Los miedos cotidianos


 

Leo un breve artículo escrito por  Martín Baraldo Dir. ICC Baraldo Consultores De Comunicacion, del que extraígo el siguiente texto:

¿Quién de nosotros no ha visto enrojer sus mejillas en una presentación escolar? Sin embargo, la fobia social se ha extendido en nuestra sociedad y ha sobrepasado las fronteras de la adolescencia.

Una entrevista de trabajo, una reunión con gente que no conocemos, una exposición ante nuestros jefes, encontrarnos con un conocido en la calle. Todas estas acciones parecen muy simples de enfrentar, pero a cientos de personas les provoca reacciones anímicas y físicas que las paralizan. Y por ello comienzan a evitarlas. El miedo al otro se vuelve una patología.

La ansiedad es un síntoma de las sociedades modernas. Se define como una función adaptativa presente en todas las personas que, bajo condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral o académico. Es decir, regula nuestra actitud frente a situaciones amenazantes o preocupantes, de manera que nos induce a reaccionar estratégicamente para evitar riesgos, neutralizarlos, asumirlos o afrontarlos de una manera efectiva.

Pero todos sabemos que en reiteradas ocasiones la ansiedad nos traiciona. Si superamos cierto nivel, comienzan a aparecer síntomas que tienen como consecuencia una disminución en el desempeño. Trasgredimos la barrera de la tranquilidad y presentarnos en público se convierte en una misión imposible.

Junto con Carlos Fara, consultor político y director de Carlos Fara & Asociados, hemos desarrollado un estudio de opinión pública sobre las fobias sociales para responder la siguiente pregunta: ¿A qué situaciones les tenemos miedo? El 22% le teme a hablar en público; el 7%, a encuentros inesperados con desconocidos; el 6%, a las alturas y el 3%, a las reuniones sociales en las que tendrá que relacionarse con otros.

Es interesante observar que gran parte de la sociedad le teme a una situación a la que nos enfrentamos a diario. Y preocupa saber que el 33% de los encuestados afirmó que no poder hablar en público le ha quitado oportunidades laborales y profesionales.

De entre quienes no se animan a hablar en público, el 69% afirma haber perdido oportunidades por no relacionarse con sus superiores en el trabajo y el 65% dijo no haber tenido un buen desempeño en entrevistas laborales. El 49% asumió que no ha logrado un ascenso debido a su miedo a la exposición.

Las personas que sufren estos trastornos son conscientes de sus temores pero no pueden controlarlos. La reacción más frecuente es no atravesar la situación angustiante y dejar pasar las oportunidades. Como resulyado suele parecer la postergación (también conocida como procrastinación) es la tendencia a posponer una tarea o responsabilidad causada por la ansiedad desmedida y el miedo a fallar. La persona que posterga siente una intensa ansiedad por el solo hecho de pensar en lo que debe realizar; entonces lo evita para tranquilizarse, obteniendo de ese modo un alivio temporal.

Sin embargo, el 81% de quienes sienten pánico a exponerse en público cree que puede superarlo simplemente afrontando la situación. Y es lo que recomiendan los especialistas como práctica. El 44% cree que sería conveniente tomar un curso de entrenamiento para superar sus miedos.

Si somos conscientes de que el miedo social, la fobia a los otros, es un problema de nuestro tiempo, es fundamental comenzar a trabajar en esto lo antes posible para mejorar la calidad de vida de quien lo padece.

Las escuelas deben poner atención a este tema y no creer siempre que el bajo rendimiento de alumnos se debe a la vagancia o que un niño es simplemente tímido. Hay casos de chicos, adolescentes o gente mayor que dio un vuelco en su vida luego de someterse a tratamientos psicológicos y, en algunos casos, con ayuda de medicación.

Fuente original

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3 respuestas a Los miedos cotidianos

  1. Andres A. dijo:

    La timidez es natural, pero el miedo o la fobia social puede arruinar relaciones, trabajos, rendimiento, amistades; lo peor es que nadie consulta sobre eso hasta que no vé muy afectada su vida, creo que es primordial estar en acompañamiento con un(a) psicólogo(a).

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  2. julius912 dijo:

    Es exactamente lo que pasa desde mi niñez, los maestros de la escuela me tildaban de distraido y peresoso, tuve que abandonar mis estudios en el primer año de secundaria con el fin de evitar el tener que exponer, estoy de acuerdo en que los maestros deberian prestar mas atencion a l@s niñ@s que presentan este tipo de problemas y afrontarlos desde un punto de vista sicologico.Muy bueno este articulo, muchas gracias.

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  3. francisco dijo:

    hola soy francisco, yo tengo este problema y laverdad todo lo que he leido es exactamente lo que me pasa, desgraciadamente no tengo los recursos como para atender mi problema pero megustaria que me siguieran mandando informacion o consejos sobre este tema.

    GRACIAS.

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