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Un gran ejemplo a seguir
Presentación
La primera sesión con el psicólogo
Anrtes de entrar en clase
Si te interesa ir haciendo el seguimiento de los videos de Anabel y sus comentarios, puedes ir a su blog:
http://anabeellee.tumblr.
com/
Y si quieres contactar directamente con ella, aqui tienes su correo: manoplaslee@gmail.com
GRACIAS ANABEL
Actitud positiva
Según nos dice su autora Monzerrat8: “Quise hacer este sencillo vídeo, porque me he dado cuenta que el principal problema en los que padecen fobia social son los constantes pensamientos negativos, que muchas veces son inexistentes, los primeros diez son pensamientos y acciones que en base a mi experiencia me han ayudado, y los demás son frases y proverbios de distintas fuentes que también te ayudan adquirir una actitud positiva”.
El virus del miedo
Dicen los entendidos que es bueno intentar definirnos a nosotros mismos. Internet es una buena herramienta para esta “autoterapia”, para hablar de uno mismo y explicar a los demás como creemos ser.
Un buen ejemplo es el de la autora del blog Mi Paraiso Desierto quien a modo de presentación escribe:
S
oy la joven asocial que se sienta en el fondo del salón. La que trata de pasar desapercibida de la mirada de la gente. La que se escoda tras los audífonos antes de salir de casa. Soy la persona mas solitaria que conoces. Soy aquella a la que preguntas una y otra vez: “¿Por qué eres tan seria?”. Soy la que siempre responde: “No lo sé”. Esta soy yo. Estudiante, soñadora, feliz a mi modo, adoradora fiel de los animales. La fotógrafa frustrada. La que se cruza la calle para no tener que saludarte. La que tiene fobia social y la disfruta. La que sueña con ir a Japón y a la Luna. La adicta a la Coca-Cola. La que padece insomnio por la noche. La que muchas veces sonríe por mera cortesía. La que ama la navidad y los días de inverno. A la que no le gusta presumir nada de lo que tiene. Soy la que nunca comienzo una conversación en el messenger. La que odia las cadenas. A la que no le gustan las grandes ciudades, ni el trafico caótico de los Lunes. La niña extraterrestre con nacionalidad mexicana. Simple ciudadana del mundo. Esa soy yo y este… es mi paraíso desierto… un lugar donde puedo hablar de lo que nunca me atrevería a decirte en persona.
En su blog personal, cuya lectura recomiendo, trata a manera de diario temas muy variados, actuales e interesantes, pero casi nunca habla de su fobia social. Sin embargo, tranascribo aqui una excelente aportación en donde nos habla de los motivos de ese silencio y de su vida con la fobia social a la que llama “el virus del miedo”, como una canción de Ismael Serrano.
Son muchas las razones por las que no suelo hablar de este problema en mi blog, pero aquí van algunas de ellas:
La buena costumbre de compartir
Buscando en la biblioteca virtual de los blogs encontré textos que deseo compartir:
Hay quien quiere cruzar los mares
Un nuevo blog, Cabezas inquietas, que nació con el 2010 y que me interesó por los temas que trata y la forma en que lo hace.
Causas de la fobia social
Revisión muy completa del estado actual del conocimiento sobre este tema. Excelente trabajo de mi amigo Roberto.
No hay nada más incierto que la percepción del mundo exterior
Del blog de Eduard Punset, un maestro de la divulgación científica.
¿Por qué la Fobia Social es subdiagnosticada?
Es muy grato para mi poder presentar el texto que sigue, escrito por alguien que explora el mundo de la Fobia Social buscando superar las dificultades y barreras generadas por este trastorno. Tal como indica su propio autor: “La razón central de mi interés por este artículo es compartir mi experiencia para que sea de utilidad a profesionales del área de la salud mental, en la detección y realización del diagnóstico de Fobia Social”. Mis felicitaciones por tan honesta y postiva actitud. Una colaboración asi justifica por si sola la existencia de este blog.
AUTOR: Roberto Neumann Ringeling
A pesar de ser la Fobia Social un trastorno extremadamente discapacitante, y causa de difundidos sufrimientos, mi experiencia a lo largo de los años indica que es subdiagnosticada, aún después de repetidas sesiones de terapia y de repetidas consultas a diferentes profesionales.
A continuación expongo algunas razones probables que, en retrospectiva y con la ventaja de conocer actualmente mi diagnóstico, en mi opinión, ayudarían a explicar por qué el diagnóstico de Fobia Social no se realizó en mi persona oportunamente, aún existiendo tanta información sobre este trastorno.
Síntomas clásicos de la fobia social.
Si una persona acude a una consulta y comienza a explayarse sobre situaciones sociales donde experimenta gran temor o ansiedad, como por ejemplo, dar una charla, asistir a reuniones informales, asistir a fiestas, etc., y si además muestra muchos de los síntomas físicos del trastorno como palpitaciones, temblores y sudoración, entonces el cuadro de fondo está relativamente a la vista. Resulta evidente que la persona padece de un trastorno de ansiedad social y el diagnóstico de Fobia Social probablemente no tardaría mucho en realizarse.
El problema es que no muy a menudo llegan pacientes a las consultas describiendo los síntomas “clásicos” de Fobia Social, porque simplemente estos síntomas están ocultos detrás de una enredada malla de dificultades personales, difícil de descifrar incluso para el mismo profesional. Esta es una razón, a mi juicio, de por qué el diagnóstico de Fobia Social no se realiza.
Por lo tanto, cuando los síntomas de la Fobia Social son evidentes y están a la vista, el diagnóstico se realiza sin dificultades como se hace en muchas personas (menos del 20%). Sin embargo, cuando los síntomas no están tan a la vista, por razones que expongo abajo, la detección de este trastorno se dificulta enormemente, y el diagnóstico puede postergarse indefinidamente como pareciera ser el caso de mucha gente que padece este infortunio, y como fue el caso mío.
Niveles de intensidad mediana de Fobia Social
Cuando una Fobia Social está generalizada y el grado de ansiedad en situaciones de interacción social o de actuación en público es sólo de mediana intensidad, da la impresión que las dificultades pueden superarse con fuerza de voluntad y terapia adecuada, de la misma forma como lo haría cualquier persona con similares dificultades (pero que no padece del trastorno). A mi entender, esta es la razón por la cual yo asistí a innumerables sesiones de terapia, sin advertir que esto no darían el resultado deseado porque el diagnóstico de Fobia Social no se había realizado.
Específicamente, las dificultades generales de desenvolvimiento social que pueda tener una persona corriente se pueden confundir con los mismos problemas que tiene un fóbico social, excepto que las causas son totalmente diferentes. Por ejemplo, una persona corriente puede presentar cierto grado de retraimiento social debido a una autoestima baja, pero aunque en el fóbico social puede ocurrir lo mismo, el retraimiento no se debe a su autoestima negativa sino que forma parte del trastorno.
Esta es una razón por la cual el diagnóstico de Fobia Social en mi persona no se realizó. El hecho de que mi problemática fuera bastante parecida a la problemática de cualquier otra persona, confundió el juicio clínico de los terapeutas e impidió que el cuadro de fondo fuera diagnosticado. Ningún terapeuta sospechó que mi caso se trataba de una Fobia Social, seguramente debido a que los síntomas clásicos de esta fobia no estaban presentes, o al menos no eran tan evidentes.
En mi opinión, ésta es la gran causa por la cual el trastorno de Fobia Social es subdiagnosticado. La naturaleza de los síntomas del trastorno es confusa, se confunde con aflicciones de personas que no padecen el trastorno y, por lo tanto, la historia se repite en otros individuos de la misma forma como se repitió en mi persona, vale decir, a menos que un paciente llegue a una consulta describiendo síntomas obvios de fobia social, el trastorno no se diagnostica y la terapia puede continuar en forma indefinida.
El efecto amigo
En mi experiencia de haber vivido con fobia social desde los diez o doce años, he notado que a través de los años, siempre aparecen personas amigas donde existe y se genera gran interés por la amistad. En presencia de estas personas la fobia social desaparece, haciendo que la relación sea absolutamente normal (casi en forma calcada como aparece mencionado en la literatura). El por qué esta situación es así no la conozco, pero sí me doy cuenta que puede presentar una confusión para el diagnóstico de fobia social, porque lleva a pensar que el trastorno de fondo no existe (dado que en presencia de estas personas la enfermedad no se manifiesta).
En ausencia de estos amigos, cuando aparecían los malestares propios del trastorno, los consideraba como algo transitorio, ajeno a mi forma de ser, producto de las circunstancias y que con seguridad los solucionaría en un futuro cercano. Siempre pensé que mi forma de ser era “normal”, como cuando estaba en presencia de estas personas. Desgraciadamente esto ocultó por muchos años, tras una aparente normalidad, la presencia del cuadro de fondo que era Fobia Social.
El efecto enemigo
De la misma manera como existen personas que tienen la propiedad de anular mi fobia social en presencia de ellas, existen otras personas que producen el efecto contrario: me resultan tremendamente feneradoras de fobia y me producen una gran necesidad de evitarlas. A estas personas nunca las mencioné en ninguna terapia como parte de mi problemática, porque siempre pensé que la enemistad se debía a características propias de ellas, por ejemplo que eran demasiado agresivas o poco amistosas etc., y no a una manifestación propia de la Fobia Social. Nunca se me ocurrió relacionar el miedo que desarrollaba por estas personas con algo que fuera parte de un problema mayor, porque no tenía conciencia que existiera ese problema mayor.
Estas peculiaridades de de la Fobia Social son ejemplos de cómo este trastorno conduce a la formulación de creencias equivocadas que uno construye para explicar la realidad, y contribuyen a confundir la comprensión de cómo se manifiesta este trastorno en la vida real, agregando mayor dificultad a la realización del diagnóstico.
El efecto vergüenza de los síntomas.
La naturaleza misma de la Fobia Social consiste en evitar situaciones de interacción social por temor a la humillación, a ser juzgado y evaluado negativamente por los demás. Por esta razón, resulta también vergonzoso admitir estos temores a otras personas porque se asocia con cobardía, debilidades de carácter o ineptitud social. Este temor a la humillación y a ser juzgado en situaciones de interacción social, también es vergonzoso admitirlo incluso a uno mismo, y por tanto se esconde a cualquier precio ante la propia persona y ante los demás, incluyendo situaciones de terapia donde hay profesionales que estarían dispuestos a escuchar.
Este es otro factor que dificulta el diagnóstico de Fobia Social, porque si los síntomas del trastorno no se revelan (por vergüenza), dificulta tomar conciencia de la existencia de un cuadro de fondo. Si los síntomas típicos que se requieren para realizar el diagnóstico de Fobia Social “no están presentes”, se podría concluir con justa razón que el trastorno no existe.
El efecto inconciencia del trastorno
La persona que padece de Fobia Social se da cuenta que tiene un problema grave, sabe que lo pasa mal, pero no tiene conciencia de que padece de un cuadro de fondo de trastorno social, que pudiera ser conocido y bien estudiado. Probablemente ni siquiera haya escuchado el término Fobia Social, ni de cualquier otro trastorno siquiátrico que pudiera dar luz a su problemática.
Los síntomas de esta enfermedad no son obvios de reconocer como parte de un cuadro general. Normalmente son difusos, complicados de identificar y a menudo se confunden con las dificultades propias de cualquier interacción social (excepto que son mas extremos). A menos que una persona conozca de este trastorno de ansiedad, no tiene forma de advertir que esta sea la razón de sus malestares. Personalmente, yo pasé años tratando de descubrir y descifrar la causa de mis problemas sin éxito, incluso después de haber estudiado cuatro años de Psicología y de haber atendido a numerosas consultas profesionales (finalmente el diagnóstico se realizó, gracias en parte a circunstancias fortuitas).
Con los años de vivir con Fobia Social, sin advertir que se padece esta enfermedad, las personas se acostumbran a ella, desarrollan estrategias y organizan sus vidas alrededor de los síntomas (hasta donde es posible). Cuando acuden a las consultas por ayuda, lo hacen por problemas puntuales y son tratados por esos problemas sin que nunca nadie sospeche de nada fuera de lo ordinario, o más allá de la problemática inmediata.
El efecto caos e impredecibilidad
A diferencia de la mayoría de las fobias comunes, como por ejemplo fobia a las jeringas o fobia a la altura, donde el comportamiento pareciera seguir un patrón determinado y predecible, el comportamiento de la Fobia Social es más bien caótico e impredecible. En la Fobia Social generalizada, la intensidad de la ansiedad en diferentes situaciones de interacción social o de actuaciones en público, nunca es la misma. La misma situación, una reunión familiar, por ejemplo, puede la mayoría de la veces ser una experiencia extremadamente fóbica, y en otras ocasiones puede incluso ser agradable. Todas las situaciones sociales producen diferentes grados de ansiedad y el grado de intensidad fóbica a una misma situación puede ser distinto en diferentes ocasiones dependiendo de otros factores situacionales. Lo mismo ocurre con las personas: existen personas que me producen mucha ansiedad y otras que me producen el efecto contrario, y también existen otras personas que no me producen ningún efecto, ni a favor ni en contra.
Personas que no me producían ningún grado de ansiedad pueden de pronto volverse tremendamente generadoras de fobia si algo ocurre en la relación y viceversa. Incluso una misma persona puede producir diferentes grados de ansiedad, dependiendo de las características de la situación en la que se encuentren interactuando. Además, para complicar aún más la situación, si las condiciones de vida en un período de tiempo determinado son favorables, como tener un nuevo empleo o una nueva relación de pareja, el nivel general de ansiedad social puede disminuir, y si las condiciones se tornan adversas o desfavorables, como haber sido recientemente despedido del trabajo, el nivel general de la ansiedad social puede aumentar.
Toda esta situación enredada y compleja de comprender acerca del comportamiento de la Fobia Social, como se expone arriba, ayuda a graficar lo difícil que es para la persona, y para el mismo terapeuta, identificar patrones claros y evidentes de comportamiento que revelen la existencia de un problema de fondo. Si fuera simple y predecible a primera vista, a mí me hubieran realizado el diagnóstico treinta años atrás. Esta es otra razón por la cual, a mi juicio, el diagnóstico de Fobia Social tan a menudo no se realiza.
Error de diagnóstico por patologías asociadas
Posteriormente, después de muchos años de vivir en forma inadvertida con Fobia Social, cuando los pacientes acuden a las consultas por otros trastornos mentales asociados que los obliga a consultar, la situación se vuelve más confusa aún, porque los síntomas de la nueva patología se pueden confundir con los síntomas del cuadro de fondo. Por ejemplo la depresión, que por su naturaleza produce una tendencia al retraimiento se puede confundir con el aislamiento social que es propio de la Fobia Social. Y éste además podría ser el caso para otros trastornos como el alcoholismo y la drogadicción, que por sus características pueden también generar dificultad para integrarse socialmente, muy similar a como se da en el Trastorno de Fobia Social.
Personalmente, a lo largo de los años, yo también fui tratado en varias oportunidades por depresión, en ocasiones por depresión profunda, sin que el diagnóstico de Fobia Social me fuera realizado. Incluso, también fui tratado por otras patologías que en su momento pudieran haber sido reales, pero que de haber tenido el diagnóstico correcto la situación hubiera sido diferente.
Por lo tanto, cuando las personas acuden a la consultas para tratarse por trastornos agregados, el diagnóstico de Fobia Social se torna progresivamente más difícil realizarlo, porque se esconde aún más con los síntomas de las nuevas patologías. Si, por las razones que hasta el momento he mencionado, el diagnóstico de Fobia Social ya es difícil de realizar, en presencia de nuevos trastornos se vuelve aún mucho más.
Importancia del diagnóstico
Es posible que el diagnóstico no sea el final de todos los males para un fóbico social, pero es el principio obligado para el inicio de terapias adecuadas. No estoy en condiciones de enseñar ni de dar consejos acerca de los tratamientos a seguir, una vez conocido el diagnóstico, pero sí puedo dar a conocer porqué fue importante para mí y de qué forma me ayudó.
Específicamente, conocer el diagnóstico me permitió relacionar en forma directa los efectos perjudiciales de la Fobia Social con cada una de mis aflicciones y de este modo pude explicar la causa real en cada situación. Esto permitió, a su vez, desligarme de responsabilidades personales y de pensamientos de culpabilidad respecto a carencias en mi vida. El resultado casi instantáneo de este proceso fue un mejoramiento radical de mi autoestima. Finamente, entendí que mis problemas no se debían a supuestas irresponsabilidades, inmadurez o falta de motivación por surgir, sino derechamente a los efectos perjudiciales e inevitables de la Fobia Social.
Otro beneficio de conocer el diagnostico fue permitirme terminar finalmente con la búsqueda por descubrir la causa de mis malestares, y aceptar que este trastorno de ansiedad está para quedarse y que lo más inteligente es aprender a vivir con él.
Conclusión general
El objetivo central de este escrito no es enseñar acerca de la Fobia Social ni realizar conclusiones generales a partir de mi experiencia particular. El objetivo es crear conciencia entre profesionales del área de la salud mental para que se interesen por desarrollar sus habilidades y conocimientos en la detección de este trastorno. Estoy seguro que si este texto llega a los profesionales en cuestión, gran parte de los objetivos ya estarían cumplidos incluyendo satisfacer mis intereses personales de aportar mi experiencia a esta causa.
Contribución de un fóbico social
De los comentarios recibidos recientemente extraigo este texto enviado por sauce que he decidido elevarlo a la categoría de Contribución relevante por su claridad de ideas y valioso testimonio personal:

Yo también tengo esta fobia social, no se a qué nivel, porque en general puedo trabajar, salir, etc.. pero me cuesta muchísimo crear relaciones nuevas, hablar frente a un grupo de gente, o a cierta gente que me impone más, etc.. Llevo yendo a un psicólogo algún tiempo, y la verdad es que me hace ver muchas cosas que normalmente no veo, aunque al final la solución sólo la puedo encontrar yo.
Entre lo que me enseña el psicólogo y lo que me caliento yo el tarro, he dado con una serie de recursos, explicaciones e ideas con las que espero poder ayudar a alguien, porque no es fácil encontrar demasiada información útil si no es pagando, así estamos.
Lo primero sería lo de buscar los pensamientos negativos, esto es mejor entenderlo primero. Cualquier sensación, emoción, etc. como el miedo o la vergüenza, van por fuerza precedidos de un pensamiento. Lo que ocurre es que en ocasiones este pensamiento lo hemos interiorizado tanto que ha pasado a nuestro subconsciente, ocurre automáticamente ante cierto tipo de situaciones, y no podemos controlarlo porque ni siquiera lo percibimos. Lo que hay que intentar es ir modificando estos pensamientos que nos hacen sufrir, por otros más realistas y positivos. El ejercicio que se puede hacer, por lo tanto, sería: una vez “a salvo” de estas situaciones podemos intentar buscar estos pensamientos (por escrito) preguntándonos cosas como ¿de qué he tenido tanto miedo? o ¿por qué no he sido capaz de hacer.. (lo que sea)?, y buscar respuestas como “de que se rieran de mi”, “de no caerle bien”, “de contar algo gracioso y que no se ria nadie”, etc.etc.etc. pero siempre buscando respuestas lo más concretas posible, no quedarse en el “de lo que piensen de mi”. Luego podemos hacernos una pregunta enormemente útil, ¿qué es lo peor que me puede pasar si.. hablo, participo, cuento un chiste, etc..? lo que nos de miedo en particular a cada uno, e intentar no ser autodestructivos con la pregunta. Por ejemplo: que no tenga gracia y se cree una situación incómoda, o que se me note la timidez y sientan lástima de mi, ¿y luego? “se olvidará lo sucedido con el tiempo”, “cuando la gente me conozca más verá que aunque soy tímido tengo muchas cosas buenas”. Aunque no encontrásemos una respuesta positiva y las consecuencias nos parezcan horribles, siempre quedará algo que también es importantísimo para superar esta fobia: “habré comprobado que no me he muerto, y que he tenido el valor de hacer esto que para otros será fácil, pero para mí es un gran esfuerzo y lo he hecho, con un par..”
También viene bien observar lo que hemos sentido, en plan diario, escribirlo aunque no lleguemos a ninguna conclusión, para descargarse un poco, ya que es difícil encontrar a alguien que entienda el problema. Yo consigo organizar mucho mejor mis pensamientos por escrito, y se pueden descubrir muchas cosas acerca de uno mismo.
Analizar los logros y los fallos, y lo suyo es conseguir hacerlo cada día, cosa que yo no consigo ni a la de tres, aun sabiendo lo mucho que me ayuda. Sobre todo nos sirven para ir conociendo nuestro miedo en particular (de cada uno) nuestras debilidades, aceptarlas y seguir trabajando con ellas, nuestros mecanismos de defensa, etc.. lo primero es conocer el problema. Al hacerlo, es importante también no culparse por que nos hayamos comportado de una forma que no nos gusta, son mecanismos que casi siempre se crean de pequeños, y de los que ya no somos responsables, sino víctimas.
Luego hay que buscar pensamientos para sustituir a los negativos, una vez, y otra y otra, hasta que en el subconsciente se plantee la posibilidad de modificar estos mecanismos con los que reaccionamos automáticamente. Cuando logremos pillarnos planteándonos la realidad según los pensamientos negativos que ya hemos detectado que utilizamos, intentar con calma pensar en otras opciones con las que interpretar la realidad, más positivas. “Si no le caigo bien no pasa nada, nadie cae bien a todo el mundo, al menos lo habré intentado”, “si hago el ridículo veré que no es tan grave, no me he muerto por ello”,… Esto es muy difícil, porque en estado de ansiedad nuestra mente se nubla y no podemos pensar con claridad, muchas veces no se consigue, pero hay que seguir intentándolo, yo a veces estoy con un grupo de gente intentando recordar qué es lo que tenía que pensar para tranquilizarme, intentar luego aceptar el pensamiento e interiorizarlo, o repitiéndolo mentalmente hasta hacerlo mio, es difícil, pero muchas veces da resultado, te tranquilizas y hablas, y si alguien te da la espalda o no te toman en serio otra vez a pensar que da igual, que no lo he hecho, qe otra vez saldrá mejor, y asi. También puede ayudar pensar que no pasa nada por sentir miedo. Poco a poco se va golpeando ese planteamiento irracional de la realidad que nos hace tener tanto miedo.
Ahora va a ocurrir que habrá días que nos veamos incapaces de cambiar nada, que sintamos que no somos capaces de mejorar, que un día consigamos que de resultado y logremos tranquilizarnos y estar mejor, y al otro parezca que vamos para atrás, esto va a pasar mucho y es muy importante no hundirse, seguir intentándolo, porque no se va a arreglar de la noche a la mañana, no existe una poción mágica que nos cure ni una parte de nuestro cerebro donde resida al miedo que se pueda extraer con una cucharita, ojalá. Esto hay que currárselo. Bueno es un royo, pero mas o menos es así, de todas formas cada uno debe ir adaptándolo a su situación, buscando la manera de hacerlo que más le ayude y así.
Otra cosa que hay que hacer, todos los días, y que es posiblemente lo más importante, es enfrentarse al miedo. Todos habremos oído lo de que para vencer al miedo hay que enfrentarse a él, pero no creo que sea tan simple. Hay que saber cómo plantearse este enfrentamiento, en el caso de la fobia social, o en mi caso al menos, lo hago planteándome que me voy a enfrentar al miedo, voy a fallar, y no es tan grave. Si tienes miedo a las alturas, te subes a 20 metros y fallas, te matas. Pero si tienes miedo a no gustarle a alguien, y no le gustas, no te mueres, no se acaba el mundo, no pasa nada demasiado grave. En realidad si que pasa, que nos vamos a sentir mal, que nos vamos a sentir frustrados, pero ¿no te vas a sentir mucho peor si no eres capaz siquiera de intentarlo?¿si luego te das cuenta de que has dejado pasar la oportunidad y no has hecho nada? Es muy importante no dejar de hacer cosas, como ir a trabajar, a clase, quedar con alguien, aún sabiendo que lo vas a pasar mal, porque si vas y no sale bien, y tus miedos se hacen realidad, no pasa nada demasiado grave, puedes hacer el ridículo, que no te hable nadie, que se rían de ti, pero tú lo habrás intentado, te habrás enfrentado a tu miedo y eso luego en el fondo lo agradeces, porque habrás dado un paso para que la enfermedad mejore. aunque lo hayas pasado mal (siempre y cuando no te machaques luego con lo que ha salido mal y veas la parte buena, que has hecho algo que normalmente no te atreves). Si te quedas en casa por miedo, te sentirás luego mucho peor. Hay que hacer cosas que te den miedo porque la mayoría de las veces ocurrirá que si lo pases bien, comprobarás que tu miedo es irracional, y luego te sentirás mejor. A mi me ha pasado que e ido a un sitio que me daba pánico, me he angustiado, no he hablado con nadie, lo he pasado fatal, pero luego de vuelta a casa me he sentido liberado, como si hubiese vencido un reto, en cambio cuando me quedo en casa por culpa del miedo luego me siento fatal conmigo mismo. También me ha pasado ir a un sitio que me daba pánico, llegar y pasarlo bien, hablar con la gente, sentirme relativamente agusto y volver a casa con la autoestima mucho mejor. No hay que quedarse parado.
Ahora bien, el que tiene fobia social tiene bajones de ánimo, y habrá veces que sucumbas al miedo y no lo hagas, no te machaques tampoco ahora, pero la próxima vez inténtalo.
El peor enemigo del fóbico social (en mi caso al menos) es uno mismo. Porque nos culpamos, nos criticamos y nos machacamos, cuando estamos mal no vemos nada bueno en nosotros, y asi no nos podemos sentir seguros. Si no nos gusta cómo somos nos va a costar mucho gustarle a nadie. Somos nuestro peor enemigo, pero al fin y al cabo, la única persona que siempre va a estar a nuestro lado, incondicionalmente, también somos nosotros mismos. Así que no nos queda otra que aceptarnos y tratarnos con algo más de cariño, perdonarnos cuando lo hagamos mal y fijarnos más en cuando lo hacemos bien, en definitiva, aceptarnos como somos y disfrutarlo como podamos.
“A ti te estoy hablando a ti, que nunca sigues mis consejos,
a ti te estoy gritando a ti, que estás metido en mi pellejo,
a ti que estás llorando ahí, al otro lado del espejo,
a ti que no te debo, más que el empujón que anoche,
me llevó a escribir esta canción”
Joaquín Sabina
“Sobreviviré
aunque la soga del tiempo me quiera matar
aunque las penas me ahoguen cada despertar
Sobreviviré, a esta vida que tengo y que es la mía”
Paco Ortega























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