Enfermedades funcionales

Del libro «Neurología. Información para pacientes y familiares» de J. F. Martí Massó. Jefe de Servicio de Neurología del Hospital Ntra. Sra. de Aránzazu. Profesor Titular de Neurología de la Universidad del País Vasco. San Sebastián.

Los médicos dividen las enfermedades en dos grandes grupos: funcionales y orgánicas. Las primeras serían aquellas en las que no es posible detectar un órgano alterado. El modo principal de detectar anomalías en los órganos es con el estudio patológico, esto es con la inspección del órgano o con el microscopio. Sin embargo los métodos de estudio han mejorado, y en la actualidad hay que contar que disponemos de otras técnicas que nos pueden indicar que un órgano no funciona bien, debido a una alteración submicroscópica del órgano en cuestión. En resumen, esta clasificación de funcional y orgánica va a depender de los métodos de estudio que dispongamos para detectar la posible alteración orgánica.

Funcional se utiliza de forma inadecuada frecuentemente para calificar a una enfermedad de origen psíquico.

¿No tiene nada, o es nervioso?. Con cierta frecuencia los médicos tras decirle a un enfermo que no tiene nada, le indican que lo que sufre es de tipo nervioso. Probablemente pretenden minimizar la importancia de las enfermedades que no tienen un substrato orgánico conocido. Parece que las enfermedades importantes son aquellas que se conocen bien donde se encuentra la lesión, se las puede ver a través de algún método de exploración con imagen o al menos detectarla mediante un análisis de sangre o de otro tejido o fluido.

Es difícil generalizar la actitud de los médicos ante las enfermedades que globalmente podemos denominar como «funcionales». Algunos piensan que una gran mayoría de estos trastornos no constituyen auténticas enfermedades, que en realidad son síntomas simulados, que el enfermo explota para obtener algún beneficio consciente o inconsciente. Otros creen que estas enfermedades psíquicas están en relación con la personalidad previa del sujeto que lo padece. Por tanto, algunos individuos estarían «inmunizados» frente a este grupo de enfermedades. Otros médicos piensan que estas enfermedades son similares a la neumonía, de forma que cualquiera puede sufrirla.

Un grupo heterogéneo de enfermedades

Basta revisar el libro de clasificación de enfermedades mentales (por ejemplo el DSM-III-R) para comprobar que hay un gran número de enfermedades que forman parte del cuerpo de doctrina de la psiquiatría. Existe un grupo que es denominado «Trastornos mentales orgánicos». Entre ellas se incluyen las demencias, delirios, síntomas de ansiedad o trastornos del ánimo producidos por enfermedades degenerativas, tóxicas o metabólicas. En resumen se tratan de encefalopatías con patología conocida o con causa bien establecida aunque la sintomatología sea del todo superponible a otras enfermedades de causa no bien conocida.

Las diferencias entre estos trastronos son enormes. Baste recordar la que existe entre una enfermedad como la depresión mayor y la esquizofrenia. O de ambas con los trastornos por ansiedad. Conviene, por tanto, evitar la generalización.

¿Son todo este grupo de alteraciones, enfermedades cerebrales?. No hay ninguna duda de que todos los síntomas psicóticos, trastornos por estado de ánimo, trastornos por ansiedad, e incluso las quejas somáticas o ansiedad referidas a enfermedades obedecen a cambios cerebrales.

¿Por qué tratamos de desligar del cerebro estos trastornos?. Existen tres explicaciones para comprender este error: 1. De tipo histórica, 2. La complejidad del funcionamiento cerebral y 3. El defecto de formación de los médicos en el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades.

Ya hemos visto que estamos ante una ciencia joven. Muchos de los conceptos arcaicos erróneos no han sido aun desterrados.

No se conoce bien de que forma cambia el cerebro cuando se altera el ánimo y se produce euforia o depresión, o de que manera los cambios cerebrales pueden modificar los gustos, sentimientos y en definitiva la conducta humana. La complejidad del funcionamiento de nuestro cerebro es tan grande, que estamos muy lejos de conocer los mecanismos por los cuales estos fenómenos tienen lugar.

En las facultades de medicina y en los hospitales la actitud que se tiene con los enfermos con trastornos «funcionales» es muy diferente a la que se tiene con los que sufren enfermedades orgánicas. En general se desprecia, o se le presta poco interés. Incluso la formación que se recibe en psiquiatría es teórica y escasa.

Ansiedad – fobias

Existen un grupo de trastornos englobados dentro de los llamados trastornos por ansiedad. Ansiedad puede considerarse sinónimo de angustia. Se define como un estado de activación del sistema nervioso que se acompaña de sentimientos como miedo o incertidumbre y de cambios corporales como palpitaciones, temblor, sudoración, etc. Esta ansiedad puede ser normal o patológica, cuando ocurre sin un estímulo que lo justifique. Hay un factor de vulnerabilidad personal a que determinadas situaciones causen ansiedad. Esta vulnerabilidad viene determinada por factores hereditarios. Entre un 2 y un 5% de la población sufre de ansiedad.

Fobia es un miedo injustificado ante una situación determinada. La agorafobia es miedo ante un espacio abierta (de «agora» que en griego significa la plaza). Los enfermos refieren mareos con sensación de inestabilidad más o menos prolongada. En realidad el enfermo no percibe el equilibrio correctamente. Se sienten inseguro, aunque la exploración del equilibrio es normal. Esta sensación de mareo, desencadena en ocasiones una crisis de pánico. Lo habitual es que el mareo ocurra preferentemente en determinados espacios abiertos: puentes, supermercados, o haciendo colas en una tienda.

Otras fobias menos incapacitantes generalmente son las claustrofobias: los pacientes temen los espacios cerrados (ascensores, autobuses, etc) o las fobias a animales (Zoofobias), fobias sociales con temor a relacionarse con los demás, etc.

Varios medicamentos tranquilizantes o antidepresivos son útiles en el tratamiento de estos trastornos. Algunas veces hay que administrarlos crónicamente. Los enfermos suelen manifestar sus quejas ante la toma crónica de psicofármacos, pero la calidad de vida puede mejorar significativamente, y en cada caso, hay que valorar las ventajas e inconvenientes de las tomas crónicas de medicamentos.

Fuente: Neurosalud

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Sobran las palabras

Carlos Augusto Alves Santana (Autlán de Navarro, Jalisco, México, 20 de julio de 1947), guitarrista mexicano de rock, latin rock y jazz-rock.Su padre fue violinista en una banda de mariachi y el joven Carlos aprendió tocar el violín, pero cambió a la guitarra cuando tenía ocho años. En 1955 su familia se mudó a Tijuana, y Santana empezó a tocar en clubes y bares en la zona turística. Se quedó en Tijuana cuando su familia se mudó de nuevo, esta vez a San Francisco, California, pero pronto la siguió.

Emociones fuertes sin necesidad de palabras en esta obra maestra en vivo: Samba pa ti

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El cromosoma 15

Un grupo de investigadores del Centro de Genética Medica y Molecular de Barcelona, España, halló que: la duplicación de un segmento del cromosoma 15 de los humanos podría ser la culpable de la susceptibilidad de algunas personas a padecer ataques de pánico, agorafobia y algunos otros trastornos psicológicos relacionados. En un artículo aparecido en agosto de 2001 en la prestigiosa revista Cell, se informa que tras estudiar a un extenso grupo de familias con historia de desórdenes por ansiedad, el equipo encabezado por la doctora Mónica Gratacós, encontró que el 90 % de los miembros de esas familias afectadas presentaban la duplicación de una pequeña región del cromosoma 15. Este desarreglo genético, conocido como DUP25 fue hallado también en el 97 % de pacientes no relacionados entre sí ni con las familias estudiadas, demostrando que la anomalía no era específica de las familias analizadas.

Los cromosomas son los paquetes en los que se comprime y enrolla el material que porta la herencia de los seres vivos: los genes. Los seres humanos tenemos 46 cromosomas, 23 son heredados de la madre y 23 son el legado paterno. En el momento en que se produce la fecundación del óvulo por el espermatozoide, ocurre un fenómeno entre los cromosomas de ambos progenitores conocido como entrecruzamiento, en el cual éstos se juntan e intercambian fragmentos unos de otros. Si alguno de estos intercambios falla, puede darse el caso de duplicaciones, fragmentaciones, inversiones o pérdida de genes. Esto se conoce como aberraciones cromosómicas, una de las cuales es la que produce el fenómeno que hallaron los investigadores.La región duplicada contiene más de 60 genes, de los cuales los científicos han identificado tan solo 23. Al parecer, entre estos genes que se han duplicado hay algunos que contendrían la información para construir proteínas involucradas en el control de la comunicación y la interacción entre las neuronas.

Al ser consultado acerca de este trabajo, el doctor Silvano Zanutto, investigador del Instituto de Biología y Medicina Experimental perteneciente a la UBA-Conicet, dice que «una sensibilidad extrema del cerebro a las situaciones y factores ambientales que producen estrés podría ser consecuencia, como sospechan los investigadores españoles, de una sobreproducción de proteínas relacionadas con funciones neuronales, quizás específicamente con el sistema límbico».

Según explica el experto, esta parte del cerebro está involucrada en la formación de emociones en general, particularmente con la defensa, el escape, la ira, el miedo y otros comportamientos instintivos. Sin embargo, para Zanutto «habría que estudiar muy bien cuál es el efecto concreto que provocan estos genes duplicados para poder hablar con más fundamentos sobre lo que está pasando a nivel de la conducta de un individuo».

En una edición reciente de la revista New Scientist, la doctora Gratacòs comenta: «Se está intentando ahora encontrar exactamente cuáles de los genes del DUP25 son los causantes de estos desórdenes. Si esto se logra, sería posible producir drogas que desactiven esos genes o supriman las proteínas que ellos producen». Pero el ambiente también es muy importante, ya que una persona , aun teniendo la duplicación DUP25 puede no desarrollar ningún miedo. «En las familias afectadas por ejemplo – concluye la investigadora-, el 20% de la gente que presenta esta anomalía cromosómica, no tiene ningún desequilibrio del comportamiento».

Con esto, el científico argentino concuerda: «El desarrollo de desórdenes por ansiedad como los citados en el trabajo español, así como otros varios , está relacionado con varias partes del cerebro, no con una sola, pero aun no se sabe con exactitud qué es lo que los genera y hay que ser cauto a la hora de proponer hipótesis que creen expectativas en la gente».

Desde hace muy poco tiempo, el estudio de las funciones superiores del cerebro tales como la memoria, los recuerdos, la imaginación, la inteligencia o los comportamientos instintivos más básicos, están siendo retomados desde un nuevo punto de vista, en el cual, se intenta entender cómo se producen efectivamente estos procesos cognitivos.

Mediante la formulación de teorías y modelos de circuitos neuronales que puedan reproducir los comportamientos y datos observados, algunos grupos de investigadores en todo el mundo están tratando de desentrañar los mecanismos que dan como resultado la gama extraordinaria de respuestas que podemos realizar frente al entorno.

Este nuevo enfoque del estudio del cerebro es posible, entre otras cosas, gracias al advenimiento de técnicas de obtención de imágenes muy sofisticadas y precisas como la tomografía de emisión de protones (PET) o la resonancia magnética funcional (fMRI), las cuales permiten ver qué regiones del cerebro están activas en un momento determinado cuando se realizan las acciones que se intentan estudiar.

Por ejemplo, cuando uno trata de memorizar algo, se puede ver que se «enciende» una parte del cerebro, mientras que para hablar se activaría otra zona distinta. Gracias a estos avances, la formulación de teorías y modelos que expliquen cómo se logran dichos procesos está creciendo muy rápidamente en los grandes centros científicos del mundo.

En la Argentina, este estudio está siendo enfocado por grupos de investigadores como el del doctor Zanutto. En el laboratorio de Comportamiento animal del IbyME donde trabaja el especialista, se está tratando de descubrir las bases neurales de las conductas instintivas de los animales – el hombre entre ellos- elaborando teorías y utilizando modelos realizados con redes neuronales que, probadas luego en «robots» intentarían dar cuenta de la forma en la cual el cerebro produce las respuestas más básicas con las que se construye el comportamiento.

Es un momento de grandes avances y descubrimientos para entender cómo somos y cómo funcionamos. «En cuanto a las teorías que explican los mecanismos de funcionamiento del cerebro – concluye Zanutto -, estamos como la física en la época de Galileo, con todo por hacer, por imaginar y probar, con un inmenso y desconocido campo para conocer y descubrir, pero es necesario hacerlo de a poco, sentando las bases sobre las que se construirá algún día el conjunto de conocimientos que nos dará la idea de cómo funciona nuestra mente»

 

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Evitación social

Muchas personas recurren en ocasiones a la evitación para eliminar la ansiedad que les producen ciertas situaciones. Sin embargo, la evitación que se produce a veces en la fobia social es generalizada y se da a nivel conductual, emocional y cognitivo. Estas personas evitan prácticamente todo contacto con los demás debido a la ansiedad que sienten. Es decir, no se trata de personas solitarias que prefieren tener pocos contactos con los demás, sino que desean el afecto, amistad y aceptación de los demás pero tienen un miedo al rechazo tan profundo que impide el inicio o la profundización de las amistades. Suelen considerarse a sí mismos socialmente ineptos y ven a los demás como superiores, pensando que los rechazarían o criticarían si los conocieran. Desean acercarse a otras personas pero tienen pocas relaciones sociales, sobre todo pocas relaciones íntimas. Temen iniciar el contacto o responder a la iniciativa de otros de acercarse a ellos porque están seguros de que finalmente serán rechazados.

Los esquemas de pensamiento

Las personas con este trastorno tienen un patrón de pensamiento disfuncional que está en la base de su comportamiento evitativo. Estas creencias reflejan la impresión que tiene de sí mismo y de los demás. Es posible que de niños hayan sido criticados o rechazados por una persona importante para ellos (padre, madre hermano, compañeros). Esto los llevó a desarrollar ciertos esquemas de pensamiento sobre sí mismos, como: «Hay algo defectuoso o malo en mí», «Soy inadecuado», «No gusto a nadie», «No encajo», «Soy diferente y desagradable», y sobre los demás: «Me rechazarán, «No les importo», «No les intereso».

Sin embargo, no todas las personas que son rechazadas o criticadas por los demás desarrollan un trastorno evitativo. Para que esto suceda deben haber interpretado lo sucedido mediante ciertos supuestos y creencias, como: «Si mi madre me trata así, seguramente es porque soy una mala persona», «Si los demás me rechazan es porque soy defectuoso», «No tengo amigos porque soy ridículo», «Si ni siquiera les gusto a mis padres, es imposible que le guste a los demás».

Así pues, las personas evitativas tienden a pensar que todos reaccionarán de la misma manera que aquellos que les criticaron, pues asumen que hubo un motivo real para dichas críticas, y que eso motivo es algo inherente a ellos (algo malo o defectuoso). Por tanto, temen continuamente que los demás descubran que son defectuosos y los rechacen.

Además, tienen miedo de no poder soportar el malestar que les provoca el rechazo, lo consideran como algo terrible que puede tener para ellos consecuencias desastrosas. Esto es debido a que dichos esquemas se formaron en la infancia, época en la que existe una mayor dependencia y necesidad de los demás para sobrevivir. Este miedo los lleva a evitar las relaciones y situaciones sociales.

Interpretan el rechazo de una manera totalmente personal, como si estuviera provocado únicamente por sus carencias personales: «Me ha rechazado porque no valgo nada», «Piensa que soy idiota». Al verlo así, siente un malestar muy intenso y para evitar ese malestar, evita también las situaciones sociales. Al mismo tiempo, las interpretaciones negativas que hace acerca de los motivos de los demás, refuerzan sus creencias básicas. Es decir: «Me ha rechazado porque piensa que soy idiota; lo cual corrobora mi idea de que la gente piensa mal de mí y de que soy idiota». Así se establece un círculo de pensamientos que se alimentan a sí mismos manteniéndose en el tiempo.

Autocrítica

Con frecuencia piensan de sí mismos de un modo negativo y casi nunca cuestionan esos pensamientos, pues los dan por ciertos desde el principio: «Soy aburrido, «Soy inútil», «No soy atractivo», «No soy interesante», «Soy un fracasado», «Soy despreciable».

También suelen tener una serie de pensamientos negativos antes de los encuentros sociales: «No sabré qué decir», «Haré el ridículo», «No le gustaré». Estos pensamientos pueden a veces ser totalmente conscientes, mientras que otras veces la persona no tiene una completa conciencia de ellos, sino que siente principalmente el malestar que le producen y que les empuja a evitar la situación para aliviar ese malestar (ansiedad, depresión).

Reserva

Dado que piensan que no pueden gustar a nadie, tienden a ocultar su verdadera personalidad a los demás. Para hacerlo, impiden que los demás se acerquen a ellos lo bastante como para descubrir lo que creen que son en realidad: raros, inadecuados, estúpidos, etc. y piensan que «En cuanto me conozcan, se darán cuenta de que soy inferior», «Debo evitar que la gente descubra como soy de verdad».

Falta de asertividad

Cuando establecen relaciones con alguien evitan confrontaciones y no son asertivos. Tratan de resultar agradables a esa persona en todo momento, hacer lo que creen que los demás quieren y se sienten siempre al borde del rechazo: «Si hago algo que le desagrade romperá nuestra amistad», «Si cometo algún error me rechazará».

Evitación de emociones negativas

La persona evita pensar sobre temas que le causan malestar emocional. Tolera mal las emociones negativas, como la ansiedad, de modo que cuando las siente busca enseguida un modo de distraerse y no pensar en ello. Cree que si se permite sentir esas emociones negativas, se sentirá abrumado, no podrá soportar el malestar, se hundirá, no podrá funcionar, se quedará bloqueado, etc. Cuando se da cuenta de su evitación, tiende además a criticarse: «Soy un vago». No se da cuenta de que la evitación es el modo que tiene de vérselas con las emociones desagradables.

Evaluaciones negativas de las reacciones de los demás

Estas personas tienen problemas para evaluar de forma realista las reacciones de los demás, tendiendo a interpretar una reacción neutra o incluso positiva, como negativa. Pueden buscar reacciones positivas incluso en personas que no tienen ninguna importancia en sus vidas, como dependientes de comercios, y desean causar a todo el mundo una buena impresión, pues para ellos es sumamente importante que nadie piense mal de ellos. Esto es debido a su creencia de que «Si alguien piensa mal de mí, su crítica tiene que ser cierta». De este modo, temen cualquier situación en la que puedan ser evaluados por los demás, porque las reacciones negativas e incluso las neutras confirman su propia creencia de que no valen nada y no gustan a nadie. No utilizan criterios interiores para juzgarse a sí mismo, sino que se basan en lo que creen que los demás piensan de ellos (y además creen que los demás los ven de manera negativa). E incluso cuando se le presentan pruebas de que gusta a los demás o es aceptado, esta persona tiende a descartarlas o no creerlas. Más bien piensa que si alguien lo acepta es porque no lo conoce de verdad o porque ha logrado engañarle: «Cree que soy competente porque le he engañado o no me conoce de verdad». «Si me conociera más sabría lo torpe que soy».

Problemas para cambiar

Aunque tienen un gran deseo de tener relaciones estrechas con los demás y de cambiar sus vidas, no se ven capaces de hacerlo. Se sienten solos, vacíos e insatisfechos, desean conseguir un trabajo mejor, hacer amigos, tener pareja, y, por lo general, saben qué es lo que tienen que hacer para alcanzar esos objetivos, pero consideran que el precio será demasiado alto: un dolor emocional demasiado intenso como para poder soportarlo. Por este motivo, encuentran múltiples excusas para no hacer lo necesario para alcanzar sus metas: «Si lo hago me sentiré mal», «No me gustará», «Estoy cansado», Lo haré más adelante». Además, no se creen realmente capaces de alcanzar sus objetivos y anticipan el fracaso.

Es también habitual que fantaseen sobre su futuro. Piensan que no pueden alcanzar sus metas por sí mismos, pero que algún día sucederá algo que cambiará sus vidas, que las cosas mejorarán sin que tengan que hacer nada. Incluso en la terapia esperan que el terapeuta los «cure» sin hacer ellos ningún esfuerzo. Dado que se ven como personas ineficaces, esa curación tiene que llegar desde fuera.

Fuente: Portal sobre psicología y salud

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Busca lo más vital

Escena del Libro de la Selva (versión Disney) con mensajes de autoayuda

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Hacia la autoestima positiva

La calidad de vida personal está notablemente influida por la forma como cada persona se percibe y se valora a sí misma. Esta valoración que cada individuo hace de sí mismo es lo que en la literatura científica se conoce con el nombre de autoestima.

Cuando la valoración que hacemos de nosotros mismos es beneficiosa para nuestra calidad de vida se puede decir que tenemos una autoestima positiva, mientras que si es perjudicial nos hallamos ante una autoestima negativa.

La autoestima no es algo fijo ni inamovible, de hecho la autoestima puede cambiarse, es más se va formando a lo largo de nuestra vida.

La mejora de la autoestima es posible actuando sobre los distintos aspectos que la componen. El proceso de mejora de la autoestima es un proceso de aprendizaje, en el que juegan un papel fundamental diversas claves, así como un trabajo continuo de crecimiento personal.

AUTOESTIMA POSITIVA

La autoestima positiva aporta un conjunto de efectos beneficiosos para nuestra salud y calidad de vida, que se manifiestan en el desarrollo de una personalidad más plena y una percepción más satisfactoria de la vida.

· Aumenta la capacidad de afrontar y superar las dificultades personales al enfrentarnos a los problemas con una actitud de confianza personal.
· Fomenta la capacidad de adquirir compromisos y por lo tanto de ser más responsables al no eludirlos por temor.
· Potencia la creatividad al aumentar la confianza en nuestras propias capacidades personales.
· Fundamenta la autonomía personal, al aumentar la confianza en nosotros mismos, tenemos más capacidad de fijar nuestras propias metas.
· Nos permite establecer relaciones sociales más igualitarias y satisfactorias, al ser más asertivas y enfrentarnos a los conflictos con actitud positiva.

AUTOESTIMA NEGATIVA

Cuando la autoestima es negativa, nuestra salud se resiente porque nos falta confianza en nosotros mismos para abordar los sucesivos retos que nos presenta la vida desde una perspectiva positiva y esto hace que nuestra calidad de vida no sea todo lo óptima que pudiera serlo.

· Al faltarnos confianza personal, disminuye nuestra capacidad para enfrentarnos a los múltiples problemas y conflictos que se nos presentan en la vida.
· La falta de confianza hace que evitemos los compromisos y por lo tanto abordemos nuevas responsabilidades, privándonos así de una mayor riqueza en nuestras experiencias vitales, o bien cuando afrontamos nuevos compromisos nos abruman las responabilidades, siendo nuestro umbral de resistencia al conflicto más limitado.
· No contribuye a fomentar nuestra creatividad, puesto que no confiamos en nuestras capacidades personales.
· Al faltarnos autoconfianza, difícilmente nos fijamos metas y aspiraciones propias, por lo que somos más vulnerables a actuar de acuerdo con lo que se espera de nosotros y no de acuerdo a nuestras propias decisiones.
· Las relaciones que establecemos con otras personas no son de igualdad, dado que nuestra falta de confianza nos impide abordar los conflictos personales desde una perspectiva igualitaria, adoptando muchas veces actitudes sumisas o bien agresivas.

LA AUTOESTIMA PUEDE CAMBIARSE

La autoestima no es algo estático sino que puede cambiarse y ser modificada a lo largo de nuestra vida. Para que sea potenciada es importante observar los factores que influyen en la formación de la misma porque, conociéndolos, estaremos en condiciones de modificarlos y corregir aquellos aspectos que limitan la confianza en nosotros mismos.

· La autoestima se forma a través de la observación y apreciación que cada persona hace de sí misma.
· También contribuyen las creencias que cada uno tenemos acerca de la imagen que las demás personas tienen de nosotros.
· Cambiar la autoestima supone modificarla para aumentar la confianza en nuestras propias capacidades personales.

LA AUTOESTIMA SE VA FORMANDO A LO LARGO DE NUESTRA VIDA

El proceso de formación de la autoestima se inicia desde nuestras edades más tempranas y se continúa a lo largo de la edad adulta. En la formación de la autoestima influye el entorno familiar próximo y el contexto cultural en el que nos desarrollamos.

Los modelos familiares se transmiten influyendo en su configuración, no sólo la vinculación afectiva con el mundo adulto, sobre todo con el padre y la madre, sino también el mayor o menor aprecio que se hace de nuestro comportamiento y lo que se espera de nosotros.

Desde pequeños interiorizamos una serie de creencias acerca de lo que se espera de nosotros que vamos asumiendo y, al llegar a la edad adulta tendemos a reafirmar.

Tanto los modelos familiares como los culturales conforman nuestra autoestima, por eso es importante observarlos y revisarlos para tener conciencia de los modelos negativos que hemos interiorizado y así poder cambiarlos.

ASPECTOS QUE COMPONEN LA AUTOESTIMA

Modificar la autoestima para fomentarla y potenciarla positivamente, supone actuar sobre los diferentes componente de la misma:

· Componente cognitivo, supone actuar sobre «lo que pienso» para modificar nuestros pensamientos negativos e irracionales y sustituirlos por pensamientos positivos y racionales.
· Componente afectivo, implica actuar sobre «lo que siento», sobre las emociones y sentimientos que tenemos acerca de nosotros mismos.
· Componente conductual, supone actuar sobre «lo que hago», esto es, sobre el comportamiento, para modificar nuestros actos.

Los tres componentes están muy relacionados entre sí, de manera que actuando sobre uno de ellos, obtenemos efectos sobre los otros dos. Si modifico un pensamiento negativo acerca de mí misma por otro positivo, seguramente me sentiré mejor conmigo mismo y este sentimiento de bienestar me impulsará a actuar, probablemente haciendo algo de lo que no me creía capaz.

ALGUNAS CLAVES PARA MEJORAR LA AUTOESTIMA

La autoestima puede ser mejorada a lo largo de nuestra vida, cuando tomamos conciencia de nosotros mismos y decidimos cambiar el modelo de pensamiento, sentimiento y conducta aprendidos. Cambiar este modelo supone:

· Aceptarnos tal y como somos, para ello hay que tomar conciencia de nosotros mismos cuestionándonos acerca de nuestra autovaloración y reflexionando sobre los modelos familiares y culturales que están influyendo en la opinión que tenemos de nosotros mismos.
· Intentar cambiar los modelos negativos por otros positivos que fomenten nuestra autoestima.
· Controlar la crítica destructiva porque lo que pensamos tiende a cumplirse, es el «autocumplimiento de la profecía», sea positivo o negativo, y por ello si nos mandamos permanentemente mensajes negativos, al interiorizarlos y creérnoslos acabamos actuando de tal forma que propiciamos su cumplimiento.
· Evitar compararnos con otras personas, puesto que cada persona es única y singular no tiene ningún sentido hacerlo y, además, al compararnos siempre encontramos a alguien que a nuestros ojos es mejor o más feliz.

Fuente: Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Champagnat (Mendoza, Argentina).

Para algo más sobre autoestima puedes leer Autoestima (I) y Autoestima (II) en el interesante blog Mis circusntancias

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