad de inicio del trastorno de ansiedad social en Estados Unidos es de 13 años, y el 75 % de los individuos tiene una edad de inicio entre los 8 y 15 años. En estudios de Estados Unidos y Europa se observa que el trastorno a veces emerge a partir de una historia de inhibición social o de timidez en la infancia. El inicio de la fobia social puede seguir bruscamente a una experiencia estresante o humillante (p. ej., ser intimidado, vómitos durante un discurso público), o puede surgir de forma lenta e insidiosa. Una primera aparición en la edad adulta es relativamente rara y es más probable que ocurra después de un evento estresante o humillante, o después de cambios vitales que requieren nuevos roles sociales (p. ej., casarse con alguien de una clase social diferente, obtener un ascenso de trabajo). La fobia social puede disminuir cuando el individuo, que siente temor por las citas con las chicas, logra casarse, y puede volver a aparecer con toda su intensidad tras el divorcio. Entre las personas que acuden a consulta, el trastorno tiende a ser particularmente persistente. Los adolescentes manifiestan un patrón más amplio de miedo y evitación, incluidas las citas amorosas, en comparación con los niños más pequeños. Los adultos mayores expresan niveles de ansiedad social más bajos pero en una amplia gama.de situaciones, mientras que los adultos más jóvenes expresan mayores niveles de ansiedad social en situaciones específicas.

Aproximadamente el 30 % de las personas con trastorno de ansiedad social experimenta remisión de los síntomas en 1 año, y en tomo al 50 % experimenta remisión en unos pocos años. Para aproximadamente el 60 % de las personas que no recibe un tratamiento específico para la fobia social, el curso va a ser de varios años o más.

Factores de riesgo y pronóstico

Temperamentales. Los rasgos subyacentes que predisponen a las personas al trastorno de ansiedad social son la inhibición del comportamiento y el miedo a la evaluación negativa.

Ambientales. No se evidencia un papel causal del maltrato infantil u otro factor de adversidad psicosocial de aparición temprana en el desarrollo del trastorno de ansiedad social. Sin embargo, él maltrato infantil y la adversidad son factores de riesgo para el trastorno de ansiedad social.

Genéticos y fisiológicos. Los rasgos que predisponen a la ansiedad social, tales como la inhibición conductual, están altamente influenciados genéticamente. La influencia genética está sujeta a la interacción gen-ambiente; así, los niños con alta inhibición conductual son más susceptibles a las influencias ambientales, como el modelado de la ansiedad social por los padres. Además, el trastorno de ansiedad social es hereditario. Los familiares de primer grado tienen de dos a seis veces más posibilidades de tener trastorno de ansiedad social, y esta predisposición supone una interacción entre trastornos genéticos específicos (p. ej., el miedo a una evaluación negativa) e inespecíficos (p. ej., el neuroticismo).

Consecuencias funcionales de la fobia social

El trastorno de ansiedad social se asocia con tasas elevadas de abandono escolar y con alteraciones del bienestar, el empleo, la productividad laboral, el nivel socioeconómico y la calidad de vida.

El trastorno de ansiedad social también se asocia con estar solo, soltero o divorciado y con no tener  hijos, sobre todo entre los varones.

El trastorno de ansiedad social también impide actividades de ocio.

A pesar de la magnitud de la angustia y del deterioro social asociado, en las sociedades occidentales la mitad de los individuos con este trastorno no busca tratamiento y tiende a hacerlo sólo después dé 15-20 años de experimentar síntomas.

Fobia social frente a conducta asocial o antisocial

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Resumen del artículo de JAVIER CORCHADO

“Tío, qué antisocial eres“ es algo que nos ha podido decir cualquiera en múltiples ocasiones. Son muchos los conceptos de la psicología científica que se han diseminado en el lenguaje popular. Casi siempre se usan de forma errónea para etiquetar lo que sentimos o pensamos. Términos como Bipolar, Doble Personalidad, Borderline, Autista, Depresión, Ansiedad, Nervios, Neurótico o Antisocial se aplican al hablar de nosotros mismos y de los demás, sin saber en realidad qué significan e implican.

Esta vez nos centraremos en una esas manidas etiquetas que usa, en especial la juventud: normalmente se le dice a alguien que es Antisocial o las personas se definen como antisociales, cuando quieren decir que prefieren estar solos o que en un momento determinado no quieren estar con otras personas (“¿Pablo no viene con nosotros?” “No, déjalo, es que es un poco antisocial”).

El uso habitual de la palabra no es el correcto, pero antes de explicar por qué, desgranemos qué es lo que se puede estar queriendo decir con ello en realidad, y relacionando éstas definiciones con trastornos conocidos de la psicología clínica y la psiquiatría.

  1. Es posible que se use de forma errónea antisocial para definir a una persona que siente miedo y ansiedad cuando está con otras personas, y que, por lo tanto, rechaza las situaciones sociales en las que se sienta de esta forma. Esto sería, en realidad, un caso de “Fobia social”.
  2. Quizá el uso más común de Antisocial es el que se da cuando hablamos de alguien que no muestra ningún tipo de interés en las relaciones personales o de pareja, que rehúye del contacto con otros y que prefiere vivir una existencia en solitario. Este caso se asemejaría a lo que se conoce como “Trastorno esquizoide de la personalidad”.
  3. Este es el uso correcto del término antisocial. Se debe aplicar a una persona que desprecia y viola los derechos de los demás sin sentir arrepentimiento por ello. Estaríamos hablando de lo que sería el “Trastorno antisocial de la personalidad”.

No podemos olvidar que, de forma paralela a lo “normal” y lo “patológico”, las personas tienen unos rasgos de personalidad en los que se agrupan las formas habituales en las que se comportan. Y una de las parejas de rasgos más importante a la hora de definirnos es la Extraversión en contraposición a la Introversión.

Los extravertidos son personas sociables, vitales, activos, buscan nuevas sensaciones, entusiastas, atrevidos, aceptan mejor (y buscan) los niveles de estimulación altos (ruido alta, hacer cada día algo nuevo y estimulante, etc.), se aburren con facilidad…

Los introvertidos por el contrario son personas menos sociables (prefieren pocas amistades pero intensas), más reflexivos y conservadores a la hora de elegir en qué actividades implicarse, prefieren los niveles de estimulación más bajos (cuando tienen muchos estímulos a los que atender su rendimiento disminuye y se fatigan), se aburren con menos facilidad (pues toleran mejor las tareas rutinarias), etc.

Con esto queremos decir que, probablemente, si no tienes ningún problema psicológico relacionado con las relaciones sociales, tienes un entorno que te aprecia y te sientes apreciado por éste; cuando decides quedarte en casa un sábado casa en vez de irte de fiesta con tus amigos es, simple y llanamente, porque te apetece. Vivamos más y etiquetémonos menos.

Artículo original: Psicotraductor

Busca ayuda

Agradecemos desde aquí a la autora de este vídeo por exponer la situación real de muchas personas que sufren de fobia social.

La Asociación Española de Ayuda Mutua Contra Fobia Social y Trastornos de Ansiedad apoya esta iniciativa, como un paso más para dar a conocer este problema a la sociedad y como una llamada de atención a los profesionales de la salud mental.

Y animamos a las personas que se sientan identificadas con este trastorno, para que no esperen más tiempo y busquen ayuda integrándose en Asociaciones de Ayuda Mutua y acudiendo a psicólogos especializados en trastornos de ansiedad.

Se puede salir

 

 

 

Refutando la Programación Neurolingüística

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Casualmente ha llegado a mis manos una interesante postura crítica escrita por Neuro Psycho sobre la terapia denominada Programación Neurolingüistica (PNL). Os dejo seguidamente los párrafos más interesantes:

La Programación Neurolingüística recoge un conjunto de métodos y técnicas destinados a ser aplicados en la vida cotidiana con el objetivo de mejorarnos a nosotros mismos en prácticamente cualquier aspecto de la vida. Desde esta perspectiva, tus aptitudes no suponen una limitación para alcanzar el éxito que deseas porque, en palabras de los mismos creadores de la PNL: “Si alguien es capaz de hacerlo, cualquiera puede aprender a hacerlo”.

Pero la PNL no abarca tan solo un conjunto de métodos enfocados a potenciar el desarrollo personal sino que también se considera una forma de aplicar psicoterapia para tratar una amplia gama de problemas de naturaleza muy distinta: desde fobias o depresión hasta alergias e incluso gripe común.

El origen de la PNL se lo debemos a un lingüista y un psicólogo (J. Grinder y R. Bandler, respectivamente), a quienes se les ocurrió en la década de los 70 (coincidiendo con el movimiento New Age que supuso el inicio de un gran número de otras pseudoterapias y movimientos centrados en el desarrollo personal) la utópica idea de que el cerebro se puede reprogramar. Concretamente, elaboraron una teoría en la que, basándose en una relación entre neurología y lingüística, se propone que la interacción entre ambas puede utilizarse para programar la mente y la conducta. Desde este punto de vista, el cerebro es un ordenador que viene sin instrucciones y que podemos programar a nuestro antojo aplicando las técnicas de PNL.

Pero, ¿en qué consiste concretamente la Programación Neurolingüística? Quizás esta sea la pregunta más difícil de contestar por la sencilla razón de que la PNL no es descrita de forma consensuada. Esta ambigüedad probablemente se la debamos a la incapacidad de la disciplina para establecerse como ciencia formal, desembocando en una diversificación teórica entre sus distintos adeptos, quienes acaban defendiendo unos principios y rechazando otros. Sin embargo, todos confluyen en una serie de axiomas que se erigen como los pilares sobre los que se fundamenta la PNL:

1, El mapa no es el territorio. Esta metáfora viene a decir que la imagen que obtenemos de la realidad es una representación subjetiva de ella, algo que sabemos que es cierto porque la manera en que evaluamos una misma situación puede diferir enormemente de una persona a otra. Es decir, la forma en que percibimos la realidad es inherente a nuestra capacidad atencional y su evaluación depende de las motivaciones, emociones y sistema de creencias que sesgan el procesamiento de la información. Sin embargo, la PNL dramatiza este hecho y asegura que no es posible el conocimiento objetivo del mundo exterior y que cada uno de nosotros crea una realidad personal y subjetiva.

Esta hipótesis, por motivos obvios, es fácilmente falsada porque de ser aceptarla sería completamente imposible el desarrollo científico que busca en los fenómenos naturales regularidades objetivas.

2. El sistema de representación sensorial. Según la PNL, la representación interna de cada persona (su concepción de la realidad) depende de la modalidad sensorial predominante que emplea para percibir y relacionarse con su entorno. De esta manera, existen personas con unas características inherentes a un sistema de representación sensorial concreta que influye en su forma de pensar y por tanto, de actuar.

Desde la perspectiva del desarrollo personal, la PNL propone que hay personas que perciben mejor el mundo a través de las señales relacionadas con el sentido de la vista mientras que otras lo hacen a través de las del olfato y del tacto. De esta manera, la idea es que si focalizamos la atención en la experiencia de nuestra modalidad sensorial preferente nuestra capacidad para comprender a los demás y valorar las situaciones será mucho mejor. También se argumenta que la comunicación será más eficaz si interactuamos utilizando palabras, posturas, gestualizaciones e incluso movimientos oculares propias de la modalidad sensorial del receptor con la intención de adaptar nuestro discurso a sus preferencias y resultar más persuasivos o convincentes.

Esta es la principal razón por la que la PNL se ha erigido en el mundo de los negocios como una técnica empresarial de liderazgo y de marketing enfocada a influenciar a los consumidores. Sin embargo, no he sido capaz de encontrar un solo artículo científico que plantee estudiar algo así.

Por otra parte, desde el punto de vista terapéutico, “las palabras que usamos reflejan la percepción interna e inconsciente de nuestros problemas. Si estas palabras y percepciones son inadecuadas y las seguimos utilizando, los problemas persistirán”. Por tanto, el trabajo del programador neurolingüístico será el de adecuar el lenguaje y enfocar la percepción del paciente a su sistema de representación sensorial preferente.

En este caso, tampoco hay evidencia empírica disponible que asegure que nuestro vocabulario influya inconscientemente en nuestro estado efectivo y tampoco existe, siquiera, una teoría neurológica que pretenda dar credibilidad a la creencia de que modificar nuestra habla tiene el poder de “reprogramar” nuestro cerebro.

Los adeptos de la PNL también confían en la posibilidad de leer los pensamientos, averiguar los estados de ánimo y sonsacar la personalidad de las personas a través del análisis de su expresión corporal. De alguna manera, podríamos considerar al programador neurolingüístico como un psicografólogo que en vez de analizar los trazos de escritura, lo que estudia son la postura, los gestos, el lenguaje y en definitiva, cualquier acto manifiesto que presuntamente delate las características intrínsecas del emisor. Por ejemplo, la forma en que una persona se toca la nariz durante una conversación podría significar que le apestan las ideas de su interlocutor o el cruzamiento de los brazos, que se ha puesto a la defensiva.

Tampoco he encontrado referencias que acrediten tales afirmaciones.

Según la PNL, la dirección u orientación de los ojos tiene un sentido. No es lo mismo mantener la vista alzada que gacha ni tampoco dirigirla a una u otra dirección. Desde la PNL se defiende que si mientras hablamos con alguien levantamos la mirada y la dirigimos hacia la derecha, estamos creando nueva información o mintiendo; y por el contrario, si esta apunta hacia arriba y a la izquierda, estamos recuperando información de nuestra memoria. Esta hipótesis ha sido rechazada en numerosas ocasiones. Y también se ha rechazado la creencia de que los mismos movimientos oculares reflejen distintos tipos de procesamiento de la información.

Hasta aquí hemos visto que el basamento sobre el que se fundamenta la PNL es acientífico o, como poco, no se sostiene sobre ningún tipo de evidencia empírica. En una próxima entrada continuaré explicando los mecanismos o métodos empleados en programación neurolingüística y lo absurdo que resultan desde una perpectiva científica.

Artículo completo en: http://varyingweion.blogspot.com/#ixzz3flibgX6r

Una adolescencia en la oscuridad

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Relato de autor anónimo

Recuerdo ese primer día cuando tenia 7 años, mi primer día de colegio, fue la primera vez que lo sentí. A muchos niños les pasa la primera vez, que cuando conocen a alguien o algo se asustan o lo temen debido a la naturaleza del ser humano del temor a la desconocido. A día de hoy con 21 años soy consciente de que ese día sentí como nacía en mi algo tan profundo e intenso como el amor que tenia a mis padres en esos momentos de vida y que sigo teniendo. Ese día abracé y apreté los brazos de mis padres como nunca lo había hecho, no quería separarme de ellos, no podía permitirlo, sentí un dolor y un vacío enorme y tortuoso. Este recuerdo no es peculiar e importante por ser uno de los primeros sino por quién formaba parte de él, el Miedo. Sentí como me despertaba del sueño en el que vivía en el cual solo existía el amor,  la vida me estaba haciendo saber que no era solamente algo bello,  sino también  miedo, sufrimiento y desgracia. Ese momento fue la escena del primer ataque cruel , fue la puesta en escena de aquel que se iba a adueñar y apoderar de mi, fue el nacimiento de aquel que me condicionaría el resto de mis días y me haría vivir como un prisionero de mi propio ser… Toda una adolescencia perdido en un laberinto sin salida, sintiendo cada día como algo desconocido me acompañaba en todo momento, viviendo cada situación como una prueba a la que estaba condenado a enfrentarme. La vida me estaba enseñando a dejar de ver el sentido en ella y sobre todo en mi.

Miedo, ansiedad, nerviosismo, angustia, tristeza, culpabilidad, soledad y vacío me han acompañado a lo largo de mi corta existencia. Para mi el día a día consiste en que nivel de intensidad esta mi miedo y ansiedad, según la intensidad sobrellevo el día. Digamos que cuando en vez de vivir, sobrevives, la vida no tiene sentido o por lo menos para mi.

Es hora de darle un nombre a todo ese miedo y ansiedad del que hablo. Todos tenemos el miedo y la ansiedad en ciertos momentos, son mecanismos de adaptación cuyas funciones nos avisan urgentemente de un peligro. Pero cuando ese peligro en vez de ser consecuencia de algo real y coherente, es consecuencia de algo anormal, desadaptativo, irracional, donde los protagonistas de todo ello es el sufrimiento, el  vacío  existencial y el sentimiento de la muerte como una suerte, algo en tu interior te dice que has llegado al limite y que o haces algo diferente y rápido a lo que llevas haciendo hasta ahora,  a lo que te ha llevado a esta situación de desgracia , o la vida  terminara acabando para mi. Este momento supone buscar el por que a lo que siento, a buscar el por que no puedo estar bien y disfrutar de la vida cada día. ¿Si no nos sentimos bien estando vivos, para que vivir? Es mejor morir, que estar muriendo en vida. Uno no llega a esta conclusión porque un día se levanta mal al sufrir algo adverso, sino que esto se produce cuando cada día, mes, año que pasa ves que ese sufrimiento parece no tener fondo y mucho menos un fin. La vida se convierte en un amor imposible, sientes que deseas y quieres amarla pero ese deseo es sepultado una y otra vez, y pasa a ser un deseo inalcanzable. Ese deseo inalcanzable no es mas que querer estar sano y querer ser feliz con uno mismo.

Tras años de incomprensión absoluta, donde poco a poco ese deseo de bienestar se va alejando y alejando mas, donde los mejores momentos son con alcohol de por medio, y el miedo y la ansiedad han llegado a un nivel que ya uno no puede soportar debido a su agresividad y malicia, uno decide por fin, por consecuencia de la situación tan delicada y limite, sacar lo que lleva dentro. Y no hay mejor manera que contándoselo a tus personas más allegadas. El sufrimiento había hecho en mi que solo existiera una vela parpadeante con peligro de apagarse, dentro de una enorme mansión oscura sin salida…

Comienza una etapa nueva de búsqueda hacia el origen y el por que de este sinsentido tan penoso que está siendo mi vida. Tras pasar por varios psicólogos y tratamientos antidepresivos, en los cuales no encuentro más que ilusiones fugaces, vacías y falsas de una posible recuperación y cura a mi problema, llega una esperanza de luz llamada Eneagrama. El Eneagrama es una herramienta psicológica, constituida tras muchos años de experiencia y dedicación en la búsqueda del por que de lo que pensamos y sentimos. Yo siempre inconscientemente me preguntaba el origen de todos mis pensamientos y sentimientos, intentando de alguna manera poder explicar por que todo este calvario. Con el conocimiento de esta herramienta por fin entró en mi vida lo que necesitaba para poder sacar fuerzas y poder intentar luchar contra todo mi sufrimiento, por fin tenía una respuesta ante miles de incomprensiones. Con su conocimiento gracias a  mi primer   psicólogo de verdad, digo que fue mi primer psicólogo ya que fue el primero quien antes de ser psicólogo fue persona, una persona que me hizo sentir desde el primer momento credibilidad y confianza, lo cual para mi fue de vital importancia; me ofreció y me abrió hacia dicha herramienta y me hizo creer que lo que me pasaba lo podría superar creyendo en mi desde el primer momento; comencé a tratar los orígenes que había detrás de todo lo que sentía con el fin de poder comprenderlo y por que no, superarlo. Pero la complejidad de mi problema no iba a permitir que esto fuese un camino sencillo donde el positivismo y la ilusión predominaran ante él. El miedo seguía siendo el mismo que años atrás y la ansiedad y la imposibilidad de vivir en paz seguía siendo el pan de cada día. Mi vida seguía siendo un mar de incomprensión donde las olas del sufrimiento me hacían sumergirme en el vació y la desesperación. La vida puede llegar a ser maravillosa pero también puede ser la peor de tus condenas. Tener conocimientos acerca de lo que piensas y sientes es el principio de una nueva dimensión mas allá  de lo ya desgraciadamente vivido, es tener un chaleco salvavidas en ese mar de incomprensión y angustia. Pero ello no supone la cura de mi mal,  sino un aliento de esperanza. Esta cosa inherente a mi, desde bien pequeñito, no iba a temer a la esperanza, el miedo es tan fuerte e intenso como el amor hacia una persona, como al de nuestros padres. Es esa cosa que sabemos que existe pero que no encontramos el método eficaz de darle una respuesta consciente que nos haga entender por que tenemos que tener miedo a algo y nos haga dejar de temerlo para poder vivir cada momento de la vida como un regalo.

Pero una vez presente la esperanza, surge la ilusión y la cual te lleva a buscar y profundizar en  el obstáculo que te impide sonreír cada día. Cuando esa ilusión que llevamos todos en nuestro interior de estar bien y vivir desde la máxima felicidad posible está presente en nuestro interior, surge una luz que te hace enfrentarte a aquello que pensabas que jamas podrías superar. Esa luz es la salud que forma parte de nuestra naturaleza y que aun sin saber de donde venimos y por que existimos, nos hace sentirnos parte de esta misteriosa e inexplicable y grandiosa vida. Esa luz, que estaba prisionera en las mazmorras de la enfermedad, no es más que el simple conocimiento y comprensión del por que a todo mi sufrimiento. Lo simple y sencillo que parecía imposible de ver, pasa a ser lo verdaderamente maravilloso y necesario para  vivir, para volver a sentir, para volver a amar, para volver a sonreír sin pedir permiso o teniéndotelo que ganar como si de algo material se tratase.

El causante de todo mi mal, el desencadenante de todo mi vacío y dolor, el dictador de mis pensamientos y sentimientos, el asesino de mi sentido de la felicidad, el desconocido invisible capaz de hacerme sentir la muerte como la mejor de mis suertes, el culpable de que toda una adolescencia se halla basado en la angustia, en el sufrimiento, en el vacío y en el deseo de no vivir como huida del castigo que supone vivir mi vida; se haya agazapado en lo más profundo de mi interior, en la zona más oscura y escondida donde la inconsciencia es la dueña del lugar, donde los únicos capaces de llevarte a la verdad de su existencia, inhumana,  son el sufrimiento y el vacío, el cáncer de mi existencia: la Fobia o Ansiedad Social.

Uno no comprende que tiene algo mas allá de un simple miedo o temor hasta que su vida llega al caos más absoluto, al punto donde ya todo eso a lo que tenia miedo pero deseaba ya ni siquiera está a un alcance real. Ese miedo que me hacia temer lo que deseaba  en vez de ser algo que me ayudase en la consecución de ello, no solo no me ayudó sino que fue el culpable de que todo aquello que quería fuese el mayor de los imposibles. Os hablo de lo que es dicho trastorno y la incapacidad que supone en el desarrollo personal y espiritual de una persona. Se trata de un trastorno mental, caracterizado por la entrada de pensamientos intrusivos, persistentes e irracionales en la mente, los cuales provocan los sentimientos de miedo y ansiedad tan profunda e incapacitante. El pensamiento intrusivo es aquél sobre el que gira la idea irracional, la cual te perturba haciéndote caer en el vacío de la obsesión y en el pozo de la agonía, sin que puedas ser consciente de ella,  causándote un sufrimiento extremo  Este trastorno tiene un patrón similar al Trastorno Obsesivo Compulsivo, en el cual la obsesión que forma y da vida al  trastorno  es la que rige y condiciona tu vida. En la Ansiedad Social la obsesión gira en torno a la relación de uno mismo con los demás. La persona Fóbica siente un miedo desmedido y obsesivo que le causa una ansiedad imposible de soportar y sobrellevar. La persona ve en las relaciones sociales aquellas pruebas que tiene que pasar para poder vivir y desarrollarse. Esa persona no odia a las demás personas o es una persona que no le guste la gente, todo lo contrario, como seres sociales que somos por nuestra naturaleza, la persona necesita a las demás para vivir de una forma plena y gratificante. Ahí es cuando te das cuenta de que algo en ti no va bien, cuando va en contra de tu propia naturaleza, cuando el  amar y el  ser amado es una utopía. Ese pensamiento obsesivo se caracteriza por el miedo tan profundo a poder no ser aceptado, rechazado o no amado por las demás personas. La persona siente en la interacción social una ansiedad en sus pensamientos que se ven reflejadas fisiológicamente (palpitaciones, náuseas, estomago cerrado, rubor, etc.), debido a la gravedad que supone tener este trastorno. Es un miedo incontrolable a sentirte inferior, a poder ver que no eres inteligente, a poder sentir que no eres interesante y querido por los demás. Sientes como cada palabra, cada gesto, cada mirada de alguien tiene una importancia fundamental y ello te produce  tal presión y tal angustia que termina por hacerte imposible la interacción con los demás.

El miedo hacia los demás, en los cuales pones el medidor de valía que posees, pasa a ser el patrón de tu vida, suponiendo con ello la dependencia de tu bienestar en cada reacción de las demás personas. Imagina vivir viendo que a tu alrededor está todo, que no falta de nada, que simplemente tienes que disfrutar de todo lo que hay en tu vida para alcanzar ese bienestar, que tienes la suerte de tener buenas virtudes, buena familia, buena economía, es decir, lo necesario para que la vida merezca la pena y más; e imagínate a su vez como si Dios te dijera:”Lo tienes todo a tu alcance para ser feliz, lo puedes ver, sentir, tocar, pero dentro de ti va a coexistir el miedo a ser rechazado, a no ser querido o amado, verás en las demás personas los jueces de tu sentido en la vida;  todo tu bienestar y sufrimiento dependerá de como las demás personas te vean, y ante esa circunstancia tu miedo a no ser valioso ante los demás será tan intenso y profundo que cada situación social te producirá tal ansiedad y angustia que las querrás evitar en todo momento. Te dejaré que las evites para que tu sufrimiento sea menor, pero si las evitas no tendrás a nadie que esté ahí para apoyarte, para comprenderte, para animarte, para disfrutar de ellas y ellas contigo, solo te dejaré que vivas esos momentos en tu imaginación aunque después te recordaré que solo esté en tu mente y que es irreal,  estaréis solos tu y el miedo y el miedo te hará culpable de ser tan desgraciado, inútil, tonto, de no ser inteligente, de no ser interesante, de no ser gracioso y tener sentido del humor en todo momento, te culpabilizará de ser soso, subnormal e inerte, y te recordará que por culpa de todo ello estás solo y vacío en la vida”.

Y ante la impotencia y la incapacidad de ver el sentido a esta paradoja que es tu vida, le preguntas:”¿Pero la naturaleza que brindaste al ser humano no era la de ser un ser sociable que tiene en sus genes la capacidad y facilidad de sentirse feliz con los demás? Al hacer la pregunta uno se da cuenta de las vacías y engañosas creencias que tiene el ser humano para la comprensión de la verdad de nuestra existencia. Al nacer buscamos ese amor, afecto y comprensión del por que de nuestro nacimiento y estancia en este mundo y ahí encontramos a nuestros queridos padres. Una vez que sabemos que la vida no es infinita y que esos padres que  nos dieron el amor, el afecto y la comprensión necesaria para darle sentido a nuestra vida, morirán  y nos dejaran ese vacío, el ser busca por su naturaleza creer en un padre eterno, en sustitución de esos padres reales y auténticos, para poder llenar ese vacío que supone el no conocer nuestro origen existencial. Buscan un padre supremo que les proteja de este sinsentido que es la vida, un padre ideal que sustituya a esos verdaderos padres que llenaron con amor y afecto nuestras vidas, pudiéndole dar a ésta un sentido verdadero. Creo que la mayor desgracia y desequilibrio en el ser humano es la incapacidad de saber quienes somos, por que estamos aquí y cual es nuestro sentido en ella. Esto supone tal vacío en nuestra alma que nuestro instinto de supervivencia emocional nos crea una ilusión que nos hace creer en un sentido que responda a la necesidad del por que de la vida y del por que de nuestro ser.

Esa recreación de conversación con Dios no es más que una forma de describir la pureza y la realidad de todos mis sentimientos. Unos sentimientos que te hacen ver mas allá de la simple existencia.

La Ansiedad Social es el cáncer de mi ser. Este trastorno se convierte en el causante de todo el sufrimiento vivido, de la esclavitud de mis pensamientos y de la falta de contacto con la libertad necesaria para poder ser uno mismo, auténticamente y esencialmente, y poder sentirme en paz. Tener este trastorno supone un factor tremendamente condicionante en la persona, el pensamiento obsesivo está presente durante todo el día, cualquier situación social supone un esfuerzo atroz hasta que acaba. Incluso posteriormente de la situación, el pensamiento intrusivo sigue presente en la mente de forma muy intensa, en muchos casos donde la culpabilidad se convierte en el peor de los sentimientos, llevándote a la miseria interior más absoluta. Cuando el miedo que causa el trastorno se apodera de la persona y cuando tal ansiedad y angustia son los dueños de la mente, la persona fóbica no le queda otra que evitar dichas situaciones. Uno se da cuenta de que así nunca solucionará este problema, pero la posibilidad de poder dejar de sufrir en esos terribles momentos se vuelve tan vital que hace que la evasión de las situaciones sociales sea la única solución posible. Aquí es cuando ese trastorno ha conseguido su objetivo, llevar a la persona al vacío y al sinsentido mas absoluto, ya no hay apenas a lo que temer porque ya no hay personas cerca con las que interaccionar debido a la constante y crónica evitación de ellas. Creo que este trastorno solo tiene una va para su curación: el conocimiento del mismo. Hay personas que han estado años y años tratando de tener una vida normal con sus respectivos trabajos y la consecución de muchos objetivos que una persona se propone, y a pesar de ello siguen sintiendo un miedo y una ansiedad que sí, les permite vivir y cumplir con funciones de la vida, pero ¿de que sirve ello si esa persona no puede desplegar toda su capacidad para ser feliz? ¿Que es la vida sin el sentimiento de bienestar y paz interior?: el vacío, la nada, el castigo de estar vivos. Vivir así carece de todo sentido, la vida no puede llegar a ser una supervivencia cada día, no puede ser una lucha  contra algo que solo te hace mal, que va contra tu propia naturaleza y que su objetivo es el de hacerte sufrir sin ningún motivo racional, haciendo de tu  ser un juguete en manos de un niño enrabietado… Desgraciadamente esto es la Ansiedad Social.

Escribir todo esto supone para mi un gran avance y desarrollo en lo que respecta al trastorno. Después de varios años de calvario pero también de mucha experiencia y aprendizaje, soy consciente que para tener la esperanza real de solucionar este grave problema, sacarlo de dentro hacia fuera, hacia los demás, es uno de los pasos más importantes en dicha superación. Esconder el problema dentro de ti solo crea su alimentación y su estancia indefinida. No se puede superar ignorándolo, creyendo que ya se irá, porque cuanto más inconscientes seamos de su existencia, más daño y sufrimiento nos hará. Decir todo esto puede sonar fácil, pero para llegar a esta situación he tenido que pasar por momentos en los cuales mi única salvación era morir y liberarme de esta oscura y maldita vida. He podido no poder contar y exponer todo esto, ya que los que entendáis lo que supone tener este trastorno, tener Ansiedad Social, sabéis que te lleva a los limites más extremos, donde el estar vivo pasa a un segundo plano… Si algo puedo he aprendido a lo largo de toda mi experiencia con el trastorno es que cuanto más busquemos y profundicemos en el origen y en el por que de este problema, más cerca estaremos de su superación. Es algo complejo, difícil, algo sin el más mínimo sentimiento de piedad, pero una vez lo vas conociendo mas y mas, se llega a ser consciente de que dicho trastorno no forma parte de uno mismo, sino que es una enfermedad más que cumple su función de hacer daño al ser. La enfermedad forma parte de nuestras vidas, y asumirlo es la mejor de las opciones, porque solo así podremos buscar los métodos para poder combatir contra ella. Somos salud y enfermedad, pero solo la salud te hace ver algo mas allá que un simple cuerpo formado por creencias egocéntricas e irracionales. ”Crecer y superar la adversidad significa deshacerse de todas las cargas que a uno le impiden avanzar y desarrollarse como alma, solo así podremos desplegar nuestro mayor potencial hacia  el único sentido real y auténtico de esta vida, la Felicidad.

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