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Los programas de autoayuda por internet
En el Número 55 de la revista Mente y Cerebro, que lleva por título Neuropsicología del Yo, encontramos en la sección Encefaloscopio este interesante articulo de la psicoterapeuta Tori Rodríguez (Roswell, Georgia, USA), que es un resumen traducido al español de su articulo publicado a finales del 2011 en en la célebre revista Scientific American Mind:
Se podría pensar que tratamientos contra la fobia social que eliminen el contacto personal entre paciente y terapeuta –e incluso al propio terapeuta– serían motivo de guasa. Sin embargo, dos estudios indican que son eficaces. La terapia en línea, dirigida y controlada por el propio paciente, puede ofrecer alivio en una amplia variedad de trastornos psíquicos.
En el primer estudio, publicado en Australian and North Zealand Journal of Psychiatry en octubre de 2010, se destacaba que la terapia cognitivo-conductual (TCC), autodirigida a través de la Red, reducía los síntomas de fobia social en la mayoría de los participantes. El programa TCC por Internet constaba de ocho lecciones en línea cuyos componentes eran similares a las enseñanzas vis-à-vis: explicaciones sobre síntomas y tratamientos; indicaciones para afrontar los pensamientos negativos y convicciones profundas que dan sostén a la fobia social; preparación para tratar los síntomas físicos del pánico; exposición gradual a situaciones sociales, y técnicas para evitar recaídas.
En otro estudio se ha investigado si la ayuda de un terapeuta por teléfono o a través del correo electrónico podría influir en el resultado del tratamiento en línea de la fobia sociale. En el artículo, publicado en Behavior Research and Therapy en marzo de 2011, se afirmaba que los programas son igualmente eficaces, con o sin la participación de terapeutas.
El experimento de octubre de 2011 ha sido el último de ocho estudios sobre autoayuda a través de Internet dirigidos por Nickolai Titov, director del eCenter Clinic en la Universidad Macquarie, en Sidney. El equipo ha efectuado también 20 ensayos sobre otros cuadros clínicos, como depresión y angustia generalizada. Titov afirma que una fórmula similar parece funcionar también en todos estos cuadros.
En vista de que este tipo de programas está proliferando por doquier en Internet, Titov recomienda a los usuarios que verifiquen las credenciales de sus creadores y patrocinadores, y que comprueben que los regímenes se fundan en datos reales. Sugiere consultar AnxietyOnline, un magnífico recurso que ofrece, a través de la Red, tratamientos gratuitos o económicos para diversos cuadros de ansiedad.
En España existe un programa para consultas psicológicas gratuitas que puede ser un primer paso.
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Las redes sociales: un apoyo o un obstáculo.
La existencia de las redes sociales y su uso cotidiano es ya un hecho incuestionable que tiene indicios de ir en continuo aumento hasta incorporarse en la vida de nuestra sociedad como un elemento indispensable.
Es interesante considerar la influencia que pueden tener las redes sociales en las personas con fobia social, al ser éste un trastorno que implica una percepción errónea de la realidad, déficit en habilidades sociales y miedo a las relaciones cara a cara.
En un artículo de prensa firmado por FANNY D. ARIAS CH. encontramos esta aportación de opiniones de algunos especialistas consultados:
El doctor Gustavo Bustamante, director general de la Fundación Fobia Club, en Argentina, dice -en un escrito publicado en entremujeres.com- que con el auge de las redes sociales, algunas personas que sufren este problema las utilizan para expresarse y aprovechan la identidad velada que les da la web. Bustamante subraya que las redes sociales pueden generar un espacio positivo para los que padecen fobia social, ya que les dan la posibilidad de conversar e interactuar más frecuentemente con otras personas.
En Panamá, según una encuesta de Unimer, hecha en noviembre de 2010, aproximadamente 1 de cada 5 adultos ha ingresado a redes sociales y de ellos el 21% cree que estos espacios de internet les permiten decir cosas que no diría frente a otros.
A través de las redes sociales la persona con fobia social podría empezar por lo menos una interacción, aunque sea virtual, con otra persona y lo que la haría sentir un poco más segura a la hora de iniciar o seguir conversaciones con personas desconocidas, considera el psicólogo Nefthaly Montenegro. Sin embargo, a su vez anota que esta vía lo que hace también es que la persona tenga una barrera, o sea, esta es una solución temporal a su problema, pues al final no enfrenta situaciones reales de estar en contacto “cara a cara” con otras personas y eso es lo que busca en el tratamiento psicológico.
En términos terapéuticos para la fobia social es necesaria la exposición real, junto a la reestructuración de las ideas disfuncionales sobre sí mismo, aclara Ricardo Turner, psicólogo de la Clínica Psicológica de la Universidad de Panamá. “Las redes sociales proveen un espacio aislado en el cual la exposición es poca, por no decir nula”, sostiene.
Es decir, Facebook, Twiter, entre otras redes, son espacios virtuales que sirven para el contacto y podrían ofrecer alguna ayuda como apoyo, información, tips y demás, incluso podría ser un escenario de ensayo, pero la ayuda verdadera vendría con la exposición real, explica.
Por su parte, la psicóloga Lil Marieta Cheng señala que en entrevistas a personas que padecen esta fobia, manifiestan que a menudo cuando mediante las redes sociales logran contactar a alguien para verse en persona, no llegan al lugar o no entran por temor a enfrentarse con el otro. Luego, abandonan el sistema para no encontrarse nuevamente con ellos en la web, cuenta.
Por otro lado, las redes sociales podrían generar un espacio positivo para los que tienen fobia social, pues por lo menos la persona está iniciando una interacción con personas desconocidas y le permitirá poner en práctica habilidades de comunicación a nivel escrito, resalta Montenegro. Y en contra, advierte, está que la persona debido al temor puede quedar estancada en esta dinámica de las redes sociales sin poder cumplir el principal objetivo del tratamiento psicológico que es que la persona logre la interacción directa a nivel social, permitiéndole desarrollarse a nivel personal, laboral y otros. “O sea que la persona pueda ser funcional en todos o la mayoría de los aspectos de su vida”.
En fin, Marieta Cheng deja claro que dependiendo de la afectación de cada individuo, las redes sociales pueden ayudar a relacionarse, aun cuando es recomendable el tratamiento con algún especialista para establecer terapias que permitan pasar de este sistema de comunicación a uno real y cotidiano, y así lograr disminuir la ansiedad provocada por esta condición. Si el individuo afectado por esta fobia no es tratado, se corre el riesgo de que se circunscriba, únicamente, a este tipo de relación virtual. Poner una pantalla entre él y las otras personas lo protege en cierta forma, pero no contribuye a enfrentar el problema en sí, concluye.
En definitiva, los recursos tecnológicos pueden favorecer las relaciones vinculares de aquellas personas con dificultades para comunicarse cara a cara. Sin embargo, constituyen sólo una herramienta más para enfrentar el problema.
Fuente: Prensa.com
Programa de Apoyo Psicológico on-line
Este blog apoya decisisvamente la inicicativa de la Fundación Eduardo Punset, Redes para la Comprensión Pública de la Ciencia, que ha puesto en marcha un programa de Apoyo psicológico online. Los profesionales que colaboran con el proyecto han atendido hasta ahora más de 1000 consultas, la mayoría procedentes de personas que atraviesan una situación de sufrimiento por motivos sociales y emocionales.
Desde aquí, os animamos a utilizar esta herramienta de consulta a todos los que tengais problemas relacionados con la fobia social y otros trastornos psicológicos. Recibiréis la respuesta y orientación de un especialista.
Tu pregunta debes enviarla a apoyopsiconline@redesparalaciencia.com
Este servicio de Apoyo Psicológico es un canal abierto a todas las personas interesadas, que permite a los visitantes leer todos los casos que se publican, acceder a la respuesta que aportan los profesionales y hacer comentarios desde su propia experiencia. Aquí no solo encuentra apoyo quien expone su problema, sino todas las personas que se sientan identificadas con una consulta.
Una vez enviada una consulta se sigue los siguientes pasos:
- Se la reenvía a un profesional del área relacionada con la consulta, el cual responderá basándose en evidencias científicas.
- Después de eliminar todos los datos personales que permitan identificar a la persona que envía la pregunta y de editarla, se subirá a al portal Redes para la Ciencia en la página de Apoyo Psicologico on-line, donde las demás personas pueden aprender también de la respuesta, opinar y dar sugerencias.
- Procura ser concreto en tu consulta; cíñete al problema o a la duda e intenta no extenderte más de media página. Esta sección no pretende solucionar problemas, pero sí generar debate y compartir emociones, preocupaciones, dudas…
La buena costumbre de compartir
Buscando en la biblioteca virtual de los blogs encontré textos que deseo compartir:
Hay quien quiere cruzar los mares
Un nuevo blog, Cabezas inquietas, que nació con el 2010 y que me interesó por los temas que trata y la forma en que lo hace.
Causas de la fobia social
Revisión muy completa del estado actual del conocimiento sobre este tema. Excelente trabajo de mi amigo Roberto.
No hay nada más incierto que la percepción del mundo exterior
Del blog de Eduard Punset, un maestro de la divulgación científica.
Apezz la abeja
En los últimos días, se habla en los blogs y páginas web de un hecho referido a un agregador de noticias famoso que se presenta con el símbolos del elefante y recibe el nombre de Menéame.
Con los pesados y lentos movimientos de sus mastodónticas patas aplastaba sin piedad a quien osara acercarse para ofrecer sus humildes noticias. Pero un día muchos pequeños usuarios se rebelaron contra el gran dictador (ese dia fue conocido como el Ban Day).
Salieron en busca de un lugar sin imposiciones ni limitaciones.
Por casualidad pasaba por allí una pequeña abeja a la que llamaban Apezz, quien les propuso un nuevo mundo, lejos de la supremacía del elefante, en donde existiese participación y un trato democrático.
Era la esperanza de una vida mejor y más justa.
Más información sobre le tema en los siguientes enlaces:
El Ban Day como alegoría del Derecho
Entrevista a Ricardo Galli sobre lo sucedido en Menéame
¿Internet produce depresión y aislamiento?

La alarma saltó a la prensa cuando el New York Times publicó las conclusiones del estudio Pittsburgh: el uso de Internet genera depresión y soledad. Sin embargo, el estudio contenía una serie de errores metodológicos que impiden extraer conclusiones de él. Las investigaciones más recientes muestran resultados muy distintos.
“El uso de Internet disminuye las relaciones sociales y provoca aislamiento social, soledad, y depresión”. Ésta era una de las principales conclusiones del estudio Pittsburgh, realizado por Robert Kraut y sus colegas de la Universidad de Carnegie Mellon. El estudio fue publicado en el número de septiembre de 1998 del American Psychologist y ya el 30 de agosto el New York Times reproducía sus principales conclusiones: “Un mundo triste y solitario descubierto en el ciberespacio”, rezaba el titular.
Todavía hoy es frecuente encontrar en cualquier medio noticias y comentarios alarmantes sobre los posibles efectos nocivos de Internet sobre la salud psíquica de las personas. Si fuera cierto, la principal implicación del estudio sería la inmediata necesidad de implantar políticas sociales encaminadas a prevenir los efectos nocivos de Internet sobre la salud mental.
Errores metodológicos
Pero las críticas de los muchos científicos que mostraron que el estudio Pittsburgh contenía errores metodológicos que hacían imposible extraer conclusiones de él, nunca llegaron a la prensa. Una de estas críticas, publicada por Judith Shapiro (1999), también en el American Psychologist, ponía de manifiesto que el estudio Pittsburgh carecía de una condición de control, algo imprescindible en cualquier investigación que pretenda sacar conclusiones causa-efecto.
El estudio Pittsburgh estaba hecho con una muestra de personas sociables y participativas, en las que se observó que tras dos años de utilización de Internet había disminuido pequeña pero significativamente (en palabras de los propios autores) su nivel de participación social y de bienestar psicológico.
Como indica Shapiro, para estar seguros de que esos resultados se debían al uso de Internet y no a cualquier otra cosa, era necesario haber dividido a todos los participantes en dos grupos de igual tamaño e idénticos en todas las características antes de comenzar el estudio y haber dado acceso a Internet solo a la mitad de ellos. Solo de esta forma sería posible concluir con garantías que el uso de Internet, y no cualquier otra variable, era la causa de los resultados observados en el grupo con conexión a Internet.
En ausencia de una condición de control, los resultados del estudio pudieron ser debidos a demasiadas causas; incluso al fenómeno conocido como regresión a la media, que significa que siempre que se selecciona una muestra por su alto valor en alguna variable, en este caso, el alto nivel de sociabilidad de los participantes, la muestra tiende a regresar a los valores normales de la media con el paso del tiempo.
Tal y como reconocieron incluso los propios autores del estudio Pittsburgh, si en vez de una muestra compuesta por personas sociables y participativas hubieran utilizado una muestra de personas con menos contactos sociales, es muy posible que el uso de Internet se hubiera mostrado beneficioso en vez de perjudicial para la salud.
Resultados recientes
De hecho, las investigaciones realizadas con posterioridad están mostrando resultados totalmente distintos. Al contrario de lo que sugerían Kraut y colaboradores en el estudio original, se ha observado que la gente utiliza Internet para mantener el contacto con sus seres queridos más que como sustituto de estas relaciones (Pew Research Center, 2000; Wellman y Gulia, 1999), y que en algunos casos el uso de Internet puede servir incluso para disminuir la depresión y la soledad más que para aumentarla (LaRose y cols., 2001, McKenna y Bargh, 2000).
Sí se ha verificado, no obstante, que pueden darse ciertos niveles de estrés con el uso de Internet. Pero esto ocurre, por lo general, en los usuarios que llevan menos de dos años conectados. Según el artículo publicado en 2001 por LaRose y sus colegas en el Journal of Online Behavior, el estrés de la red desaparece con la experiencia, y se debe probablemente a que los usuarios noveles carecen de los recursos tanto técnicos como humanos para moverse con soltura en Internet.
Parece, por tanto, que facilitar a los usuarios noveles una mayor educación, no solo en cuanto a los aspectos técnicos, sino sobre todo en cuanto a los aspectos de seguridad y de relación social necesarios para desenvolverse adecuadamente en el mundo virtual, podría ser suficiente para reducir sensiblemente el estrés que puede producir la red en los primeros años de conexión.
BIBLIOGRAFÍA
McKenna, K. Y. A. y Bargh, J. A. (2000). Plan 9 from cyberspace: The implications of the Internet for personality and social psychology. Personality and Social Psychology Review, 4 (1), 57-75
Shapiro, J.S. (1999). Loneliness: Paradox or artifact? American Psychologist, 54 (9), 782-783.
Wellman, B. y Gulia, M. (1999). Virtual communities as communities: Net surfers don’t ride alone. In. M. A. Smith & P. Kollock (Eds.), Communities in cyberspace (pp. 167-194). NY: Routledge.
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