Cultura psicológica

Una selección de audios del programa de radio La linterna: Cultura Psicológica por la psicóloga Claudia Mendieta. Ya iba siendo hora de que se hablara sobre estos temas en los medios de comunicación:

FOBIA SOCIAL

AUTOESTIMA (1)

AUTOESTIMA (2)

VALORAR LO QUE TENEMOS

CUANDO ACUDIR AL PSICÓLOGO (1)

CUANDO ACUDIR AL PSICÓLOGO (2)

Publicado en Audios, Fobia Social, psicologia | 3 comentarios

Los artículos más vistos

En estas fechas de recapitulaciones y revisiones del pasado, antes de empezar un nuevo año, que menos que traer aquí el TOP 5 de los artículos publicados en este blog, en base al número de visitas que han recibido desde que fueron publicados hasta el día de hoy. En definitiva los más populares. Aquí los tenéis, incluyendo el enlace y un gráfico que representa el número de visitas diarias que han recibido:

1. Tratamiento del miedo a hablar en público

1-tratamientomiedo.jpg

2. Sesenta y tres frases de autoayuda

3. Trucos para superar la timidez

4. Autoestima

5. Objetivo: Mejorar la autoestima

Publicado en Fobia Social, psicologia, Terapia, Timidez | Etiquetado , | 2 comentarios

El sueño del caracol

Si no conoces la historia conviene que veas este cortometraje hasta el final. Nos habla de un amor adolescente y de la importancia que tiene el saber expresar nuestros sentimientos.

Título: El Sueño del caracol
Primer trabajo en formato cine del autor y director Iván Sainz-Pardo.
Preseleccionado a los Oscars 2001.
Nominado al Deutsche Kurzfilmpreis (Equivalente a los Oscars alemanes) 2001.
Galardonado con mas de 40 premios Internacionales.

Publicado en Fobia Social, Películas, Timidez, Videos | Etiquetado , , , | 8 comentarios

La sociedad capitalista como generadora de la fobia social

Leo un interesante artículo de Jaime Richart que entre otras cosas explica el problema de la fobia social como una consecuencia de la vida competitiva en las sociedades capitalistas. Seguidamente transcribo una parte del artículo:

La identidad y esas recetas son sólo cosas de gente distinguida, de ricos, para ricos y acomoda­dos. Los demás carecemos de identidad y de ego. Dígasele a ése para quien el ahora es una rutina abomina­ble o un infierno, a ese otro al que le ha visitado la ruina fí­sica, mate­rial o moral, o a aquél que sólo se puede dedicar a sobre­vi­vir que, para soportar el pre­sente, no piense en un pasable preté­rito o en un bello sueño…

Una pedagogía entre religiosa y psicológica tendente a anularnos el presente y el yo, está a la orden del día. Se demanda constante auto­defensa y autoayuda. La sociedad capitalista pierde cohesión a pasos agigantados y promueve la individualización patológica cada vez más. El todos contra todos es lo que predomina. De aquí la bús­queda constante de la protección psicológica y moral frente a los demás pero sobre todo frente a uno mismo, pobres de nosotros, materia, ceniza, pavesas…

Llamo dolor social a esa confrontación que el humano ha de librar con sus congéneres en una sociedad especialmente competidora y primitiva en tantos aspectos aunque aparente desarrollo. Primero en ella se inocula la enfermedad del ego ilusionando al infante con so­bresalir y triunfar, pero luego hay que proporcionarle los sinapismos para la derrota de ese ego que tarde o temprano llega siempre en una u otra forma. Con prozac, con la visita del psicólogo y con la auto­ayuda obsesiva se resuelven las cosas de la perra vida en la sociedad canallesca y capitalista… Del «dolor social», que se convierte fácilmente en fobia social, natu­ralmente, se resienten unos más que otros. Todo depende del grado de sensibilidad personal de cada cual. Unos se libran de él precisa­mente no sólo no anulando el ego sino reforzándolo, pensando ex­clu­sivamente en sí mismos, obviando los avatares ajenos; los avata­res, tanto los de quienes les hace imaginar que son más felices que ellos como los que son dignos de compasión. Los otros tratan de anularlo o se les incita a suprimirlo. Así se hacen al final pasto su­culento de los tejemanejes del insaciable mercado y piezas muertas del otro mer­cado, el que ventila el tráfico laboral.

No creo en absoluto que el remedio a la infelicidad presente esté en suprimir el ego. Tampoco está en hincharlo. No se trata de olvi­darnos de nosotros pensando demasiado en los demás. Ni se trata de no pensar en los demás y sólo pensar en uno mismo. Ni creo que vivir exclusivamente el ahora a menos que sea agradable y favora­ble sea solución. La existencia es un juego administrativo que re­quiere ten­sión y elasticidad, adaptación y rebeldía. Todo dosificado. Aquí, en la dosis, radica el secreto de una vida en plenitud. General­mente mora­listas y recetistas de la felicidad o de la huida de la infe­licidad, lucen pretensiones ecuménicas o universales como si todo el mundo viviera materialmente desahogado y pudiera luchar contra el ego y atenerse sólo al ahora.

No tienen en cuenta que los humanos, en estas sociedades tan desigualitaristas, viven en dos planos completamente distintos que imprimen sentidos diferentes a la vida. No es lo mismo el indepen­diente que vive de las rentas o disfruta de una pensión, que la vida del trabajo por cuenta ajena que es como vive la inmensa mayoría. La disyuntiva: o yo o el otro tiene mal arreglo. Si elegimos el yo y te­nemos una mínima sensibilidad no será difícil que nos asalte la sen­sación de haber abusado de él, y si pensamos en el otro más que en nosotros mismos terminaremos con la impresión de que so­mos ton­tos. Hay que vivir el ahora, que, por cierto, no existe propiamente como tal porque es a duras penas sólo una sucesión permanente del ins­tante. Pero que no me anulen el pasado, la nostalgia, la año­ranza, el ensueño de la vida hermosa que raro es el humano que no ha tenido alguna vez; que no me anulen tampoco el futuro, la esperanza, la ilu­sión por un mundo mejor y por un alma, la nuestra, en constante per­fec­ción. Que no me priven de mi imaginación. Que no me atosi­guen esos autores de autoayudas. Lo tengo claro: cualquier pasado fue mejor. Y cualquier futuro es esperanza. No estoy dispuesto a re­nun­ciar ni a la nostalgia unas veces, ni a la ilusión de un mundo nuevo. Ello, aunque sólo sea por confiar en un sueño profundo y re­para­dor. El ego sobredimensionado es enemigo de los otros y hace fácil­mente insoportable el presente. Pero nada se consigue anulando el ego. Sólo poner en bandeja a los demás nuestra miseria. Lo que hemos de hacer es justamente lo contrario: robustecerlo. Robuste­cerlo con medida, pero robustecerlo; no permitiendo que sean los de­más protagonistas de nuestra existencia. La conciencia del pre­sente, por otro lado, esa consciencia de los sesenta se­gundos de que se compone el minuto, es, aun dolorosa, vida. No lo niego. Pero para so­portar mejor el presente, nada como soñar unas veces con el pa­sado y otras con un futuro ilusionante aunque jamás llegue. Los libros de autoayuda, los consejos de moralis­tas religiosos y los eticistas capitalistas, sirven para impedir la Revolución que el mundo pide a gritos, sofocados por los poderes fácticos e institucio­nales, por los medios y por la publicidad. Fuente original: El ego y la debilidad del ahora

Publicado en Fobia Social | Etiquetado , | 3 comentarios

Contribución de un fóbico social

De los comentarios recibidos recientemente extraigo este texto enviado por sauce que he decidido elevarlo a la categoría de Contribución relevante por su claridad de ideas y valioso testimonio personal:

Yo también tengo esta fobia social, no se a qué nivel, porque en general puedo trabajar, salir, etc.. pero me cuesta muchísimo crear relaciones nuevas, hablar frente a un grupo de gente, o a cierta gente que me impone más, etc.. Llevo yendo a un psicólogo algún tiempo, y la verdad es que me hace ver muchas cosas que normalmente no veo, aunque al final la solución sólo la puedo encontrar yo.

Entre lo que me enseña el psicólogo y lo que me caliento yo el tarro, he dado con una serie de recursos, explicaciones e ideas con las que espero poder ayudar a alguien, porque no es fácil encontrar demasiada información útil si no es pagando, así estamos.

Lo primero sería lo de buscar los pensamientos negativos, esto es mejor entenderlo primero. Cualquier sensación, emoción, etc. como el miedo o la vergüenza, van por fuerza precedidos de un pensamiento. Lo que ocurre es que en ocasiones este pensamiento lo hemos interiorizado tanto que ha pasado a nuestro subconsciente, ocurre automáticamente ante cierto tipo de situaciones, y no podemos controlarlo porque ni siquiera lo percibimos. Lo que hay que intentar es ir modificando estos pensamientos que nos hacen sufrir, por otros más realistas y positivos. El ejercicio que se puede hacer, por lo tanto, sería: una vez «a salvo» de estas situaciones podemos intentar buscar estos pensamientos (por escrito) preguntándonos cosas como ¿de qué he tenido tanto miedo? o ¿por qué no he sido capaz de hacer.. (lo que sea)?, y buscar respuestas como «de que se rieran de mi», «de no caerle bien», «de contar algo gracioso y que no se ria nadie», etc.etc.etc. pero siempre buscando respuestas lo más concretas posible, no quedarse en el «de lo que piensen de mi». Luego podemos hacernos una pregunta enormemente útil, ¿qué es lo peor que me puede pasar si.. hablo, participo, cuento un chiste, etc..? lo que nos de miedo en particular a cada uno, e intentar no ser autodestructivos con la pregunta. Por ejemplo: que no tenga gracia y se cree una situación incómoda, o que se me note la timidez y sientan lástima de mi, ¿y luego? «se olvidará lo sucedido con el tiempo», «cuando la gente me conozca más verá que aunque soy tímido tengo muchas cosas buenas». Aunque no encontrásemos una respuesta positiva y las consecuencias nos parezcan horribles, siempre quedará algo que también es importantísimo para superar esta fobia: «habré comprobado que no me he muerto, y que he tenido el valor de hacer esto que para otros será fácil, pero para mí es un gran esfuerzo y lo he hecho, con un par..»

También viene bien observar lo que hemos sentido, en plan diario, escribirlo aunque no lleguemos a ninguna conclusión, para descargarse un poco, ya que es difícil encontrar a alguien que entienda el problema. Yo consigo organizar mucho mejor mis pensamientos por escrito, y se pueden descubrir muchas cosas acerca de uno mismo.

Analizar los logros y los fallos, y lo suyo es conseguir hacerlo cada día, cosa que yo no consigo ni a la de tres, aun sabiendo lo mucho que me ayuda. Sobre todo nos sirven para ir conociendo nuestro miedo en particular (de cada uno) nuestras debilidades, aceptarlas y seguir trabajando con ellas, nuestros mecanismos de defensa, etc.. lo primero es conocer el problema. Al hacerlo, es importante también no culparse por que nos hayamos comportado de una forma que no nos gusta, son mecanismos que casi siempre se crean de pequeños, y de los que ya no somos responsables, sino víctimas.

Luego hay que buscar pensamientos para sustituir a los negativos, una vez, y otra y otra, hasta que en el subconsciente se plantee la posibilidad de modificar estos mecanismos con los que reaccionamos automáticamente. Cuando logremos pillarnos planteándonos la realidad según los pensamientos negativos que ya hemos detectado que utilizamos, intentar con calma pensar en otras opciones con las que interpretar la realidad, más positivas. «Si no le caigo bien no pasa nada, nadie cae bien a todo el mundo, al menos lo habré intentado», «si hago el ridículo veré que no es tan grave, no me he muerto por ello»,… Esto es muy difícil, porque en estado de ansiedad nuestra mente se nubla y no podemos pensar con claridad, muchas veces no se consigue, pero hay que seguir intentándolo, yo a veces estoy con un grupo de gente intentando recordar qué es lo que tenía que pensar para tranquilizarme, intentar luego aceptar el pensamiento e interiorizarlo, o repitiéndolo mentalmente hasta hacerlo mio, es difícil, pero muchas veces da resultado, te tranquilizas y hablas, y si alguien te da la espalda o no te toman en serio otra vez a pensar que da igual, que no lo he hecho, qe otra vez saldrá mejor, y asi. También puede ayudar pensar que no pasa nada por sentir miedo. Poco a poco se va golpeando ese planteamiento irracional de la realidad que nos hace tener tanto miedo.

Ahora va a ocurrir que habrá días que nos veamos incapaces de cambiar nada, que sintamos que no somos capaces de mejorar, que un día consigamos que de resultado y logremos tranquilizarnos y estar mejor, y al otro parezca que vamos para atrás, esto va a pasar mucho y es muy importante no hundirse, seguir intentándolo, porque no se va a arreglar de la noche a la mañana, no existe una poción mágica que nos cure ni una parte de nuestro cerebro donde resida al miedo que se pueda extraer con una cucharita, ojalá. Esto hay que currárselo. Bueno es un royo, pero mas o menos es así, de todas formas cada uno debe ir adaptándolo a su situación, buscando la manera de hacerlo que más le ayude y así.

Otra cosa que hay que hacer, todos los días, y que es posiblemente lo más importante, es enfrentarse al miedo. Todos habremos oído lo de que para vencer al miedo hay que enfrentarse a él, pero no creo que sea tan simple. Hay que saber cómo plantearse este enfrentamiento, en el caso de la fobia social, o en mi caso al menos, lo hago planteándome que me voy a enfrentar al miedo, voy a fallar, y no es tan grave. Si tienes miedo a las alturas, te subes a 20 metros y fallas, te matas. Pero si tienes miedo a no gustarle a alguien, y no le gustas, no te mueres, no se acaba el mundo, no pasa nada demasiado grave. En realidad si que pasa, que nos vamos a sentir mal, que nos vamos a sentir frustrados, pero ¿no te vas a sentir mucho peor si no eres capaz siquiera de intentarlo?¿si luego te das cuenta de que has dejado pasar la oportunidad y no has hecho nada? Es muy importante no dejar de hacer cosas, como ir a trabajar, a clase, quedar con alguien, aún sabiendo que lo vas a pasar mal, porque si vas y no sale bien, y tus miedos se hacen realidad, no pasa nada demasiado grave, puedes hacer el ridículo, que no te hable nadie, que se rían de ti, pero tú lo habrás intentado, te habrás enfrentado a tu miedo y eso luego en el fondo lo agradeces, porque habrás dado un paso para que la enfermedad mejore. aunque lo hayas pasado mal (siempre y cuando no te machaques luego con lo que ha salido mal y veas la parte buena, que has hecho algo que normalmente no te atreves). Si te quedas en casa por miedo, te sentirás luego mucho peor. Hay que hacer cosas que te den miedo porque la mayoría de las veces ocurrirá que si lo pases bien, comprobarás que tu miedo es irracional, y luego te sentirás mejor. A mi me ha pasado que e ido a un sitio que me daba pánico, me he angustiado, no he hablado con nadie, lo he pasado fatal, pero luego de vuelta a casa me he sentido liberado, como si hubiese vencido un reto, en cambio cuando me quedo en casa por culpa del miedo luego me siento fatal conmigo mismo. También me ha pasado ir a un sitio que me daba pánico, llegar y pasarlo bien, hablar con la gente, sentirme relativamente agusto y volver a casa con la autoestima mucho mejor. No hay que quedarse parado.

Ahora bien, el que tiene fobia social tiene bajones de ánimo, y habrá veces que sucumbas al miedo y no lo hagas, no te machaques tampoco ahora, pero la próxima vez inténtalo.

El peor enemigo del fóbico social (en mi caso al menos) es uno mismo. Porque nos culpamos, nos criticamos y nos machacamos, cuando estamos mal no vemos nada bueno en nosotros, y asi no nos podemos sentir seguros. Si no nos gusta cómo somos nos va a costar mucho gustarle a nadie. Somos nuestro peor enemigo, pero al fin y al cabo, la única persona que siempre va a estar a nuestro lado, incondicionalmente, también somos nosotros mismos. Así que no nos queda otra que aceptarnos y tratarnos con algo más de cariño, perdonarnos cuando lo hagamos mal y fijarnos más en cuando lo hacemos bien, en definitiva, aceptarnos como somos y disfrutarlo como podamos.

«A ti te estoy hablando a ti, que nunca sigues mis consejos,
a ti te estoy gritando a ti, que estás metido en mi pellejo,
a ti que estás llorando ahí, al otro lado del espejo,
a ti que no te debo, más que el empujón que anoche,
me llevó a escribir esta canción»
Joaquín Sabina

«Sobreviviré
aunque la soga del tiempo me quiera matar
aunque las penas me ahoguen cada despertar
Sobreviviré, a esta vida que tengo y que es la mía»
Paco Ortega

Publicado en Contribuciones, Fobia Social | 18 comentarios

Tres enlaces alrededor de la fobia social

El miedo : un comentario en el blog Pensamientos y rarezas donde se recomienda el libro «Anatomía del miedo» de José Antonio Marina

El yo : jugosos pensamientos en el blog de Mi vida tímida

Los supuestos trastornos mentales : articulo de prensa en el diario digital La nieva España

Publicado en Fobia Social, psicologia, Timidez | 2 comentarios