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La ciencia de la compasión
Según el biólogo y monje budista Matthieu Ricard, la felicidad no es una sucesión interminable de placeres que terminan por agotamiento, sino una forma de ser. Y si es así, ¿no deberían nuestros hijos aprender en el colegio a ser felices?
Redes para la Ciencia » Redes 60: La ciencia de la compasión.
Transcripción de la entrevista de Eduard Punset con MatthieuRicard
Revisión sobre el miedo
¿Por qué tenemos miedo? ¿Es un sentimiento real?, ¿nos acompaña desde la infancia?. El documental de Archivos Antología “Mi vida en un calcetín roto” indaga en los estilos afectivos que nos provoca uno de los grandes males que vive la sociedad actual: el miedo.
Enlace: MI VIDA EN UN CALCETÍN ROTO
Los miedos cotidianos
Leo un breve artículo escrito por Martín Baraldo Dir. ICC Baraldo Consultores De Comunicacion, del que extraígo el siguiente texto:
¿Quién de nosotros no ha visto enrojer sus mejillas en una presentación escolar? Sin embargo, la fobia social se ha extendido en nuestra sociedad y ha sobrepasado las fronteras de la adolescencia.
Una entrevista de trabajo, una reunión con gente que no conocemos, una exposición ante nuestros jefes, encontrarnos con un conocido en la calle. Todas estas acciones parecen muy simples de enfrentar, pero a cientos de personas les provoca reacciones anímicas y físicas que las paralizan. Y por ello comienzan a evitarlas. El miedo al otro se vuelve una patología.
La ansiedad es un síntoma de las sociedades modernas. Se define como una función adaptativa presente en todas las personas que, bajo condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral o académico. Es decir, regula nuestra actitud frente a situaciones amenazantes o preocupantes, de manera que nos induce a reaccionar estratégicamente para evitar riesgos, neutralizarlos, asumirlos o afrontarlos de una manera efectiva.
Pero todos sabemos que en reiteradas ocasiones la ansiedad nos traiciona. Si superamos cierto nivel, comienzan a aparecer síntomas que tienen como consecuencia una disminución en el desempeño. Trasgredimos la barrera de la tranquilidad y presentarnos en público se convierte en una misión imposible.
Junto con Carlos Fara, consultor político y director de Carlos Fara & Asociados, hemos desarrollado un estudio de opinión pública sobre las fobias sociales para responder la siguiente pregunta: ¿A qué situaciones les tenemos miedo? El 22% le teme a hablar en público; el 7%, a encuentros inesperados con desconocidos; el 6%, a las alturas y el 3%, a las reuniones sociales en las que tendrá que relacionarse con otros.
Es interesante observar que gran parte de la sociedad le teme a una situación a la que nos enfrentamos a diario. Y preocupa saber que el 33% de los encuestados afirmó que no poder hablar en público le ha quitado oportunidades laborales y profesionales.
De entre quienes no se animan a hablar en público, el 69% afirma haber perdido oportunidades por no relacionarse con sus superiores en el trabajo y el 65% dijo no haber tenido un buen desempeño en entrevistas laborales. El 49% asumió que no ha logrado un ascenso debido a su miedo a la exposición.
Las personas que sufren estos trastornos son conscientes de sus temores pero no pueden controlarlos. La reacción más frecuente es no atravesar la situación angustiante y dejar pasar las oportunidades. Como resulyado suele parecer la postergación (también conocida como procrastinación) es la tendencia a posponer una tarea o responsabilidad causada por la ansiedad desmedida y el miedo a fallar. La persona que posterga siente una intensa ansiedad por el solo hecho de pensar en lo que debe realizar; entonces lo evita para tranquilizarse, obteniendo de ese modo un alivio temporal.
Sin embargo, el 81% de quienes sienten pánico a exponerse en público cree que puede superarlo simplemente afrontando la situación. Y es lo que recomiendan los especialistas como práctica. El 44% cree que sería conveniente tomar un curso de entrenamiento para superar sus miedos.
Si somos conscientes de que el miedo social, la fobia a los otros, es un problema de nuestro tiempo, es fundamental comenzar a trabajar en esto lo antes posible para mejorar la calidad de vida de quien lo padece.
Las escuelas deben poner atención a este tema y no creer siempre que el bajo rendimiento de alumnos se debe a la vagancia o que un niño es simplemente tímido. Hay casos de chicos, adolescentes o gente mayor que dio un vuelco en su vida luego de someterse a tratamientos psicológicos y, en algunos casos, con ayuda de medicación.
A tu salud
Excelente entrevista al Dr. de la Espriella sobre la Fobia Social, particularmente aclaratorios son los comentarios relacionados con la detección en etapa infantil, el diagnóstico y la psicoterapia.
El video corresponde al programa A su S@lud , de una tv local colombiana
Programa de Apoyo Psicológico on-line
Este blog apoya decisisvamente la inicicativa de la Fundación Eduardo Punset, Redes para la Comprensión Pública de la Ciencia, que ha puesto en marcha un programa de Apoyo psicológico online. Los profesionales que colaboran con el proyecto han atendido hasta ahora más de 1000 consultas, la mayoría procedentes de personas que atraviesan una situación de sufrimiento por motivos sociales y emocionales.
Desde aquí, os animamos a utilizar esta herramienta de consulta a todos los que tengais problemas relacionados con la fobia social y otros trastornos psicológicos. Recibiréis la respuesta y orientación de un especialista.
Tu pregunta debes enviarla a apoyopsiconline@redesparalaciencia.com
Este servicio de Apoyo Psicológico es un canal abierto a todas las personas interesadas, que permite a los visitantes leer todos los casos que se publican, acceder a la respuesta que aportan los profesionales y hacer comentarios desde su propia experiencia. Aquí no solo encuentra apoyo quien expone su problema, sino todas las personas que se sientan identificadas con una consulta.
Una vez enviada una consulta se sigue los siguientes pasos:
- Se la reenvía a un profesional del área relacionada con la consulta, el cual responderá basándose en evidencias científicas.
- Después de eliminar todos los datos personales que permitan identificar a la persona que envía la pregunta y de editarla, se subirá a al portal Redes para la Ciencia en la página de Apoyo Psicologico on-line, donde las demás personas pueden aprender también de la respuesta, opinar y dar sugerencias.
- Procura ser concreto en tu consulta; cíñete al problema o a la duda e intenta no extenderte más de media página. Esta sección no pretende solucionar problemas, pero sí generar debate y compartir emociones, preocupaciones, dudas…
Tres respuestas de un psiquiatra
Juan José López-Ibor Aliño (Madrid 1941), catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense y jefe de servicio del Hospital San Carlos, habló de lo que pueden considerarse enfermedades mentales emergentes en una sesión de la Real Academia de Medicina del Principado de Asturias. López-Ibor ha vivido la evolución de su disciplina desde los tiempos crudos de su padre, en los que la enfermedad mental tenía el estigma de lo incurable, hasta los momentos actuales en los que recibe la misma consideración que cualquier otra patología.
- ¿No hemos pasado de menospreciar la enfermedad mental a la psiquiatrización de muchos males?
- En los años 70 se produjo en Estados Unidos un esfuerzo enorme para intentar unificar los criterios de diagnóstico en psiquiatría. Las clasificaciones modernas, que empiezan en 1980, se basan en la descripción de los síntomas de las enfermedades, porque en los síntomas los psiquiatras nos ponemos en seguida de acuerdo, es fácil. Lo que resulta más complejo es construir una enfermedad a partir de esos síntomas. Pero ese procedimiento conlleva el riesgo de psiquiatrizar y de convertir, por ejemplo, la timidez en una enfermedad. ¿Cuándo podemos considerarla una patología? Para responder a eso recurrimos a otros criterios que no tienen que ver con los síntomas sino con valores. Si un tímido vive esa condición como un sufrimiento, recurrirá al médico, al igual que si le genera una discapacidad como no poder hablar en público. La timidez más sufrimiento o más discapacidad es fobia social. Esos dos criterios, sufrimiento o discapacidad, son los que se consideran clínicamente significativos, porque, entre otras cosas, provocan que el paciente recurra al médico, y sirven de contrapeso para no psiquiatrizar cualquier comportamiento. Esa es una definición muy pragmática pero que no entra en la naturaleza de las cosas. El esfuerzo que hay ahora es ir un paso más allá pero resulta muy difícil determinar los límites entre la enfermedad y lo que no lo es.
- Usted habrá vivido de una manera muy directa el despegue de la psiquiatría en España.
- No sólo es despegue, es integración. Cuando yo empecé había tres psiquiatrías, no una. Una se hacía en los hospitales psiquiátricos, que eran instituciones que, entre otras cosas, tenían un cementerio porque los enfermos ingresaban allí de por vida. Otra esa una psiquiatría muy social, muy comunitaria, donde la enfermedad no existía sino sólo los problemas sociales, que había que resolverlos, y una tercera muy psicológica, interesada sólo en los mecanismos psíquicos, aprendidos o generados en el pasado que había que investigar. Eran tres psiquiatrías radicalmente distintas e intelectualmente enfrentadas unas con otras, no podían entenderse entre ellas. Eso ha cambiado. La psiquiatría se ha convertido en una disciplina, lo que facilita su aceptación en los medios médicos. El estigma de la enfermedad mental, que es importante y en algunas más que en otras, ha disminuido bastante porque se conocen mejor los males, se diagnostican y se tratan como cualquier otra enfermedad. Nosotros hicimos una serie de estudios sobre la imagen de la enfermedad mental, el primero de ellos en 1978, otro catorce años después y un tercero más tarde. Comprobamos que a finales de los años 70 la depresión se consideraba una debilidad psíquica, los deprimidos eran flojos mentales, y para superar eso había que hablar con el cura o con el vecino. Poco a poco se fue convirtiendo en una enfermedad más, que tiene un diagnóstico y un tratamiento. Ese es un cambio que se ha gestado en veinte años en España y, en general, en todo el mundo.
- Si desde la perspectiva de la psiquiatría se le pidiese un diagnóstico de la sociedad contemporánea, ¿cuál sería?
- A mí no me gusta hacer diagnósticos fuera del despacho, no soy de los que caen en la tentación de explicar que si la felicidad es no sé qué. De lo que sí puedo hablar es de las características de esta sociedad posmoderna, con grandes valores y enormes defectos, entre ellos el subjetivismo y una relativización que nos ha llevado al «todo vale». Por un lado hace que el sujeto sea más libre y más autónomo pero al mismo tiempo implica la responsabilidad de serlo. El otro rasgo es la inmediatez, el ver las guerras en directo, por ejemplo, o el tener que adoptar decisiones rápidas sobre asuntos que con cierto sosiego se podrían ver de otra manera.


























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